Mito vivo, leyenda; el mayor deportista de todos los tiempos, el hombre que más medallas de oro ha conseguido en la historia de los Juegos Olímpicos, afronta el último gran reto de su carrera.los Juegos de Londres. Michael Phelps quiere repetir e inclusosuperar su récord de ocho victorias en Pekín. El Tiburón de Baltimore nos habla de su éxito profesional y nos desvela las claves para estar satisfecho con su aspecto físico.

Será la última oportunidad de verlo en acción. Michael Phelps anunció en mayo que se retira después de los Juegos de Londres. Antes, sin embargo, como si 16 medallas olímpicas 14 de oro no fueran suficientes para él, intentará superar los 18 metales acumulados por la gimnasta soviética Larissa Latynina 9 oros en Melbourne 1956, Roma 1960 y Tokio 1964. Es su último gran reto, un desafío mayúsculo. Como si pretendiera trazar una línea divisoria en la historia del deporte y el olimpismo, un antes y un después de Michael Phelps, este nadador nacido en Baltimore hace 27 años se ha inscrito en diez de las pruebas que se disputarán en el ultramoderno Aquatics Centre londinense. Hay quien dice que, con 27 años, Phelps aún es joven como para dejarlo. Quizá sea porque, vistas desde fuera, las cosas que hace este chico solitario, criado entre mujeres alrededor de una piscina, aficionado a los videojuegos y dueño de un cuerpo que maravilla a los científicos del deporte, parecen sencillas. Phelps asegura que de eso nada, que todos sus logros son fruto de un durísimo trabajo.

Con siete años ya pasaba más horas en el agua que sobre suelo firme, en buena medida para descargar energía después de habérsele diagnosticado un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Nadando, nadando, tenía diez años cuando batió su primer récord nacional iniciando así una carrera meteórica que, un lustro más tarde, le valió una plaza en los Juegos de Sídney 2000, donde se llevó un quinto puesto en los 200 metros mariposa. Era apenas el preludio de lo que acabaría por convertirse en la mayor leyenda del olimpismo. Ahora, a pocos días de que el 28 de julio se zambulla en la piscina que acogerá la última competición de su vida, Phelps se convierte en imagen internacional de HandS y habla con XLSemanal. Con ustedes, un mito.

XLSemanal. En mayo anunció que estos serán sus últimos Juegos. ¿Ha aumentado eso su motivación?

Michael Phelps. Mi motivación no es hoy un problema. Antes de irme, quiero repetir lo que hice en 2008.

XL. ¿Llegó a ser un problema entonces?

M.P. No fue fácil volver después de Pekín, perdí la pasión por nadar, mis apariciones en la piscina desde entonces nunca estuvieron a la altura de los Juegos. He recuperado eso en el último año, ahora todo es más sencillo. Vuelvo a disfrutar de la natación.

XL. Su gran rival será su compatriota Ryan Lochte. En los últimos Mundiales lo batió dos veces y se llevó cinco oros. ¿Por fin tiene un enemigo a su altura?

M.P. Siempre he tenido grandes rivales. Nada de lo que he logrado ha sido fácil, aunque a algunos pueda parecérselo. Me limito a prepararme lo mejor que puedo. En Londres he de hacer salidas perfectas y darlo todo en el agua.

XL. En estos Juegos, todo el mundo utilizará el mismo tipo de bañadores por primera vez en muchos años. ¿Le beneficia eso a usted?

M.P. Es algo bueno para todos, porque lo es para el deporte de la natación. Por fin, todo estará centrado en quién nada más rápido, no en quién lleva un bañador u otro.

Era algo necesario. Me alegro mucho de que sea así.

XL. A medida que se acercan los Juegos, ¿se va poniendo melancólico, recordando sus pasadas experiencias olímpicas?

M.P. Melancólico no, pero me gusta ver de vez en cuando algunos vídeos de años atrás y recordar cosas, es divertido y emotivo. Siempre tengo presente todo lo que he vivido, y no solo en los Juegos, es lo que me ha llevado adonde estoy. Han sido grandes y enriquecedoras experiencias de las cuales he ido extrayendo lecciones.

XL. ¿Todavía siente la misma excitación cuando bate un récord del mundo o gana una carrera?

M.P. Supongo que no es exactamente lo mismo que el primer día, pero le aseguro que batir un récord mundial sigue siendo algo muy excitante.

XL. Ian Thorpe, el hombre al que usted desbancó del trono de la natación mundial, intentó clasificarse para Londres a sus 30 años. No lo logró. ¿Se imagina usted haciendo algo así para Río de Janeiro 2016?

M.P. ¡Uf! No lo creo, pero nunca se sabe. Lo de Thorpe fue todo un poco loco. Me costó creer que se fuera a clasificar; él mismo había dicho antes de las pruebas australianas que no las tenía todas consigo. Al final se quedó fuera. Nadar contra él sería un placer, sin duda, pero es que ya no es el mismo Thorpe contra el que yo nadé. Me hubiera gustado poder nadar contra aquel Ian Thorpe.

XL. En Pekín hizo historia, pero en Atenas ya se llevó usted seis medallas de oro y dos de bronce. ¿Siente que a veces no se valoran sus logros?

M.P. Mire, yo siempre me he centrado en lo mío. Recuerdo muy bien aquellos Juegos, fueron muy útiles para poder conseguir las ocho victorias de Pekín.

