La historia del dinero está envuelta en sexo, política y religión. Un libro aborda su origen como reflejo del propio origen de la humanidad. Y nos permite vislumbrar cómo será el futuro. Por E. Font / Fotos: Harry Benson y Getty Images

Característica exclusiva del ‘Homo sapiens’ es nuestra capacidad para crear y creernos ficciones. El resto de los animales hace uso de sus sistemas de comunicación para describir la realidad. Nosotros lo hacemos para crear nuevas realidades. No todas las ficciones son compartidas por todos los humanos, pero una de ellas ha llegado a ser universal: el dinero. Los billetes de dólar no tienen ningún valor, salvo en nuestra imaginación colectiva, pero todo el mundo cree en el billete de dólar.

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Con esa reflexión sobre las creencias compartidas arranca el asesor financiero británico Chris Skinner su ensayo Pasado, presente y futuro del dinero (Openmind/BBVA) que se incluye en el libro El próximo paso. Y es que la economía misma gira en torno a una creencia: que el dinero y la banca son importantes y tienen valor. Sin esa creencia, los gobiernos y las religiones no tendrían ningún poder. De ahí la importancia de repasar el pasado para poder entender el futuro de nuestro propio sistema, y Skinner lo hace retrocediendo unos miles de años.

Con la moneda de los sumerios se obtenía sexo. De ahí -dicen- que la prostitución sea el oficio más antiguo del mundo y la contabilidad, el segundo

Los sumerios ‘inventaron’ el dinero hace unos diez mil años porque el sistema de trueque se vino abajo cuando los humanos empezaron a asentarse en grupos grandes y a dedicarse a la agricultura. Con ello llegó la abundancia, y no se puede intercambiar algo que ya tienen los otros. Así que era necesario un nuevo sistema, y los líderes del momento, o los gobiernos, inventaron el dinero y, con él, el mecanismo para controlar a la sociedad y la economía. Pero había que dar ‘credibilidad’ al invento…

La primera moneda

En la antigua Sumeria había dos dioses: Baal, el dios de la guerra y los elementos, e Ishtar, la diosa de la fertilidad. Ishtar hizo que la tierra fuera fértil en cosechas, además de proporcionar el placer y el amor. Y en torno a ella se desarrolló el dinero, porque las primeras monedas sirvieron para que los hombres pudieran gozar con Ishtar. Los hombres entraban en el templo y ofrecían sus abundantes cosechas a los sacerdotes. Los sacerdotes guardaban las cosechas en los almacenes para tiempos de carestía, un seguro contra el invierno, cuando la comida escasea, y contra las plagas y sequías. A cambio de sus bienes, los sacerdotes daban moneda a los agricultores. ¿Qué se podía obtener con esa moneda? Sexo. El historiador griego Heródoto describió cómo funcionaba: «Toda mujer del país acudía una vez en su vida al templo del amor, donde tenía […] relaciones con cualquier extraño […],
los hombres pasan y hacen su elección. No importa cuál sea la suma de dinero, la mujer no podrá negarse, ya que eso sería pecado, y mediante este acto el dinero se convierte en algo sagrado. Después de la cópula, ella se ha convertido en santa a ojos de la diosa y puede partir a su casa. Así, las mujeres altas y guapas quedan pronto libres para marchar, mientras que las poco agraciadas tienen que esperar mucho tiempo porque no pueden cumplir con la ley: algunas de ellas llegan a permanecer en el templo tres o cuatro años». Así pues, el dinero era ‘sagrado’ y todas las mujeres tenían que aceptar prostituirse al menos una vez en su vida. De ahí que suela decirse que la prostitución es el ‘oficio’ más antiguo del mundo y la contabilidad, el segundo.

La revolución

El uso del dinero como unidad de intercambio paralela al trueque duró unos 4700 años. Durante este tiempo se utilizaron como dinero cuentas de vidrio, anillos, plata, oro y hierro fundido. El problema es que esos materiales como unidad de intercambio son bastante pesados. Por eso, a medida que la Revolución Industrial avanzaba se hizo necesaria una nueva unidad de intercambio, ya que transportar grandes cargas de lingotes de oro no solo resultaba arduo, sino que era una invitación al asalto y al robo. Hacía falta algo nuevo. Ya se habían producido varias innovaciones en el mundo, los banqueros Medici inventaron la financiación del comercio y los chinos ya usaban papel moneda desde el siglo IX. Pero estas innovaciones no se impusieron hasta que la Revolución Industrial así lo requirió.

Y esta revolución exigía una nueva forma de intercambiar valor. De ahí que los gobiernos del mundo comenzaran a autorizar y dar licencias a los bancos. Estos bancos empezaron a surgir en el siglo XVIII y se organizaban como entidades con respaldo gubernamental en las que se podía confiar para que custodiaran valores en nombre de los depositantes. Por este motivo, los bancos son las empresas más antiguas registradas en la mayoría de las economías.

