De las páginas de ‘Playboy’ a gurú del interiorismo. Kelly Wearstler, de 44 años, ha conquistado a los millonarios norteamericanos con sus espacios barrocos, maximalistas y llenos de ironía. La nueva reina de la decoración nos da sus claves.

Pasó de las páginas centrales de Playboy a protagonizar un ensayo en la sesuda revista The New Yorker. ¿Una vida de película? Posiblemente. Pero estamos en Hollywood y eso sería demasiado fácil. Demasiado simple. Y lo simple, lo minimalista, aquí no se lleva.Kelly Wearstler es la decoradora de las estrellas. Ella misma es una celebridad. Es la gran dama que marca el estilo de la Costa Oeste , según la publicación norteamericana. Todo ello mezclando objetos imposibles, desempolvando iconos de otras épocas Convertida ella misma en su mejor escaparate, acaba de lanzar, además, una línea de complementos y otra de ropa. Fue durante su participación como jurado en el reality Top design de la cadena Bravo durante 2007 y 2008 cuando su personaje traspasó el círculo profesional para ser un nuevo icono de la moda. Yo solo veía el show por ver sus estilismos , confiesa el decorador Jonathan Adler, compañero del jurado. Un ejemplo. vestido morado de volantes, un turbante de seda verde, calcetines cortos de color púrpura Para sus detractores, sus extravagantes estilismos y sus barrocos espacios son una buena dosis de mal gusto. Pero sus clientes la defienden, aunque para ello se tengan que revestir las paredes en pan de oro o poner una piel de vaca salpicada de pintura. Kelly es teatral, excesiva, exuberante. Puede combinar un rojo laca con un azabache y un amarillo limón con un verde jade. Mezcla el glam y los brillos con el estilo Pompadour y los grandes espejos con dragones chinos, lámparas de araña y print animal , nos comenta Montse Cuesta, directora de AD España, la biblia para los gurús del diseño. Y añade. Lo que podría ser chirriante, en sus manos funciona porque tiene el don de los grandes genios que saben moverse en el exceso .Kelly Wearstler nace en Carolina del Sur en 1967. Le facilito el dato. tiene 44 años. Tiene dos hijos, Oliver de 9 y Elliott de 8, que podrían protagonizar un anuncio de Quiksilver. Y un marido que es su mejor cliente.Su madre ya jugaba a las casitas era anticuaria y a ratos decoradora, por lo que no extraña que Kelly se graduara en interiorismo y diseño gráfico en la Escuela de Arte de Massachusetts. A los 25 años se muda a Los Ángeles y le llega la oferta de convertirse en una conejita Playboy. Es protagonista del número de septiembre de 1994. Simplemente me quité la ropa, no estafé o robé a nadie me permitió pagar mis préstamos estudiantiles y comenzar mi negocio . Y conocer al hombre de su vida, Brad Korzen. Para él hace su primer proyecto, su casa, y juntos realizan su primer hotel, Avalon. Se casan en 2002 y tienen más hoteles y, por supuesto, los dos retoños mencionados antes.Brad Korzen no da entrevistas, simplemente no tiene tiempo; para eso está su esposa. Ha creado una cadena de hoteles en solo dos décadas. Empezó en Chicago comprando pequeños apartamentos, los reformaba y los volvía a poner en el mercado. Sin duda parte de su éxito se debe a la fuerza del trabajo de Kelly, un universo recargado que tiene sus antecedentes en los decorados de la época dorada del cine y en las superposiciones de estilos del decorador Tony Duquette. El pasado noviembre inauguró en Los Ángeles su tienda insignia y ya piensa en Nueva York. De momento, su imperio empieza a expandirse por todos los Estados. Vende su colección de ropa en el exclusivo Neiman Marcus o en el elitista portal Net-a-Porter. Sus muebles y complementos están disponibles en los almacenes Bergdorf Goodman.  Maneja como nadie las relaciones públicas. Kelly es una estrella, es la Angelina Jolie de la decoración. Sus hoteles de Los Ángeles o Miami marcaron un hito , sentencia la directora de AD España. Yo solo hago lo que siento comenta. No tengo tiempo para pensar las cosas mucho , dice con una sonrisa permanente, con un punto de ironía que desvela que todo esto no es tan serio. Sin un estilo cerrado, en plena evolución, tiene su propia fuente de inspiración. un almacén de tres mil metros cuadrados donde guarda todo lo que le llama la atención. Lo confiesa sin pestañear. le obsesiona ir de compras. Si veo algo que me encanta, termina ahí. Siempre me ha gustado ir a las tiendas de antigüedades en ciudades nuevas; es tan terapéutico . ¿Su debilidad? Las sillas. Me hago con ellas de manera compulsiva lo que para otras mujeres ocurre con los zapatos, para mí son las joyas de cualquier estancia , confiesa. Sus mejores ideas, desvela, surgen simplemente mirando por la ventana . Por suerte para ella, su entorno es Beverly Hills o Malibú.

Siempre excesiva.Los teatrales espacios de Kelly Wearstler (a la derecha)se caracterizan por el fuerte contraste entre materiales y texturas. En la imagen, entrada de un apartamento que protagoniza su próximo libro, Rhapsody.

Más es más.Una de las claves consiste en encontrar piezas únicas y raras. Imprescindible rastrear mercadillos y subastas on-line.

El tamaño sí importa.En sus espacios, la presencia del arte agran escala es una constante. A la izda., el hotel Viceroy Anguila.

De película.Fueron los hoteles de la cadena Viceroy los que le dieron la fama internacional resucitando el estilo Hollywood Regency. En la imagen, hotel Viceroy Palm Springs.

Cinco consejos de Kelly Wearstler

Arriesgar. Jugar con el color y la escala.n Para cambiar una casa fácil y rápidamente, se debe usar el color. Puede hacerlo uno mismo. Y sin olvidar los techos. pintarlos da profundidad.n No renunciar a ningún estilo. Siempre hay algo interesante en cada época. Mezclar, mezclar y mezclar. Doris Duke es lo más destacable en lo que a chic se refiere. Siempre será un icono de estilo y su villa Shangri La, de Hawái, es una inspiración constante.n Dejarse llevar por las texturas contrastadas (lacas, pergaminos, pieles ) y los colores intensos.n No hay que tener miedo a las piezas de gran escala. Una opción es rodearse de una gran obra de arte que signifique algo especial para el dueño. Para un efecto espectacular, se ha de apostar por una pieza de Pedro Friedeberg.