Más alto o más bajo, continuo o intermitente… Cerca de la mitad de los españoles reconoce roncar regularmente y el 30% lo hace de forma ocasional, pero… ¿por qué nos pasa?

Obesidad: otra razón para perder peso

La frecuencia del ronquido simple es tres veces mayor en los sujetos obesos que en los delgados, aunque también hay delgados e incluso atléticos que roncan por razones morfológicas.

Los detonantes del ronquido tienen que ver con la lengua y la campanilla. Cuando los músculos que controlan la mandíbula, la lengua y el paladar se relajan, la mandíbula cae y la lengua retrocede, estrechando u obstruyendo la vía aérea y produciendo las dificultades respiratorias. Si la campanilla, el tejido triangular que cuelga del paladar blando, es demasiado alargada, su vibración aumenta y el volumen del ronquido, también.

Animales que roncan: el bulldog y el decúbito supino

El ronquido es un hábito característico, aunque no exclusivo, de los humanos. Se cree que cuando nuestros antepasados empezaron a dormir en decúbito supino, sobre la espalda, se convirtieron en roncadores.

En 1964, el naturalista alemán Immelmann señalaba: «Los animales salvajes no roncan. Duermen en posición ventral y de costado, así su mandíbula inferior queda inmovilizada, evitando que se desplace hacia atrás». Sin embargo, los bulldog y otros perros braquicefálicos roncan terriblemente, y desde hace 50 años también se les practican cirugías antirronquido con recortes en el paladar blando y la campanilla.

Un mal con historia: Churchill hizo temblar la flota

El historiador Plutarco ya señalaba en sus Vidas ejemplares que el emperador romano Marco Salvio (siglo I) roncaba, y fueron roncadores Lord Chesterfield o Winston Churchill, que emitía ronquidos con una intensidad de 35 decibelios, según el informe de un oficial de la Marina. Otro gran roncador fue Mussolini, de acuerdo con las memorias de las mujeres que lo conocieron. Se sabe que más de la mitad de los presidentes de los Estados Unidos roncaba. El presidente Theodore Roosevelt, en una ocasión en que estuvo ingresado en un hospital, roncaba tan fuerte que se quejaron todos los pacientes de la planta.