El protagonista del musical de la temporada, ‘Sonrisas y lágrimas’, busca las huellas de su personaje el capitán Von Trapp en esta magnífica ciudad austriaca, donde vivieron y amaron los protagonistas reales de la historia y en la cual también Hipólito cae rendido ante sus encantos.

‘Sonrisas y lágrimas’. Sería un buen título para cualquier biografía. La suya, la mía La de Carlos Hipólito, por poner un ejemplo conocido, y con conocimiento de causa. Reconoce que de todo ha habido a lo largo y ancho de sus 55 años de vida propia y de sus más de tres décadas interpretando las ajenas. Enormes sonrisas, como el haber podido formar una familia, con mi mujer y mi niña, que lo son todo para mí ; y amargas lágrimas, como la muerte de mis padres, que no superaré nunca. Los adoraba .

El recuerdo de tan dolorosa ausencia quiebra la voz de quien se la presta desde hace una década a los pensamientos de Carlos Alcántara en la serie Cuéntame cómo pasó. Tampoco intenta contener la emoción. No tengo pudor en mostrar mis sentimientos , aclara el actor madrileño. Se confiesa abiertamente besucón y todo lo contrario que el capitán Von Trapp, el hermético personaje que ahora interpreta en Bilbao. En busca de sus huellas ha viajado con XLSemanal a la capital de Sonrisas y lágrimas, a Salzburgo o castillo de la sal.

En esta región austriaca fronteriza con Alemania se estableció en 1922 el barón Georg von Trapp, comandante laureado durante la Primera Guerra Mundial y padre de siete hijos a los que, tras enviudar, solo supo educar bajo disciplina militar. Hasta que vino a romperle los esquemas y el corazón una joven novicia de dudosa vocación religiosa que, sin embargo, obrará el milagro de restaurar la dimensión humana del capitán. La institutriz empezará por conquistar a los niños y acabará con el oficial de la armada, veinticinco años mayor que ella, rendido a sus cándidos cantos y encantos.

Su historia real dio lugar en 1965 a la película más taquillera hasta El exorcista. Entre los incontables espectadores de Sonrisas y lágrimas, casi todos multirreincidentes, se encuentra el propio Carlos Hipólito. Tendría siete años cuando la visionó por primera vez y le encantó desde el principio . No extrañe pues que, cuando el verano pasado el director Jaime Azpilicueta le propuso dar vida al capitán en la versión musical de la obra, le dijera automáticamente que por supuesto que sí . Su respuesta fue casi lo único inmediato en un gran proyecto teatral que nunca se había logrado llevar a los escenarios españoles por su enorme complejidad técnica, escénica y artística , explica Marcos Cámara, productor ejecutivo. Ha sido necesario un presupuesto que se cuenta por millones de euros, invertido en un montaje que incluye más de una veintena de cambios de escenario y 140 trajes, 26 actores, 10 músicos y otras 70 personas entre bambalinas. Unas cifras que desafían la crisis y la subida del IVA de los espectáculos. Con ellas y con la pretensión de convertirse en el musical de la temporada, Sonrisas y lágrimas llegará a Madrid el 27 de septiembre.

Se espera que pasen 360.000 espectadores de toda España. Casi la misma cantidad de incondicionales que peregrinan cada año hasta Salzburgo con el sueño de pisar los lugares donde vivieron los Trapp y donde se rodó la película protagonizada por Julie Andrews y Christopher Plummer, merecedora de cinco Óscar. Lo que muchos viajeros de culto no esperan es encontrarse una región que provoca parecido éxtasis sensorial que las obras maestras de su hijo más ilustre, Mozart, cuya casa natal también puede visitarse en el casco histórico de la capital, Patrimonio de la Humanidad.

Salzburgo es naturaleza y urbanismo en perfecta armonía, una interminable escala de verdes deliciosamente afinada, el silencio elevado a la categoría de sinfonía en clave de paz, un lugar por el que no pasa el tiempo y con un equilibrio espectacular , añade Carlos Hipólito, avalado también en esto por su currículum. Hijo de arquitecto, estudió él Arquitectura hasta que descubrió que lo que de verdad se le da bien es construir personajes de gran altura. Y sobre cualquier terreno, además. en el teatro, en el cine, en televisión y, desde este invierno, también en los musicales. Debutó en este género con Follies y ahora se enfrenta al amargado barón de Sonrisas y lágrimas, su segundo papel nada fácil , que ha preparado como si fuera una ópera .

