Las escandalosas mujeres de Madame D'Ora

Fue la primera fotógrafa de moda. Madame d’Ora sedujo a las élites de Viena, Berlín y París de los años veinte y treinta con sus retratos de mujeres desinhibidas, libres y absolutamente modernas. Un siglo después se le rinde homenaje. Por Fernando Goitia / Nachlass D’Ora/ Museum Für Kunst und Gewerbe Hamburg / D’Ora Ullstein Bil via Getty Images

Dora Kallmus quería ser fotógrafa desde niña. Criada en una familia aficionada al arte, alcanzar su sueño requirió, sin embargo, de todo su empeño en tiempos en que ver a una mujer detrás de una cámara era una auténtica herejía social. Le tocó, por tanto, derribar barreras.

UNSPECIFIED - CIRCA 1925: Portrait of Dora Kallmus (Madame d?Ora) with her dog "Miss Penny", Around 1925 (Photo by Imagno/Getty Images) [Dora Kallmus (Madame d'Ora) mit ihrem Hund "Miss Penny", Um 1925, Photographie]

Madame d’Ora con su perro Miss Penny, en 1925

Es lo que hizo hasta conseguir abrir, con 26 años, el Atelier d’Ora en la Viena de 1907. Pocos meses después el pintor Gustav Klimt cruzó sus puertas, Dora -ya Madame d’Ora- le hizo un retrato, y su estudio se convirtió en gran referencia en la capital imperial. Grandes de la moda, artistas, aristócratas, burgueses, políticos y el propio emperador -en 1916 fotografió la coronación de Carlos I, último emperador de Austria, y retrató a toda la familia imperial- contrataron sus servicios durante dos décadas.

La exposición ‘Madame d’Ora. ¡Hazme bella!’ se puede ver en el Museo de Artes y Oficios de Hamburgo (MKG) hasta el 18 de marzo

A partir de 1920, cuando las fotografías de moda comenzaron a reemplazar a las ilustraciones en las revistas, su aura y su fama la convirtieron en un mito que dejó especial impronta en sus retratos a mujeres, quienes parecían desinhibirse ante su lente. Quizá seducidas por pensamientos como este, revelado en 1930 a una publicación alemana: «Puedes ponerte cualquier cosa porque eres hermosa, pero cualquier cosa que te pongas desmerecerá ante tu belleza». Su leyenda, en todo caso, se agigantó a partir de 1927, tras trasladar su estudio a París y retratar allí a las grandes divas de la época. Hasta que llegó la guerra. Perseguida por judía, aquello cambió por completo su visión del mundo… y de la fotografía.