Nadie se despierta envuelto en un cuerpo envejecido sin que antes haya recibido algunas señales de aviso. Puede anticiparse y dedicar cuidados adicionales a determinadas partes del organismo. Nunca es tarde…

PULMONES

La función pulmonar empieza a disminuir un 1% anual a partir de los 30 años… «Y aún más entre quienes llevan un tipo de vida sedentaria», explica el doctor Thomas Perls, geriatra y jefe de investigación en el New England Centenarian Study, del Boston Medical Center. El antídoto es el ejercicio físico.

MÚSCULOS

Perdemos masa muscular y ganamos tejidos grasos a medida que envejecemos. Este proceso empieza a los 40 años. «El ejercicio físico habitual es absolutamente fundamental para evitar el deterioro muscular», afirma Luigi Ferrucci, director del National Institute on Aging.

PIEL

A partir de los 18 años, la elastina flexible y el colágeno comienzan a decrecer un 1% anual. Se puede reducir el deterioro sin fumar, comiendo bien y usando protección solar… Incluso si estás bajo techo. Algunas bombillas fluorescentes compactas emiten radiación ultravioleta perjudicial.

HUESOS

La masa ósea decrece hasta un 1% anual a partir de los 35 años (de forma más acelerada después de la menopausia). El ejercicio físico, sobre todo caminar y correr, incrementa la densidad ósea. La simple práctica de dar 20 saltos al día aumenta la densidad del hueso de la cadera.

OJOS

Los ojos operan como una cámara multifocal, pero el espectro visible empieza a disminuir a partir de los 40 años. No fume y utilice habitualmente gafas de sol para evitar el efecto de los rayos ultravioletas: el tabaco y la exposición al sol aceleran de manera notable la formación de cataratas.

CEREBRO

A partir de los 70 años empieza a acelerarse la transformación cerebral vinculada al envejecimiento, indica George Rebok, investigador especializado en la relación entre la edad y lo cognitivo. Su consejo: practique aquellas actividades que le interesan y le estimulan.

OÍDO

La pérdida gradual de capacidad auditiva afecta de forma seria a una de cada tres personas de entre 65 y 74 años. No hay mucho que pueda hacer para reducir esa pérdida, pero escuchar música a todo volumen o el empleo en industrias ruidosas -como la de la construcción- aceleran el proceso.

CORAZÓN

Con la edad, las células musculares del corazón decrecen en número, pero aumentan de tamaño, y las arterias se endurecen. Entre los 25 y los 30 años, la capacidad aeróbica máxima empieza a disminuir a un ritmo del 10% por década. Las dolencias cardiacas suelen aparecer hacia los 65 años.

RIÑONES 

La reducción de la función renal se inicia en torno a la cincuentena. Para combatirla, lo mejor es beber mucha agua. Dado que la sed disminuye con la edad, uno a veces tiene que obligarse. Las personas que beben mayor cantidad de líquidos son menos propensas a tener problemas de riñón.

INTESTINO

El paso de los años no se lleva solo los pelos de la cabeza. Las vellosidades del intestino (unos pelillos que absorben los nutrientes de los alimentos) empiezan a disminuir a los 60 años. Dicha reducción provoca que se absorban menos nutrientes.