Su ADN solo se diferencia del nuestro en un cinco por ciento y, como nosotros, sienten celos, envidia, amor, vergüenza y pena, elaboran herramientas, regalan mascotas a sus hijos y hasta aprenden miles de palabras en el lenguaje de los signos. Por Fernando González-Sitges

Sin embargo, pese a su inteligencia y sociabilidad, los seguimos viendo toscos y salvajes e incluso como una temible amenaza para nuestra propia supervivencia. ¿Qué pasaría si potenciáramos mínimamente la inteligencia de los primates? ¿Podrían terminar rebelándose contra nosotros como en El planeta de los simios?

Desde que perdió a su hijo poco después de nacer, Washoe, una chimpancé del Instituto de comunicación entre chimpancés y humanos de la Universidad de Washington, estaba especialmente sensible.

Durante los últimos meses Kat Beach, una voluntaria del instituto, se había ocupado de ella, y entre la mujer y la simio se había entablado una emotiva amistad. Cuando se hizo evidente el embarazo en curso de Kat, la chimpancé se mostró muy interesada. En su lenguaje de signos, tocaba el abultado vientre de su amiga y formaba la palabra ‘niño’. Y entonces Kat dejó de visitarla.

Washoe se sentía desatendida, abandonada por su amiga. Y eso la irritaba. Cuando unos días después Kat volvió a reunirse con ella en el instituto, Washoe la ignoró. Quería demostrarle que estaba enfadada con ella. Pero Kat se acercó y, en su lenguaje común, le explicó la causa de su ausencia: había perdido el niño que esperaba. Washoe cambió de inmediato. Acercándose a su amiga, gesticuló la palabra ‘tristeza’. Kat asintió. Entonces su amiga chimpancé gesticuló ‘por favor, abrázame’, y la abrazó cariñosamente para darle consuelo. Ambas compartían una dolorosa experiencia.

Apenas una mínima diferencia separa nuestro ADN y el de los otros grandes simios. En el caso de los chimpancés, es menor del cinco por ciento. Son capaces de sentir emociones complejas que hasta hace poco creíamos patrimonio de los humanos. Sienten celos, envidia, amor, vergüenza, pena… Elaboran herramientas toscas para fines concretos, regalan mascotas a sus hijos para que jueguen con ellas y aprenden miles de palabras en el lenguaje de los signos de forma que pueden entablar una rudimentaria conversación con sus cuidadores. Y todos comparten un rasgo único que no se encuentra en ningún otro grupo del Reino Animal: la risa. ¿Qué pasaría si se potenciara mínimamente su inteligencia?

Los grandes simios son capaces de entender hasta 5000 palabras de sus cuidadores aun cuando estos no utilicen la mímica

Los científicos descubren progresivamente que estos animales cuentan con una inteligencia asombrosa, hasta el punto de que pueden comunicarse con ellos tras un largo aprendizaje. Los trabajos realizados en el Instituto de Comunicación de Chimpancés y Humanos han permitido enseñar más de cinco mil palabras a chimpancés y gorilas. Y no solo en el lenguaje de los signos. Los gorilas y chimpancés del instituto entienden las palabras de sus cuidadores aun cuando no utilizan la mímica. Y, lo que es más sorprendente, los simios que aprenden el lenguaje de los signos se lo enseñan a sus hijos de forma que pueden comunicarse con los cuidadores sin que estos les hayan enseñado nada.

Pero pese a su inteligencia y sociabilidad, los seguimos viendo toscos y salvajes o incluso como temibles amenazas. La fuerza casi impensable de los grandes simios impresiona y eclipsa sus rasgos intelectuales. Un chimpancé adulto puede levantar 500 kilos con un solo brazo. Y un gorila es increíblemente más fuerte. Y todos están armados con formidables dentaduras. ¿Por qué nos fijamos más en estos rasgos salvajes que en la singularidad de su asombrosa inteligencia? ¿Por qué no nos interesamos en lo que pudiera ser un reflejo de cómo fueron nuestros primeros pasos en el camino evolutivo de la inteligencia?

