Llenaron de terror las costas de Europa con sus guerras relámpago. Eran muy diferentes a la imagen que tenemos de ellos a través del celuloide.

Nostalgia, arrojo y temeridad. Una pista sobre la sed aventurera de los feroces hombres nórdicos del siglo VIII se encuentra en su propio idioma: la palabra vikinga ‘heimskr‘ se utilizaba para referirse a los que se quedaban en casa y, a su vez, a los tontos. Sólo un hombre que se unía a los demás para una larga travesía en busca de un botín gozaba de reconocimiento social. Además, debía reírse de la muerte y actuar con brutalidad.

El buen vikingo debía ser brutal y reírse de la muerte. Pocos se libraron de sus feroces desembarcos

En verdad, los verdaderos vikingos vivían en Suecia, Noruega o Dinamarca, saqueaban y asesinaban y sembraron el terror en las costas de toda Europa entre los siglos VIII y XI. Todo el mundo temía sus tácticas de guerra relámpago: sus naves llegaban hasta la misma arena de las playas. Ningún otro barco de la época podía competir con sus 25 kilómetros por hora de velocidad media. Los vikingos habían perfeccionado el arte de la construcción naval, haciendo de la necesidad virtud: sus barcos eran el único medio de transporte posible en una patria jalonada de fiordos. A bordo de ellos, los vikingos llegaron hasta París y Colonia y aún se discute si incluso a América antes que Colón.

El mayor error en torno a los vikingos se refiere a sus cascos con cuernos: no los llevaban. El equívoco surge de cuando el compositor alemán Richard Wagner hizo que muchos de los intérpretes de sus óperas en el Festival de Bayreuth salieran a escena luciendo este atuendo, que ya se quedó en el imaginario moderno.

Ocho curiosidades sobre los vikingos

  • Los vikingos acuñaron su propia divisa, muy característica por sus serpientes y dragones grabados.
  • Los vikingos revolucionaron la construcción naval, lo que les permitió saquear cuanta región quisieron. Leif Eriksson, según varios expertos, fue el primer europeo que, vía Groenlandia, pisó América del Norte, en torno al año 1000, medio milenio antes que Colón.
  • Las velas de sus barcos, hechas con lana, se cubrían con grasa de caballo para impermeabilizarlas. Cosían, además, franjas de colores, para que se los reconociera.
  • Normalmente, sólo los caudillos se protegían de los elementos bajo un toldo. Los baúles con sus efectos personales servían, a su vez, de bancos a los remeros.
  • A los remos no iban esclavos, sino guerreros veteranos. El botín siempre se repartía y los guerreros solían ser propietarios de parte del barco.
  • Los guerreros colocaban sus escudos reforzados con hierro en los costados del barco, al alcance de la mano para la siguiente batalla.
  • Sus barcos eran rápidos y maniobrables: las tablas que forran el casco tenían sólo dos centímetros de grosor y se colocaban superpuestas, como las tejas.