Para algunos, es el anticuario número uno; para otros, el gran maestro de la decoración. Pero, para sus adeptos, que ya son legión, es mucho más. todo un filósofo que ha logrado aplicar al espacio el pensamiento oriental wabi. Entramos en su guarida, el castillo del siglo XII donde vive y que se ha convertido en su manifiesto.

Pánico. Axel Vervoordt no está seguro de su próxima apuesta. Estamos en Venecia. Junio de 2009. El jurado más implacable está reunido en la ciudad, algo así como la Corte Suprema del arte. Todos esperan ver que propone este belga de 64 años difícil de definir. en su tarjeta de visita no aparece oficio, aunque entre sus clientes se hallan miembros de la realeza, estrellas de cine, potentados de la tecnología e, incluso, cantantes de rock. Sin embargo, con In-Finitum, su exposición, sabe que está corriendo un riesgo extraordinario. Le preocupa la reacción a su propuesta, donde conviven boles de té de cerámica raku y urnas japonesas con esculturas de Joan Miró, Picasso o Cy Twombly, lienzos de Piero Manzoni y Mark Rothko y las vistas de las azoteas venecianas. ¿Reconocerán los visitantes las conexiones entre los maestros modernos y los pobres objetos japoneses? , se pregunta. Unos días después, el poderoso crítico de The New York Times, Jerry Saltz, le responde. Este impresionante paseo por un gabinete de curiosidades sobre el infinito y lo inacabado es un ejercicio de total independencia comisarial . Desde entonces, Axel Vervoordt ha dejado de tener miedo.Justo dos años después, este genio vuelve a las andadas. En la nueva cita de la Bienal de Arte de Venecia presenta la exposición TRA. Edge of Becomig. Y la crítica ha vuelto a alabarlo. Para entender su universo, las claves hay que buscarlas en el libro que acaba de publicar. Wabi Inspirations (Flammarion). Una obra que contiene más filosofía que máximas de decoración. Es un acercamiento al pensamiento zen, para el que la belleza pura es imperfecta, incompleta o pasajera. Se habla de buscar la inspiración y la armonía en la naturaleza. Y, sobre todo, del vacío. El espacio vacío entre las cosas es tan importante como las cosas en sí , nos recuerda. ¿No hay cierta contradicción para alguien que vive en un castillo de 50 habitaciones o que declara que posee una colección de más de 15.000 objetos? Puede. Pero todo encaja cuando vas pasando las hojas, entrando en su mundo. Wabi, según Axel Vervoordt, resume su forma de pensar. Una filosofía que siempre ha estado ahí. en el niño que recogía pedazos de madera vieja, en el alquimista que sitúa la pieza sin valor aparente al lado de un mueble barroco; el que recoge flores silvestres y las coloca mezcladas con piezas de plata del siglo XVII en simples cestas de mimbre. Un viaje a Inglaterra a los 14 años ofreció a Vervoordt su primera oportunidad. Compró allí a familias nobles lo que luego vendía a los amigos de sus padres en Bélgica. Una afición que se convirtió en negocio. Sin pasar por clases, aprendió rápido el oficio escuchando a expertos. Con 20 años quise tener una casa en el barrio Vlaeykensgang, en la parte antigua de la ciudad. La encontré, pero para comprarla había que adquirir el resto de casas de la calle que pertenecían a dos señoras. Yo me enamoré de esas viviendas y quise restaurarlas . Y añade. A la gente le encantó lo que hice y, poco a poco, querían que trabajase en sus casas . Empieza el Vervoordt decorador. En el 82, se presenta en la alta sociedad (es decir, la Bienal de Anticuarios de París). En el Grand Palais los stand parecen salas de museo, Vervoord deja los suelos de hormigón vistos y crea un entorno industrial. Desde el principio, su estética era radicalmente diferente a la de sus colegas anticuarios. Y comienza su reputación como visionario. Hoy, sus consejos de coleccionista son tan sencillos como su filosofía. Olvidar los prejuicios y ser espontáneo. Cuando algo te emociona, nunca cometes un error al adquirirlo y cuando todos quieren a un artista, es hora de dejar de comprarlo . n

Así es un interior “Wabi”

clave del wabi es que un espacio bien diseñado influye en nuestro ánimo . n SIN MODAS. Wabi no es un estilo o una tendencia de diseño. Al contrario que los espacios de la vida moderna, definidos por la moda y las estrategias del marketing . n PUREZA. Evita objetos llamativos o demostraciones de riqueza, el factor definitorio que lo distingue es la pureza y la simplicidad .n PERSONAL. Tampoco es una idea que pueda ser imitada o replicada a gran escala. Para el wabi no hay formulaciones y no puede ser prescrito .