Adrenalina, la pócima del amor

Acelera el pulso y eleva la presión sanguínea. En los enamorados produce aleteo auricular y manos sudorosas. Una reacción no muy distinta al miedo. En caso de peligro, las cápsulas suprarrenales segregan adrenalina, noradrenalina y cortisol, sustancias que en cuestión de segundos aceleran el ritmo cardiaco y ponen las reservas de energía a disposición de los músculos. El sudor es un sistema de refrigeración de cara al esfuerzo que nos espera: luchar o huir. Pero para que cualquier sobresalto tonto no desencadene el estado de alarma general, el córtex cerebral tiene que poder desactivar la alerta. Si se equivoca, vemos un peligro donde no lo hay. Una de nuestras estrategias básicas de supervivencia se transforma así en un trastorno: la ansiedad.

La oxitocina, pasión de madre

Produce vínculos afectivos y desconfianza hacia los desconocidos. Durante mucho tiempo se simplificó su función: se decía que la oxitocina se encargaba de producir las contracciones durante el parto y la posterior secreción de la leche. Sin más. Por un experimento, hoy se sabe que, administrada en forma de spray nasal, hace que las personas se vuelvan más agradables y desprendidas. Su reverso oculto. una dosis de oxitocina hace a la gente más sociable, pero demasiado centrada en el propio grupo. Los ‘otros’ se ven como amenaza.

La testosterona, se busca macho alfa

Asociada, injustamente, a personajes como Silvio Berlusconi o Strauss-Kahn, es la hormona que hace del hombre un hombre, que en la pubertad a los jóvenes se les desarrollen los músculos, la barba… y la atracción por el riesgo. Sin embargo, también puede volvernos más ecuánimes. En función de la situación, la testosterona estimula la equidad y una conducta más ponderada. Los niveles de testosterona de los hombres bajan a partir de los 40 años en torno a un dos por ciento anual. Pero un estudio realizado con 3300 hombres demostró que la falta de vitalidad, la pérdida de capacidad física y otros problemas asociados a la edad no están relacionados con los valores de testosterona. No obstante, algunos médicos y la industria farmacéutica han acuñado el término ‘andropausia’, susceptible de recibir tratamiento. El empleo de cremas de testosterona o inyecciones es muy controvertido. Entre otros motivos, porque aún no se sabe a ciencia cierta si aumenta el riesgo de daños cardiovasculares, cáncer de próstata o enfermedades hepáticas.ü

El estradiol, mujer al mando

Pertenece al grupo de los estrógenos, controla la regla e influye en el carácter de la mujer. Sus niveles bajan en la menopausia, pero sus efectos varían mucho según la persona. Los compuestos de estrógenos que se suelen administrar para combatir los efectos de la menopausia reducen los sofocos, la sudoración y la sequedad de la mucosa vaginal. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que estas terapias aumentan el riesgo de cáncer de mama, sufrir accidentes cerebrovasculares, trombosis e infartos. Solo deberían recetarse a mujeres que sufran síntomas agudos y, aun así, en dosis lo más bajas posibles por poco tiempo.

La somatotropina, bajo sospecha

La somatotropina determina el crecimiento y la producción de aminoácidos. Está vinculada al dopaje hormonal en el deporte y logra que se deshagan los depósitos de grasa de los deportistas y aumente la velocidad de su sprints. Sus efectos secundarios. trastornos de la hormona tiroidea y dolores musculares y óseos. En el dopaje también se usa la hormona esteroidea, derivada de la testosterona, que incrementa la masa muscular, acelera la regeneración y mejora la oxigenación. La eritropoyetina (EPO) estimula la formación de nuevos glóbulos rojos. Pero, dado que ese aumento hace que la sangre sea más espesa, aumenta también el riesgo de trombosis, accidentes cerebrovasculares e infartos. La EPO también puede propiciar el crecimiento de tumores.

La serotonina, adiós, tristeza

Esta hormona, una de las más investigadas y más complejas, tiene un papel importante en la inhibición de la ira, la agresión, el humor, el sueño, la sexualidad y el apetito. Estas inhibiciones están directamente relacionadas con los síntomas de la depresión. Por eso, los antidepresivos se centran en modificar los niveles de serotonina en el individuo. Los fármacos que estabilizan los niveles de serotonina pueden ayudar a combatir la tristeza, según todos los estudios. La serotonina también se conoce como ‘la hormona del placer’ porque está vinculada al estímulo sexual. El aumento de serotonina en los circuitos nerviosos produce una sensación de bienestar y relajación y favorece la autoestima. La princesa Diana de Gales, quien en muchos momentos de su vida pública dio síntomas de tener carencia de serotonina.