Frases de personajes célebres antes de morir

¿Quién desea morir en silencio cuando es posible hacerlo a lo grande con una frase que pasará a la historia? J. Esteban

Debe de ser difícil decir algo original, ocurrente o divertido cuando un señor con una guadaña en la mano ronda tu puerta. Pero hay quienes, incluso en el último trance, lo logran.

A algunos les sale la vena dramática, como a la poetisa estadounidense Emily Dickinson («… la niebla está subiendo»); quienes están demasiado ocupados como para morirse, como Arquímedes («¡Espere [a matarme] hasta que haya solucionado el problema!»); los hay que se sienten aliviados, como la actriz Ethel Barrymore («¿Eres feliz? Yo sí lo soy»); los hay que expresan deseos mundanos, como el dramaturgo Anton Chejov («Hace mucho que no tomo champán»); quienes no saben qué les ha ocurrido para llegar a ese momento, como Diana de Gales («Dios mío, ¿qué ha pasado?»); y quienes lo tienen más claro que el agua, como John Lennon («Me han disparado»).

Estas y otras muchas perlas que sirvieron a sus autores para bajar el telón de sus vidas se recogen en El libro de los finales (Editorial El Aleph).