El objetivo, dicen, es que el tigre no pierda sus dotes cazadoras. Pero la presa elegida en el Siberian Tiger Park de China no parece estar a la altura… Por L. G. 

Normalmente la comida se sirve a los felinos en recintos cerrados ya sacrificada, pero allí prefieren dársela viva y no solo para que ‘entrenen’. En realidad, es parte de un show para el público.
Y tiene un precio. Por 6 euros, el visitante puede lanzar un pollo al tigre. Si quiere darle una vaca, tiene que pagar 180 euros. Al parecer, nadie quiere ver la carnicería de la vaca, pero hay quien ha pagado por una oveja.