¿Seguro que está muerto? El temor a ser enterrado vivo hace que algunas funerarias ofrezcan ataúdes con aire acondicionado, despensa y alarma conectada al exterior. Pero el tiempo legal que debe transcurrir antes de la inhumación (24 horas) es más que suficiente

I. Dentificación

Si aparecen dos pequeñas depresiones rojizas en el caballete nasal, el muerto usaba gafas. Zona encallecida en el pabellón auricular: portaba audífono. Defecto en el borde de los incisivos: era aficionado a la pesca y cortaba el sedal con los dientes.

II. Accidentes de aviación

Si los restos están carbonizados, las dentaduras son decisivas. Dos cadáveres son fáciles de identificar, el del piloto y copiloto: basta mirar en sus estómagos, pues no suelen comer lo mismo por la responsabilidad de su trabajo.

III. ADN

Nuestra información genética, personal e intransferible, está grabada en una gota de sangre, un miligramo de saliva, un cabello. Incluso se puede extraer de una huella dactilar. No hay confusión posible, con una excepción: los hermanos gemelos de un solo óvulo.

IV. Ahogados

Es importante saber si el cadáver tiene los pulmones encharcados, señal de que intentó respirar bajo el agua. Si no, cuando cayó o fue lanzado al mar ya estaba muerto.

V. Velocidades

Los espermatozoides siguen en movimiento 36 horas después de la muerte. Los pelos de la barba, que crecen medio milímetro diario, dejan de hacerlo en el instante del fallecimiento; sólo hay que medirlos y averiguar cuándo fue el último afeitado.

VI. Putrefacción

Actúa de cronómetro. El primer signo de descomposición aparece a las 24 horas de la muerte: es la mancha verde abdominal. A las 48 horas irrumpe la cadaverina. A las 72 horas el cuerpo empieza a hincharse por los gases de la putrefacción.

VII. Lesiones de origen médico

Las lesiones en el esternón o en la parrilla costal durante las maniobras de reanimación pueden acreditar que éstas se realizaron con la suficiente energía y no hubo desatención sanitaria.

VIII. Heridas ‘post mortem’

Hemorragia y coagulación sólo ocurren en un organismo vivo. Si no se aprecian, las heridas son post mortem. También se puede determinar con un análisis de sangre: los leucocitos no acuden en defensa de un organismo muerto. ¿Para qué?

IX. Colores

La pauta cromática de un hematoma sigue un orden: negruzco, azulado, verdoso, amarillento… La intoxicación por monóxido de carbono produce un color rojo intenso.

X. Incendios

Si se encuentra un cuerpo entre los restos de un incendio, hay que averiguar si la persona ha respirado humo: tendrá restos de carbonilla en los pulmones. Si no, ya estaba muerta cuando comenzaron las llamas.

XI. ¿Suicidio u homicidio?

Corte mortal en el cuello con un cuchillo: si se produjo de izquierda a derecha, fue un suicidio (es el movimiento natural, siempre que el fallecido fuera diestro); en caso contrario, hay que sospechar un homicidio.

XII. Venenos

Se almacenan en los huesos. Incluso después de la incineración se pueden detectar con un análisis de las cenizas mediente un cromatógrafo.

XIII. Huellas dactilares

El Servicio Automático de Identificación Dactilar es una base de datos con los registros de huellas identificadas (de delincuentes) y sin identificar, pero presentes en escenas de crímenes.

XIV. ¿Se intentó defender?

Para saber si la víctima luchó por su vida y, por tanto, hay que sospechar un asesinato, habrá que buscar heridas de defensa en las uñas, nudillos y antebrazos.


 

Para saber más
 ‘Qué dice el forense?‘ de Fernando A. Verdú Pascual (Editorial Comares).