Noah nació con un dos por ciento de cerebro. Ahora, con cinco años, tiene un ochenta por ciento. Y va al colegio. Por Fátima Uribarri

Asombró a todos desde que nació. Tenía espina bífida y una hidrocefalia galopante: el líquido invadía su cabeza de tal manera que Noah Wall solo tenía un dos por ciento de cerebro. Esto era así en 2012. Hoy, Noah afronta el mismo reto que el resto de los niños: la vuelta al cole. Acudirá un día a la semana a un colegio normal, es decir, no adaptado. Ahora, Noah tiene un ochenta por ciento de cerebro. Lo ha generado con la ayuda de los neurólogos y de su familia.

Su cerebro ha crecido impulsado por un programa de estimulación con corrientes eléctricas

Nada más nacer sellaron en quirófano la herida de su espina bífida y drenaron su cráneo del líquido invasor. Quedó así espacio libre para la expansión de ese dos por ciento cerebral, que decidió crecer impulsado por un exhaustivo programa de estimulación, con corrientes eléctricas, juegos, canciones y ejercicios. El caso de Noah demuestra la increíble capacidad regenerativa de la neuroplasticidad, un mecanismo de reparación natural por el que las neuronas se pueden regenerar.

Sabía que…

La sinapsis neuronal (clave en el desarrollo cerebral) se inicia antes de nacer, logra su mayor impulso en los dos primeros años de vida y termina en la adolescencia. Así la edad es crucial para revertir los casos de lesiones cerebrales.

OTROS CEREBROS INSÓLITOS

Hemisferio al rescate

Michelle Mack superó sus años de instituto con dificultades. A los 27 años encontró una explicación a su desorientación, problemas emocionales y torpeza con los conceptos abstractos: había nacido con solo medio cerebro. El hemisferio derecho había espabilado y asumido funciones del ausente hemisferio izquierdo. Michelle, hoy de 45 años, vive en Estados Unidos con sus padres y trabaja para su parroquia.

Líquido pensante

John Lorber, profesor de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, se quedó perplejo cuando vio el escáner cerebral de uno de sus alumnos más brillantes: aquella cabeza estaba colonizada de líquido cefalorraquídeo; su tejido cerebral, en vez de 4,5 centímetros de espesor, era de apenas milímetros. Sin embargo, el dueño de aquella mente, con un coeficiente intelectual de 140, era un portento en matemáticas.

Un vacío en la cabeza

Cuando nació Trevor Waltrip, en 2001 en Estados Unidos, le vaticinaron días de vida porque carecía de cerebro. Su cráneo solo albergaba líquido cefalorraquídeo. Pero Trevor vivió 12 años. Otro milagro lo protagonizó una mujer de China: cuando tenía 24 años acudió al hospital porque sufría fuertes mareos. Las pruebas mostraron que carecía de cerebelo. Por fin entendió sus problemas de equilibrio y que no lograra andar hasta los siete años de edad. Los médicos siguen atónitos.