El 15 por ciento de los hogares españoles tiene un gato. Eso equivale a 3,6 millones de mininos. Pese a ello, los felinos siguen siendo compañeros misteriosos. Un nuevo estudio indaga en su personalidad. Por Beatriz Manso

Hace ya unos 10.000 años que humanos y gatos iniciamos la convivencia y todavía nos estamos conociendo. El acercamiento se inició en el Neolítico, cuando el hombre se puso a labrar la tierra en Oriente Próximo y el gato africano (Felis silvestris lybica), del que descienden todas las razas domésticas, acudió a su lado, atraído por los ratones que infestaban los sembrados. Los agricultores de aquel Creciente Fértil les dieron la bienvenida porque mantenían las cosechas a salvo de plagas.

Los científicos han situado un segundo linaje posterior en Egipto, donde fueron venerados como un dios y desde donde se extendieron por Europa y otros lugares a través de las rutas comerciales. Siguiéndole la pista al ADN de los restos arqueológicos de unos 200 gatos, investigadores de la Universidad de Lovaina y el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales han determinado que así fue como se nos metieron en casa y se convirtieron en mascotas.

Conocer el carácter normal de nuestro gato puede darnos pistas sobre su salud: un cambio significativo en sus hábitos podría indicar un problema médico subyacente

Aunque la ciencia se ha ocupado ampliamente del estudio de la psicología animal, en lo que respecta al gato doméstico hay un matiz de diferencia. «Dueños, veterinarios, científicos y expertos se centran en los problemas de comportamiento cuando los gatos están estresados, no en la conducta de ejemplares psicológicamente saludables y sus interacciones tanto con personas como con animales», señala Carla Litchfield, la experta en psicología animal de la Universidad de South Australia que ha liderado un estudio centrado en los gatos hogareños para comprender su personalidad dentro de su hábitat cotidiano (The ‘feline five’: an exploration of personality in pet cats). Analiza así la conducta de 2802 gatos a cuyos dueños los investigadores pidieron que valoraran 52 rasgos de carácter y comportamiento. Los resultados sugieren que el temperamento de esos felinos puede clasificarse en torno a cinco factores. neurosis, dominio, impulsividad, afabilidad y extraversión.

Los autores encuentran varias aplicaciones valiosas para su estudio. Evaluar el temperamento de nuestro gato podría señalarnos las pautas para mejorar su bienestar y su felicidad. Conocer su carácter normal también puede darnos pistas sobre su salud: un cambio significativo en sus hábitos podría estar indicando un problema médico subyacente.

Según el estudio, conocer al animal que se tiene evita abandonos. En España, 33.000 gatos fueron recogidos el año pasado por las protectoras

Otro posible valor de una comprensión de su ‘idiosincrasia’ es evitar los conflictos territoriales que surgen al juntar según qué animales bajo el mismo techo y mejorar el entendimiento amo-gato y, en consecuencia, las tasas de éxito en la adopción de mascotas. En España, 33.335 gatos fueron abandonados y recogidos por protectoras de animales en 2016. En última instancia, conocer a nuestros compañeros de piso mejorará las relaciones entre todos los miembros de la familia. «Los gatos son más sociables de lo que muchos piensan», asegura Litchfield.

Menos ariscos de lo que cree

A pesar de arrastrar una reputación de bichos ariscos, esquivos y distantes, nuestros gatos nos quieren. Un equipo de científicos dirigidos por Kristyn R. Vitale Shreve, de la Universidad Estatal de Oregón, sometió a un grupo de 50 mininos a una serie de pruebas para determinar sus preferencias ante diferentes situaciones. En una de ellas, los animales fueron confinados y privados de todo contacto humano, de alimentos, juguetes y olores. Transcurridas varias horas, se pusieron a su alcance diversos estímulos y se les permitió elegir libremente sus preferencias. Lo que sucedió fue que
la mitad de los gatos eligieron restregarse y juguetear con las personas antes que lanzarse en plancha hacia un cuenco de comida o pelearse con un ratón de peluche.

Afable

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Un gato que se muestra sociable y cariñoso es uno que está bien adaptado a su entorno y cómodo en su rutina. Se acostumbra bien a otros miembros del hogar, sean personas o animales. Si un gatito amigable se vuelve de pronto hostil, irritable o agresivo hacia la gente, podría significar que está sufriendo por algún tipo de enfermedad o dolor y conviene consultar con el veterinario.

Impulsivo

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Un comportamiento impulsivo o temerario puede ser indicativo de un entorno estresante que tendrá un efecto negativo en la salud y el bienestar del animal. Puede requerir consejo de un experto en conducta animal para localizar la fuente del estrés. las mudanzas, los ruidos, la presencia de personas nuevas (o animales) y un entorno de agresividad son algunos de los desencadenantes más comunes.

Dominante

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Su alto instinto territorial los convierte en animales bravucones, desafiantes y potencialmente agresivos y generadores de estrés. Más vale pensárselo dos veces antes de traer otro animal a casa. Este factor particular de la personalidad puede tener una base biológica, ya que niveles altos de oxitocina se han asociado con el carácter irritable, dominante y fuerte en los gatos.

Neurótico

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Los gatos con un nivel elevado de neurosis son tímidos, inseguros y temerosos, y les resulta muy beneficioso tener acceso a zonas tranquilas de la casa y lugares donde esconderse. Por el contrario, con los gatos cuya evaluación arroje un bajo grado de neurosis hay que prestar especial atención si se les permite salir a explorar fuera de casa porque tienen mayor riesgo de contraer enfermedades o de verse implicados en accidentes o peleas.

Extravertido

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Los gatos con personalidad abierta (curiosos, inteligentes, ingeniosos) pueden necesitar estimulación adicional y un entorno más complejo para evitar el aburrimiento. Cuando uno de estos gatos se muestra torpe y apático, puede indicar problemas de salud relacionados con la edad, como disfunciones cognitivas u otros trastornos, y requerirá una valoración del especialista.


PARA SABER MÁS

The ‘feline five’. An exploration of personality in pets. De Carla Lithchfield.