Cuando a finales del siglo pasado Jane Goodall descubrió que los chimpancés utilizaban pequeñas ramas a modo de cañas para cazar termitas introduciéndolas por los agujeros del termitero, la forma de mirar a nuestros primos evolutivos cambió radicalmente. Hoy hay infinidad de nuevos estudios que demuestran que los chimpancés fabrican y utilizan herramientas, de lo que se concluye que pueden imaginar el futuro cercano y actuar en consecuencia. Se ha visto a gorilas emplear ramas para medir la profundidad de los arroyos que quieren vadear o troncos y cortezas como puentes, y se ha documentado cómo usan piedras para partir frutos y extraer su nutritivo contenido. En el caso de los chimpancés, los hallazgos van aun más allá. En las sabanas del oeste africano utilizan ramas que, después de afilar por un extremo, usan como puñales para matar pequeños mamíferos de los que se alimentan. Algo que, viéndolo fríamente, hace pensar de nuevo en las famosas películas de Hollywood.

Su potencia intelectual ha sido eclipsada por su fuerza extraordinaria: un chimpancé adulto puede levantar 500 kilos con un solo brazo

 Con el paso de los siglos, los chimpancés, los gorilas y los orangutanes -los tres géneros que, con los humanos, conforman el grupo de los grandes simios- tal vez lleguen a desarrollar sus incipientes inteligencias, aunque no parece que se lo vayamos a permitir. Porque el ser humano ha puesto a todos sus compañeros de grupo al borde de la extinción. Los científicos creen que todas las especies y subespecies de grandes simios en libertad desaparecerán este siglo. Nuestra especie, el ‘mono desnudo’ que llamara Desmond Morris, necesita todo el espacio de sus primos simios para alimentar y ubicar a sus casi 7000 millones de miembros. El resto son daños colaterales. Parece que en el transcurso de la evolución el egoísmo es un rasgo que se desarrolla de forma directamente proporcional a la inteligencia.

GORILA. Domina el lenguaje de los signos

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Talla: 175 cm. Peso: 200 kg. Capacidad craneal media: 500 cc. Concordancia con el ADN humano: 97,5%. Población estimada: 42.000 ejemplares. Estatus: en peligro de extinción. Características ‘humanas’: tienen fuertes vínculos sociales y son pacíficos. Adoptan a los huérfanos. Fabrican y utilizan herramientas. Se ha visto a gorilas emplear ramas para medir la profundidad de los arroyos que quieren vadear o usar troncos y cortezas como puentes. Si se les enseña, dominan el lenguaje de los signos y lo transmiten a sus descendientes.

ORANGUTÁN. Es capaz de usar un Ipad

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Talla: 150 cm. Peso: 100 kg. Capacidad craneal media: 355 cc. Concordancia con el ADN humano: 96,3%. Población estimada: 64.000 ejemplares. Estatus: en peligro de extinción. Características especiales: en estudios recientes, se les dieron iPads y su relación con la tecnología confirmó su gran capacidad de comunicación e interpretación del entorno. Son, con todo, los primates más solitarios y arborícolas. Distinguen cientos de plantas y árboles y sus frutos. Las crías son casi tan dependientes como los niños. Necesitan años de enseñanza materna para sobrevivir solos en la selva.

CHIMPANCÉ. Regala mascotas a sus hijos

File photo of a chimpanzee resting on a rope tied to car tyres at the Uganda Wildlife Education Centre in Entebbe near Uganda's capital Kampala

Talla: 150 cm. Peso: 90 kg. Capacidad craneal media: 450 cc. Concordancia con el ADN humano: 95%. Población estimada: 260.000 ejemplares. Estatus: en peligro de extinción. Características ‘humanas’: utilizan juguetes y mascotas para sus hijos. Reparten el trabajo dentro del grupo en misiones concretas. Fabrican y emplean herramientas. Se valen de ramas que, tras aguzarlas por un extremo, usan como puñales para matar pequeños mamíferos de los que se alimentan. Si se les enseña, dominan el lenguaje de los signos.

BONONO. Utiliza el sexo para evitar tensiones sociales

Bonobo apes primates unique to Congo and humankind's closest relative groom one another at a sanctuary just outside the capital Kinshasa

Talla: 90 cm. Peso: 45 kg. Capacidad craneal media: 450 cc. Concordancia con el ADN humano: 95%. Población estimada: desconocida. Estatus: en peligro de extinción. Características ‘humanas’: se sabe muy poco de su comportamiento, pero sí se ha observado que son pacíficos y vegetarianos. Su rasgo más distintivo es que utilizan el sexo como moderador de las relaciones sociales y amortiguador de las tensiones en el grupo.