XL. ¿Cuánto tiempo pasa en la piscina?

M.P. De tres a cinco horas. Adoro estar en el agua. Es una preparación muy similar a la que hice para Pekín, aunque la rutina ha ido variando a lo largo de los años, adecuándose a las necesidades.

XL. Participó en una campaña de cosmética llamada Thank you, mom! [‘¡Gracias, mamá!’]. ¿Qué habría sido de usted sin su madre?

M.P. Bueno, no estaría donde estoy si no fuera por ella. Es una figura fundamental en mi vida, ha estado presente en cada uno de mis pasos, me ha ayudado a alcanzar todos los objetivos que me he propuesto. Me agradaba la idea de honrar a las madres, reconocerles ese gran trabajo que hacen para ayudar a sus hijos a conseguir lo que desean.

XL. Y ahora es protagonista de la campaña, Wash in confidence! (‘Gana confianza’), con HandS. ¿Cómo decide a quién asociar su nombre?

M.P. Esta campaña en concreto es importante para animar a los deportistas a superar las dudas y dar lo mejor de sí mismos. Ha habido momentos en mi vida que han sido difíciles, sé lo importante que es eso. En los peores momentos de mi carrera y de mi vida he recibido apoyo de todas partes del mundo. Eso tuvo una influencia muy positiva sobre mí. Saber que la gente está contigo me ayuda a nadar más rápido y a confiar más en mí mismo. Mucha gente no piensa como yo, pero para mí ha sido muy importante.

XL. ¿Y qué tipo de confianza le aporta este champú?

M.P. Da mucha inseguridad tener picor en el cuero cabelludo o tener partículas de caspa y, cuando las dudas empiezan a surgir, tu rendimiento se puede ver afectado. El champú HandS Active Sport cuida mi apariencia y me da la confianza que necesito para dar lo mejor de mí mismo dentro y fuera de la piscina.

XL. Después de Pekín, tras haber estudiado en la Universidad de Míchigan, regresó a Baltimore hace cuatro años. ¿Fue ahí cuando empezó a perder la motivación?

M.P. No necesariamente. Los problemas no están en un lugar, sino dentro de uno mismo. Recuperar la motivación para nadar fue algo que tuve que hacer por mí mismo. Nadie podía ayudarme, era cosa mía. Debía buscar lo que me motivara de nuevo.

XL. En algunos momentos delicados en su carrera ha tenido que dar explicaciones. ¿Cómo se las ha arreglado para lidiar con esa presión?

M.P. Bueno, no tengo por qué dar cuenta de lo que hago con mi vida. Soy muy afortunado de tener los amigos y la familia que tengo. Me han apoyado siempre. He tenido momentos difíciles, pero siempre los he remontado con entereza y convicción. Es lo que uno debe hacer en la vida. levantarse, aprender y seguir adelante. Si no lo haces, será difícil conseguir lo que uno se propone.

XL. ¿Le han molestado mucho con los temas privados?

M.P. Es que lo que hago fuera de la piscina es solo cosa mía. Siempre hay una parte de nosotros que debe permanecer en la intimidad. Es muy triste que haya gente por ahí haciendo todo lo posible para evitar que mantengas tu privacidad.

XL. ¿Cuál es su primer recuerdo asociado a una piscina?

M.P. La verdad es que no me acuerdo de cuándo aprendí a nadar. Era muy pequeño. Supongo que fue todo muy rápido, porque siempre me ha gustado el agua. Crecí alrededor de la piscina con mis hermanas mayores, que eran nadadoras y siempre estaban allí. Whitney estuvo a punto de ir a los Juegos de Atlanta 1996, pero las lesiones se lo impidieron.

XL. Dice su madre que le costaba horrores mandarle a usted a la cama. Cualquiera lo diría si estaba nadando todo el día

M.P. Pues debe de ser cierto. Era un chico con muchísima energía, el problema era conseguir que me calmara, pero en cuanto me tranquilizaba, sí, estaba tan cansado que caía rendido.

XL. ¿Era usted consciente de que padecía TDAH?

M.P. Todo lo consciente que puede ser un niño de algo así. Mi madre siempre se preocupó de proporcionarnos lo más adecuado para nosotros, a mí y a mis hermanas.

XL. Debe de ser usted alguien muy centrado. ¿Ya era así de niño?

M.P. Creo que siempre he sido una persona muy centrada. Me proponía un objetivo y no paraba hasta conseguirlo. Cada uno tiene su propio método y a mí siempre me ha funcionado mi forma de hacer las cosas.

XL. Posee usted una escuela de natación en su ciudad. ¿Es posible recibir clases de Michael Phelps?

M.P. No, no, yo no doy clases; no soy profesor. Tenemos un equipo de instructores que llevan la piscina, donde los niños aprenden lo que yo aprendí a su edad.

XL. ¿Les dará clases algún día?

M.P. Quién sabe. No sé a qué me dedicaré cuando deje de competir.

XL. También tiene una fundación con su nombre. ¿Qué tiempo dedica a esta y a su escuela?

M.P. En estos momentos, poco. Estoy centrado al cien por cien en la preparación para los Juegos, así que Sin duda, cuando me retire, le podré dedicar más tiempo.

XL. ¿Y qué hará cuando se retire?

M.P. He estado en lugares maravillosos que no he podido visitar. Veo el hotel y el jardín, eso es todo. Después de estos Juegos voy a volver y hacer lo que quiera hacer.

XL. ¿Qué hace cuando no nada?

M.P. Sentarme en casa con mis videojuegos. Soy muy tranquilo y muy casero, no hago gran cosa, me encanta quedarme en casa descansando.

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