Mujeres experimentan el clímax sexual monitorizadas para estudiar sus reacciones cerebrales. El objetivo: descubrir si el placer puede curar enfermedades. Por Fátima Uribarri

Un collarín inmoviliza el cuello, una máscara cubre la cara, una ‘diadema’ especial remata el casco que impide mover la cabeza. Un albornoz ligero cubre el cuerpo, unos calcetines de lana abrigan los pies, lo único que quedará fuera del escáner en el que las voluntarias se introducen con un vibrador para estimularse a sí mismas mientras el doctor Barry Komisaruk y su equipo de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey (Estados Unidos), analizan cómo responde el cerebro femenino ante el orgasmo, observando los monitores desde una habitación contigua.

“Durante el clímax aumenta el umbral del dolor: podría ser útil para combatir la depresión y las adicciones”, dice Barry Komisaruk

Muchas voluntarias se han prestado a vivir un orgasmo dentro del tubo de resonancia magnética; entre ellas, la periodista británica especializada en sexo Rowan Pelling. «Me puse nerviosa: el ambiente era más propio de El silencio de los corderos que de Cincuenta sombras de Grey», ha contado la periodista.

A pesar de eso, su experiencia fue positiva y alcanzó el orgasmo. Cuando le mostraron las imágenes, le pareció que su cerebro se había iluminado «como un árbol de Navidad». El experimento demostró la tesis del neurocientífico Barry Komisaruk, quien sostiene que el clímax sexual tiene un poderoso efecto como bloqueador del dolor.

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La periodista especializada en sexo Rowan Pelling es una de las voluntarias que ha experimentado un orgasmo dentro de un tubo de resonancia magnética mientras un equipo estudiaba sus reacciones cerebrales

«El orgasmo es un gran acontecimiento neuronal. Una de las cosas que suceden cuando se alcanza es que aumenta el umbral del dolor. Si entendemos cómo se produce el placer en el cerebro y somos capaces de aumentar voluntariamente la actividad de los sistemas del placer, podría ser muy útil para combatir la depresión, la ansiedad, las adicciones e incluso la obesidad», explica.

Komisaruk comenzó sus investigaciones hace treinta años con el objetivo de mitigar el dolor a su mujer, que padecía cáncer. Sus estudios han sacado a la luz algunos secretos del cerebro, como la activación durante el clímax sexual de las zonas implicadas en las sensaciones extracorpóreas. ¿Será por eso que también se lo llama ‘éxtasis’?

Así reacciona el cerebro

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  • El clímax sexual activa el núcleo accumbens, el área del placer del cerebro, que también es activado por la nicotina, el chocolate y la cocaína.
  • Durante el orgasmo se produce un impresionante incremento del flujo de sangre y de oxígeno en la cabeza; ambos son nutrientes muy beneficiosos para el cerebro», dice el profesor Komisaruk.
  • Varios nervios como el hipogástrico, pudendo y pélvico llevan información desde los genitales al cerebro a través de la espina dorsal.
  • También se acelerael corazón, sube la tensión arterial, se dilatan las pupilas y aumenta la sudoración. «Trabaja todo el cuerpo», dice el profesor Komisaruk.

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