El usuario queda identificado con unas microcápsulas comestibles.

Es una idea de película de la que habla muy en serio Jonathan LeBlanc, responsable de desarrollo global de PayPal. Para esta empresa de pago por Internet, la identificación del usuario es crucial. Por eso prestan atención a nuevos sistemas de verificación biométrica estilo Misión imposible, como las microcápsulas comestibles (o inyectables) que identifican a su portador y hacen innecesarias las olvidadizas contraseñas.

Ya hay empresas que quieren microchips bajo la piel de sus empleados

Estas capsulitas son una maravilla, dicen, porque también pueden albergar sistemas para monitorizar los latidos del corazón o el nivel de glucosa, entre otras cosas. Las posibles funciones de esta identificación son muchas: ya no serían necesarios otros sistemas de reconocimiento, como la huella dactilar. Y, además, la geolocalización del portador de la cápsula identificativa sería muy sencilla: se puede uno perder, pero te encuentran. Una empresa sueca (dedicada a la tecnología) ya invita a sus empleados a implantarse un microchip bajo la piel y prescindir de la tarjeta de acceso a la oficina e incluso del dinero para la máquina del café: con solo acercarse, la máquina identifica al empleado y se pone en marcha.

El futuro pasa por los instrumentos que garantizan una identificación fiable de quien los porta

Las soluciones futuristas son sorprendentes. «Estamos trabajando a fondo con la huella dactilar y estudiamos nuevas posibilidades tecnológicas», anuncia LeBlanc, porque lo que está demostrado, apostilla, es que las contraseñas son ineficaces. Habrá que ver si los usuarios se prestan a tragarse los chips que terminan con el anonimato.

COSAS DE LOS ‘PASSWORDS’

Entregar las llaves al ladrón

Las tres contraseñas más utilizadas del mundo son: 123456; password y 12345678. «¿Cómo se sorprende la gente de que averigüen sus contraseñas?», se pregunta Jonathan LeBlanc, de PayPal.

Poco originales

La cuarta, quinta y sexta contraseñas más utilizadas en el mundo son: “qwerty” (las letras del teclado), “abc123” y “123456789”.

Cámbielas

Es conveniente hacerlo siempre, advierten los expertos. Si además usted utiliza una de las anteriores, modifíquela cuanto antes.

Una manía universal

No se apure, muchos cometen el mismo error de utilizar contraseñas manidas. El 14 por ciento de los usuarios de contraseñas tienen alguna de las diez más utilizadas del mundo. La número siete, ocho, nueve y diez de la lista de las más comunes son: “111111”, “1234567”, “iloveyou” y “adobe123”.

Somos previsibles

Quizá usted no es de los usuarios del top ten de los passwords, pero a lo mejor pertenece a ese ¡40 por ciento! que usa contraseñas incluidas en la lista de las cien más utilizadas del mundo.

¡Qué miedo!

Somos fácilmente previsibles: el 79 por ciento de los usuarios tienen una contraseña entre las 500 más utilizadas y el 91 por ciento emplea un password de los mil más comunes del mundo. Son facilidades para piratas y ladrones.