Los niños también se deprimen, más de lo que pensamos. Aprenda a reconocer los principales síntomas y sepa cómo ayudarlos. Por I.N.

No ignore los síntomas de depresión

Preste más atención de la normal a su hijo. Juegue con él y así le será más fácil hablar sobre sus problemas. Lea libros infantiles con temas relacionados, dibuje, pinte, construya un puzle con su hijo. Dedíquele un momento especial y único y así creará un ambiente más cercano y de confianza.

Hágale preguntas y esté atento a las pistas

Un niño en edad de escolarización primaria puede llegar a decir «soy tonto». No se trata sólo de apoyarlos diciéndoles que no lo son; pregúnteles por qué piensa eso, si pasó algo en la escuela, etc. El niño podrá contestar diciendo que todo es una porquería. Pregúntele entonces qué le parece malo. Lo importante es indagar en lo que piensa. El niño necesita atención, interés por su parte.

Establezca y mantenga las rutinas

El niño también necesita sentirse arropado por una disciplina. Se sienten colaboradores y partícipes cuando se establece un horario para cada actividad. Los “límites” los pide él. Por ejemplo: no existe nada más cálido y lleno de afecto que leer un cuento antes de dormir y ser bien arropado. De esta forma estarás diciendo al niño que los problemas no son culpa de ellos; que todo continúa como antes y que él es importante para ti.

Esté atento por si el niño tiene estrés

Es necesario reevaluar el calendario diario de actividades del niño.Pregúntese si su hijo no está haciendo demasiadas cosas; si no se lo está sobrecargando de actividades. Puede que el niño se sienta cansado y estresado.

Busque tratamiento médico

Hágalo en el caso de que su hijo empiece a aislarse, comportarse mal o hacer comentarios negativos sobre sí mismo. Si ve que su niño ha sobrepasado el límite de la normalidad, busque ayuda y apoyo médico. El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión son esenciales para un niño afectado. El pediatra lo derivará a un psiquiatra infantil de la Seguridad Social o bien puede acudir a un especialista de la medicina privada. El tratamiento de la depresión infantil ante todo debe ser individualizado, adaptado a cada caso en particular y a la fase del desarrollo en que se encuentra el niño y, además, debe involucrar de una manera activa a los padres y realizar intervenciones hacia el entorno del niño (familiar, social y escolar).