¿Le molestan las articulaciones, un tendón o algún músculo y no saben decirle el porqué? No se preocupe. Practique ejercicio y baje de peso. Se encontrará mejor. Por Lola Fernández

Estudios médicos sobre la fibromialgia (dolores y debilidad muscular sin origen específico) intentan analizar si hay lesiones en los músculos, alteraciones en el sistema inmunológico, anomalías psicológicas, problemas hormonales o alteraciones en los mecanismos protectores del dolor de las pacientes. De momento, los resultados han detectado, en el sistema nervioso de personas con fibromialgia, niveles bajos de algunas sustancias importantes en la regulación del dolor (particularmente la serotonina) por lo que están siendo recomendados fármacos que estimulen los niveles corporales de esta hormona aplicados siempre en dosis menores.

Además se refuerza la idea de que la práctica de ejercicio físico y un adecuado fortalecimiento de los músculos son las medidas más eficaces. Así, de momento, se considera fundamental mejorar la calidad de vida del paciente. Sepa cómo:

1. Conocer sus síntomas

En España la padece entre el uno y el tres por ciento de la población. Afecta a las mujeres en una proporción de nueve de cada diez pacientes y se caracteriza por dolores y debilidad muscular y articular sin origen específico, aunque también pueden presentarse insomnio, fatiga, depresión y síndrome de colon irritable. La edad de comienzo más frecuente oscila entre los 35 y los 50 años, aunque ha sido diagnosticada también en niños o ancianos. Como casi todos sus síntomas son comunes a otras alteraciones y no tiene una causa conocida, es difícil llegar a diagnosticar la fibromialgia.

2. Ejercicio frente al dolor

El enfermo siente un dolor difuso que afecta en ocasiones de forma generalizada y en otras en un área determinada (cuello, hombro, columna lumbar) desde donde se extiende. Otra alteración característica es el cansancio por lo que estos pacientes tienen una mala tolerancia al esfuerzo físico. La consecuencia es que cada vez se hacen menos esfuerzos, la masa muscular se empobrece y el nivel de tolerancia al ejercicio desciende aún más. La Sociedad Española de Reumatología recomienda incorporar al día a día actividad aeróbica moderada (pasear, caminar sobre cinta o nadar), si el médico lo recomienda.

3. Fármacos para el sueño

Un 70 por ciento de los enfermos se queja de tener un sueño de mala calidad. Los investigadores responden que los pacientes se duermen sin problema, pero su sueño se ve interrumpido al nivel profundo. Los registros electroencefalográficos están alterados en el sentido de que en esta fase se detectan unas ondas similares a las que mantienen la actividad alerta del cerebro. Se desconoce si estas ondas están relacionadas con la causa de la enfermedad o son la consecuencia de la misma. Los médicos consideran que el uso de fármacos nunca debe ser el único tratamiento ya que su eficacia es parcial.

4. Masajes y calor

Aunque se trata de una enfermedad crónica para la que no existe cura, sí se puede mejorar la calidad de vida de quien la padece. El tratamiento con medidas locales, como infiltraciones y masajes, y la aplicación de calor local y algunos tipos de electroterapia así como aplicación inyectada de analgésicos son medidas eficaces.

5. Adelgazar

La obesidad supone una sobrecarga de los músculos y tendones por lo que se recomienda perder peso a las personas con fibromialgia que padezcan sobrepeso.