En su viaje por Salzburgo y el interior emocional de Von Trapp lo acompaña Silvia Luchetti. Actriz, bailarina y cantante argentina, interpreta a la institutriz de sus hijos. Aunque cuando se abandona a correr por las laderas interminables de los Alpes austriacos proclamando a capela tengo confianza en mí , parece más bien su reencarnación. Lo de menos es su notoria semejanza física con Julie Andrews. ¡Es María! , exclama Hipólito en los jardines del castillo Leopoldskron. utilizados en la película como terraza de la vivienda del capitán, transcurren en ellos algunas de las secuencias más intensas.

Los dos protagonistas quedan atrapados de repente en los fotogramas de Sonrisas y lágrimas. Experimentan la epatante sensación metafísica de verse dentro de un decorado que es real. Y que los convierte en personajes vivos. Perdonen que no los invite a pasar a mi casa, pero estoy en obras , bromea Carlos al verse frente al castillo arzobispal Frohnburg, el que prestó su fachada a la residencia familiar del filme. En la vida real no habitaron allí los Von Trapp. Su auténtica vivienda permanece a apenas cinco minutos en coche y se parece bastante a los decorados del rodaje. Consta de tres plantas comunicadas por una escalera serpenteante y conserva buena parte del mobiliario original. Sus actuales ocupantes, que la gestionan como casa rural, descubren que aún están vivos cinco de los diez hijos que en total tuvo el matrimonio.

¡Normal que utilizara el silbato para llamarlos! , exclama Carlos, entregado a la defensa indisimulada de su personaje. Con el tamaño de esta casa no había otra forma , insiste, tras saber que se trata de la propiedad privada más grande de Salzburgo. Allí habitaron los Von Trapp hastan 1938 huyeron a Estados Unidos tras la anexión de Austria a la Alemania nazi. La noche de su marcha ganaron un certamen musical en el Rock Riding School, teatro integrado dentro del distrito donde cada verano se celebra el Festival de Salzburgo. sus entradas, de entre trescientos y mil euros, se agotan con dos años de antelación.

Es lo que tiene una ciudad que, como el musical que la atraviesa, podría considerarse para todos los públicos y perenne. Siempre de moda, a tono con los tiempos, y a la vez un capítulo más que sonado en la historia de las notas europeas y mundiales. Ese himno a los valores humanos y al buen gusto está a punto de llegar a la Gran Vía de Madrid para divertir, emocionar, enseñar y enamorar a jóvenes, adultos, niños, abuelos, hombres, mujeres A todos los que podrían poner a sus vidas el título de Sonrisas y lágrimas.

Los lugares favoritos de Hipólito

Castillo de Leopoldskron, construido en 1731 por el arzobispo Leopold Count Firmian como residencia familiar. Hoy pertenece al Seminario de Salzburgo para Estudios de América.

El cementerio de Sant Peter, con sus catacumbas en la roca, se atribuye a los orígenes del cristianismo.

El pico de Schafberg, a más de 1700 metros de altura, al que se accede mediante un impresionante tren cremallera. La subida, a prueba de vértigo, premia al llegar a la cima con una panorámica de 360 grados jalonada por siete lagos.

El palacio de Mirabell, construido en 1606 por el arzobispo Wolf Dietrich en el centro de Salzburgo.

Villa Trapp. La verdadera casa donde residieron el capitán y sus hijos y a la que un día llegó María. Se encuentra en un barrio residencial de Salzburgo y funciona hoy como alojamiento rural. Dirección. Traunstrasse, 34. www.villa-trapp.com.

Para comer Classic Mozart Wohnhaus. Junto a la casa de Mozart, ofrece especialidades sencillas e informales de la gastronomía austriaca e italiana. Imprescindible caer en la tentación de las tartas Apelstrudel o Sacha. Dirección. Makartplatz, 8. Salzburgo. www.cafeclassic.at.

Sant Peter Stiftskeller. Considerado el restaurante más antiguo de Europa. En el año 803 ya dio alimento a Carlomagno. Más de 1200 años después, es un restaurante de alto nivel donde cenar exquisiteces mientras se escucha un concierto. Dirección. plaza de San Pedro, 1/4. Salzburgo. www.stpeter-stiftskeller.at/.

Restaurante Stieglkeller. Hermosas vistas sobre la catedral de Salzburgo para disfrutar de salchichas, ensaladas con pollo frito, champiñones rebozados y demás recetas locales por menos de 20 euros. El pan, irresistible. Dirección. Festungsgasse, 10. Salzburgo.

www.stieglkeller.at.n n n n n Turismo de Salzburgo. www.salzburg.info/es