El riesgo de sufrir lesiones al realizar un deporte es más elevada de lo que pensamos. Por eso debemos prestar atención a algunos de los puntos más débiles de nuestro organismo a la hora de practicar deporte

El tobillo: un punto crítico

Una articulación compleja. Un total de 26 huesos y 108 ligamentos forman un pie con sus 57 articulaciones. Más de una cuarta parte de los accidentes deportivos afectan al tobillo. En el baloncesto, el 70 por ciento de las lesiones lo tienen como protagonista, mientras que en el fútbol ese porcentaje se queda en el 18. Cuando el tobillo se dobla en exceso, lo mejor es recurrir al protocolo RICE: reposo, hielo, compresión y elevación. Es habitual que en uno de estos esguinces se produzca una rotura o desgarro del ligamento fibulotalar anterior.

Los futbolistas federados acuden al médico con mayor frecuencia por lesiones en la articulación del tobillo

Cuando el tendón de Aquiles duele. Es el tendón más grueso del cuerpo humano. Si se inflama, como consecuencia de una carga de trabajo inadecuada, la curación puede durar incluso meses: los tendones cuentan con una mala irrigación y los fármacos antiinflamatorios tardan en llegan al lugar afectado. Las inyecciones ayudan más. En casos extremos, el tendón puede llegar a romperse (si ya estaba dañado o se sufre un accidente grave). La solución suele ser entonces la cirugía.

La rodilla: palanca para el peso corporal

Carga elevada. A cada paso ejercemos una presión equivalente a dos o tres veces el peso de nuestro cuerpo sobre dos superficies del tamaño de una moneda. los meniscos, la zona en la que el fémur descansa sobre la tibia. Esta articulación es la segunda más afectada por las lesiones. Los ligamentos son los otros puntos débiles. El cruzado anterior se rompe con más frecuencia que el posterior. Esa rotura hace a la rodilla más inestable. Los médicos aconsejan la cirugía, sustituyendo el ligamento roto por un injerto de un tendón.

Amortiguación limitada. Un giro brusco o una parada en seco pueden desgarrar un menisco. Si la rotura es estable, un tratamiento contra el dolor suele ser suficiente. Un desgarro en la parte exterior del menisco, mejor irrigada, se puede coser. Si el cartílago se ha roto en el centro, el cirujano ha de retirar la parte afectada. Cuanto más cartílago se conserve, menos riesgo de artrosis.

El hombro: zona de contacto

Un paquete muy apretado. En una zona muy limitada del hombro se unen varios huesos, músculos y tendones. Juntos forman la articulación esférica de mayor movilidad del ser humano. Una carga inadecuada provoca dolor, sobre todo en deportes centrados en la parte superior del cuerpo (tenis, voleibol, golf). Si la cabeza del húmero impacta en el acromion, la bolsa sinovial y los tendones se irritan y se inflaman. La cabeza del húmero puede a su vez salirse de su posición por golpes o choques, con lo que se produce la luxación del hombro.

Fijar la clavícula. Los golpes y caídas pueden hacer saltar la articulación del hombro y romper los ligamentos que sujetan la clavícula.Si el hueso queda desplazado, se aconseja la cirugía: una técnica apenas invasiva que fija dos placas metálicas en la clavícula y en la apófisis coracoides del omóplato. Entre ambas se tiende un cordón que mantiene la clavícula en su posición original para que los ligamentos se curen.