Heródoto afirmó que el pueblo lidio fue el que introdujo el uso de monedas de plata y oro, aunque los numismáticos no se ponen de acuerdo a la hora de establecer en qué momento histórico se produjo tal acontecimiento. Por José Segovia

Algunos afirman que fue el rey Giges quien ordenó acuñar las primeras monedas estampadas en la segunda mitad del siglo VII a. C. Otros expertos creen que la primera acuñación se produjo en tiempos de Ardis II, hijo de Giges.

Lidia estaba ubicada en el oeste de la península de Anatolia (actuales provincias turcas de Izmir y Manisa) y fue un poderoso reino hasta que fue conquistado por los persas. Además, por su territorio discurre el río Pactolo, cuyas aguas contenían valiosas pepitas de electro, que es la aleación natural de la plata y el oro.

Según cuenta el mito, el rey frigio Midas quiso liberarse del don que le había concedido Dionisio de convertir en oro todo lo que tocaba. Harto de no poder llevarse a la boca otra cosa que no fuera el metal precioso, acudió al dios para que le dispensara de tal don. Dionisio le dijo que se bañara en el Pactolo para volver a su condición humana. Una vez que Midas se introdujo en el río, el oro que acarreaba se almacenó en las aguas del río. La mitología griega explicaba así las ingentes reservas auríferas de Lidia.

De todas las monedas que se acuñaron en esa rica región la más famosa es el león de Lidia, cuyo anverso exhibe la figura de este felino. Sin duda es una de las más bellas de la antigüedad clásica, pero su datación sigue siendo tema de debate entre los numismáticos.

¿Fue esa la primera que se acuñó en el mundo antiguo? Es difícil saberlo, dada la falta de evidencias arqueológicas que avalen con tanta precisión su daprtación. Algunas monedas lidias tienen simplemente una superficie con estrías, mientras otras exhiben representaciones de animales.

La mitología explica la abundancia de oro en Lidia (en la actual Turquía) con la leyenda del rey Midas

Los arqueólogos las han datado en la misma época, siglo VII a. C., y todas han aparecido en la región de Lidia. Los leones de Lidia que aún se conservan fueron acuñados a partir del electro, pesan en torno a 4,75 gramos, tienen un diámetro de unos 13 milímetros en su parte más ancha y están compuestos de un 55 por ciento de oro, un 43 de plata, un 2 de cobre y trazas de plomo y hierro. Algunas ciudades de la costa jonia imitaron esta innovación e iniciaron sus propias acuñaciones.

El origen

La moneda león de Lidia tenía marca y estaba certificada por la autoridad guberna- mental para ser utilizada como dinero, razón por la que los numismáticos la consideran la primera de la historia.

Grandes comerciantes

Los lidios fueron los principales protagonistas del comercio terrestre entre el Hélade y Asia. Sus monedas de electro fueron el antecedente de los estateros y dracmas
de la Grecia clásica.


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