Soy escritor y periodista. Nací en Madrid en 1977. Con mi última novela, La leyenda del ladrón (Ed. Planeta), explico la fractura cada vez más grande que hay entre el pueblo y los gobernantes.

XLSemanal. En plena crisis ha vendido millones de libros; supongo que habrá terminado de pagar la hipoteca

Juan Gómez-Jurado. ¡Pues no!

XL. Será que tiene un palacio

J.G.-J. No, vivo en una casa normal. Pero no quiero explicar lo que hago con el dinero; no todo me lo quedo. Nunca me han preguntado por esto y no quiero hablar de ello.

XL. ¿Lo que dé tu mano derecha que no lo vea la izquierda?

J.G.-J. Exactamente. Yo crecí en una familia católica y hay algunas cosas que tengo muy metidas en la cabeza.

XL. ¡Pues anda que no le ha dado caña a la Iglesia en sus libros!

J.G.-J. Porque se la merece, pero una cosa no quita la otra.

XL. De lo que sí habla en todas las entrevistas es de su mujer. ¿Estoy ante un varón domado?

J.G.-J. Está claro que es ella la que manda, aunque no lo reconoce. Mi mujer me da muchas collejas cuando lee lo que digo, y me pone firme; pero no me considero un calzonazos. Ella me influye mucho y es quien consigue que no se me suba nada a la cabeza.

XL. Sin embargo, ha contado que a Ken Follett le preocupa que usted pueda hacerle sombra

J.G.-J. Vamos a aclararlo. Yo le dije riendo. Los periodistas dicen que soy el Ken Follett español . Y él me contestó. A ver si van a empezar a llamarme a mí el Gómez-Jurado galés . Lo de Ken Follett es una etiqueta que está muy bien para vender libros, pero nada más.

XL. Tiene fama de provocador.

J.G.-J. Es que me gusta mucho fastidiar y tocar las narices, eso va con mi personalidad. Me gusta la broma, no tomarme en serio a mí mismo y, sobre todo, cuestionarme cada día el establishment.

XL. ¡Un indignado más!

J.G.-J. Me indigna que la gente crea que no se pueden cambiar las cosas; y ese es el argumento de parte de mi novela.

XL. Se puso en contra de la ley Sinde, y Alejandro Sanz le instó a que regalara un libro suyo en la Red.

J.G.-J. ¡Y lo regalé! No hay nada más español que la frase. A que no hay huevos . Y yo, si un famoso cantante me reta, entro al trapo. Así que puse en Twitter el enlace de descarga directa de uno de mis libros y le pedí a la gente que, si lo descargaba, diera un euro a Save the Children. Y ya llevamos casi 60.000. Y ahí sigue colgado.