Ya ha llegado la hora del examen.  Después de horas de estudio, noches sin dormir… ahora qué. Te proponemos una serie de consejos según el tipo de examen al que tengas que enfrentarte

Establecer un plan

Una vez que conocemos las preguntas, hay que invertir unos minutos en organizar la forma en que vamos a responderlas. En caso de que sean varias, siempre es mejor comenzar con las que se domina. Si se trata de un tema para desarrollar, lo primero es trazar un esquema de este. Luego, al desarrollarlo, hay que tener en cuenta tanto las observaciones que hizo el profesor cuando dio la lección como las palabras clave que se adivinan en el enunciado.

Los exámenes orales

Mucho menos frecuentes en la cultura española que en otros países, suponen el reto de tener que organizar mentalmente el tema que debe exponerse. Presentar las ideas ordenadamente, cuidar el lenguaje, mostrar confianza en la expresión o saber cerrar con unas conclusiones son consejos elementales que, sin práctica, resultan difíciles de conseguir.

Pruebas tipo test

El procedimiento básico es tratar de adivinar la respuesta correcta sin leer las opciones. si después hay coincidencia, difícilmente se estará en un error. Otro truco que puede ser útil es saber que las respuestas muy categóricas o breves, si es que hay otras más desarrolladas, suelen ser de relleno. El profesor posiblemente planteará una respuesta que pueda hacer dudar al alumno además de la correcta, pero las otras opciones no las trabajará tanto y las resolverá con una sola palabra. Es imprescindible saber de antemano si se penalizan los errores en la puntuación para contestar (o no) al azar las preguntas que no se sepan.

Frente a un momento en blanco

Lo primero es, por supuesto, intentar relajarse. Pero si no funciona, hay que tomar la decisión contraria. ponerse en marcha y seguir adelante escribiendo en un papel aparte para que el cerebro ‘vuelva a dar pedales’ y encuentre el camino de vuelta a la tarea.

Lo que nunca se debe hacer

Perder de vista cuál es la pregunta que se nos ha hecho y dejarla sin responder. Algo que ocurre con desafortunada frecuencia tanto en los exámenes orales como en los que presentan un tema largo para desarrollar. el estudiante puede irse por las ramas en dirección hacia un tema colateral que domine mejor para dejar de lado el punto fundamental.