Bancos y aseguradoras han sobrevivido tanto como grandes entidades porque están respaldados y autorizados por los gobiernos para actuar como lubricante financiero de nuestras economías, y la principal innovación a que dieron lugar fue la creación de un papel moneda como unidad de intercambio. Se crearon billetes y cheques en papel para facilitar las operaciones de la industria. En su momento, semejante propuesta debió de resultar sorprendente. ¿Un trozo de papel en lugar de oro como pago? Pero no fue tan terrible. Es otra creencia compartida.

La clave de los sistemas de billetes y cheques en papel es que contienen una promesa de pago que creemos que será cumplida.

La era de la red

Ahora, Internet está poniendo algunos de estos fundamentos de confianza en tela de juicio.

La informática lleva 70 años transformando nuestro mundo. Considerando que desde la aparición de la energía del vapor hasta la última patente relacionada con esa clase de energía transcurrieron 330 años, aún nos quedan muchos cambios por delante. La diferencia fundamental entre ‘la era de la Red’ y la inmediatamente anterior es el colapso de tiempo y espacio. Las distancias son vividas como más ‘cortas’ cada día y, gracias a nuestra conectividad global, podemos hablar, relacionarnos, comunicarnos y comerciar globalmente, en tiempo real, prácticamente gratis. Podemos hacer una llamada vía Skype, sin apenas coste, a cualquier persona del planeta.

Una vez en la Red, tenemos el efecto red, que crea posibilidades exponenciales, ya que ahora todos podemos comerciar, hacer transacciones, hablar y relacionarnos de manera personalizada (one-to-one) y de igual a igual (peer-to-peer).

La banca ya no funciona como debería. Los bancos son locales, pero la Red es global; los bancos se estructuran alrededor del papel, mientras que la Red, alrededor de datos; los bancos se organizaban en edificios y con personal humano, la Red opera a través de software y servidores. Por eso estamos a punto de asistir a la transformación del dinero y los bancos en otra cosa. Sin embargo, en cada etapa anterior, ese algo diferente no sustituyó lo que había, sino que se sumó a ello. El dinero no sustituyó el trueque, lo redujo. La banca no sustituyó el dinero, lo redujo. En la edad de la Red nada va a sustituir a la banca, pero sí la reducirá.

El sistema monetario carecerá de sentido en el futuro. Nunca hemos visto pagar nada a Luke Skywalker ni al Capitán Kirk

Fijémonos en África. Una cuarta parte de todos los usuarios de móvil africanos tiene monedero digital, una cifra que se extiende a casi toda la población en Kenia, Uganda y Nigeria. Esto se debe a que estos ciudadanos nunca antes habían tenido acceso a una Red, no disponían de un mecanismo de intercambio de valor, salvo el medio físico, demasiado expuesto al fraude y al crimen. África está superando a otros mercados a la hora de proporcionar inclusión financiera por móvil casi las 24 horas del día. Lo mismo sucede en China, la India, Indonesia, Filipinas y Brasil. Así que el primer cambio sustancial en el efecto Red de inclusión financiera es que los 5000 millones de personas que antes tenían acceso nulo a servicios digitales ahora están en la Red.

Las divisas digitales

Un segundo cambio importante es la naturaleza de las divisas digitales, criptodivisas, bitcoin y contabilidades compartidas. Esta es la parte que está creando los nuevos raíles y conductos para la nueva generación de las finanzas, toda una reconfiguración cuyo funcionamiento aún está por ver. Pero lo que es seguro es que nos vamos a encontrar un ecosistema diferente. ¿Cómo será el mundo en 2117? ¿Cuál será el sistema de intercambio de valor? No será el dinero y probablemente tampoco las transacciones de datos, sino que habrá otra estructura. Todavía es pronto para hacer conjeturas, pero parece bastante claro que en el futuro el sistema monetario carecerá de sentido. Nunca hemos visto, de hecho, a Luke Skywalker o al capitán Kirk pagar nada en el futuro, recuerda Chris Skinner.

DE LA PIEDRA AL ‘BITCOIN

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En las islas Yap, en el Pacífico, se usaron durante siglos piedras como moneda. Este ejemplo sirve a los partidarios del bitcoin para explicar cómo puede funcionar del intercambio digital en la ‘cadena de bloques’ que ellos usan, puesto que el dinero es solo un registro de adeudos y abonos.

Mi millón

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El prestigioso fotógrafo Harry Benson ha retratado a Donald Trump en varias ocasiones. En 1990 lo hizo en uno de sus casinos. Benson le comentó que nunca había visto un millón de dólares. La respuesta de Trump es esta foto.


PARA SABER MÁS

El próximo paso. La vida exponencial. Varios autores. Openmind/BBVA.