Con motivo del 40 ANIVERSARIO de LA CONVENCIÓN DE LA UNESCO, EL Puente BIZKAIA nos habla por primera vez de sus 119 años de vida entre nosotros.

Se me hace tan extraño poder comunicarme con palabras Poder decir, poder hablar desde hace mucho tiempo he deseado hablaros, transmitiros lo que siento, todo lo que he vivido y lo que he visto, todas las emociones que he guardado Y hoy, por fin, tengo voz después de tantos años de mirar y callar, de ilusiones, de sueños, de alegrías, de tristezas, después de tantos años de nostalgias y de presentimientos Soy yo, el Puente Bizkaia, esta estructura que nació en una época que vosotros no vivísteis, un sueño mecánico hecho realidad hace 119 años, una pasión de algunos que se materializó en lo que soy, el resultado de unos valores y unos sentimientos tan propios de esta tierra la perseverancia, la osadía, el esfuerzo, el sacrificio Fue Alberto de Palacio, todavía recuerdo a mi progenitor, gracias a él existo; gracias a su determinación, y a la de sus colaboradores, que me crearon con ilusión y entusiasmo, venciendo obstáculos el miedo, la desilusión y la desesperanza. Yo era algo imposible, irrealizable, decían. ¡Ilusos! Cuando el ser humano cree, cuando saca lo mejor de sí mismo, todo es posible, toda la energía confluye para hacer posible lo que muchos creen imposible.Sí, niños y jóvenes, personas que estáis por ahí, yendo y viniendo, aquellos que a menudo me utilizáis; cuando lo hagáis acordaos de que no solamente venimos a este mundo para vivir, también venimos para luchar por nuestros sueños. Siempre, siempre hay alguien dispuesto a formar parte de nuestras esperanzas, dispuesto a ayudarnos y a trabajar a nuestro lado de la misma manera que Alberto encontró al ingeniero Ferdinand Arnodin, precursor en cables trenzados, y a 12 hombres vinculados al comercio, que como apóstoles, estuvieron dispuestos a hipotecarse para dar vida al proyecto, proyecto que les llevó años de duros trabajos.Así, el 28 de julio de 1893, vosotros, el pueblo, me disteis vida. Porque sin vosotros no sería quien soy, no sería el mismo. Fui el primer puente con vehículo transbordador del mundo. Y soy de los pocos que todavía siguen funcionando; se mantienen en pie nueve de mis descendientes pero solo funcionan cuatro de ellos.Recuerdo aquellos primeros carros, aquellas personas y aquellos animales, ¡oh, qué tiempos! Con sus trajes, con sus maneras de otra época, ¡cuánta vida! Y llegaron los automóviles, todavía los veo pasar de una orilla a otra, a veces con prisa, otras veces deleitándose en el recorrido que les ofrece mi pasarela. Yo también disfruto de vuestra compañía. ¡Y qué decir de las maravillosas vistas desde mi terraza! Otro sueño de Palacio hecho realidad aunque, lamentablemente, él no lo pudiera llegar a disfrutar. Sí, sois vosotros los que me dais la vida y los que me mantenéis vivo y activo.No puedo negar que, al igual que vosotros, yo también he sufrido. La vida es un camino, una aventura inesperada, un viaje en el que encontramos alegrías, satisfacciones y también miserias y mezquindades; actos inútiles que nos empequeñecen y desorientan. Como las guerras el 17 de junio de 1937, durante la Guerra Civil se destruyó una de mis torres y me vine abajo. Fue terrible. Tanto sufrimiento, tanto odio, tanta sangre derramada. Mi alma fue herida, al igual que la de mi progenitor, que se hundió de tal manera que creo que perdió hasta las fuerzas para seguir viviendo, y falleció sumido en la tristeza de ver su sueño roto bruscamente. Todavía quedan lágrimas y rastros de sangre en mi estructura. Su cadáver, paradójicamente, tuvo que cruzar la ría en un bote para ser enterrado en la noble villa de Portugalete. Sí, fue el momento más triste de mi vida de la misma forma que puedo imaginar vuestro dolor ante la pérdida de los seres queridos. Sin embargo, aunque el ser humano sea capaz de lo peor, también es capaz de lo mejor, de lo sublime, y a veces es necesario caer para levantarse de nuevo, con fuerzas renovadas, retomar la alegría y la esperanza. Así, de la mano de Juan José Aracil, se reconstruyó mi estructura y con ella mi alma, se repararon mis heridas y pude surgir de nuevo para estar otra vez entre vosotros el 19 de junio de 1941.Mi barcaza, en su ir y venir cotidiano toca las orillas, siente el aroma de la ría, contempla el fluir de la corriente hacia el mar, intuye el horizonte. Mis cúspides, se elevan horizontales sobre la verticalidad, los ángulos confluyen entre el cielo y el mar, nadie se percata de su presencia inmóvil pero ellas se mantienen junto al vuelo de los pájaros. Mis torres se emparejan, orilla frente a orilla, Portugalete, Las Arenas, son confidentes ambas de lo que las otras no escuchan. Durante mi siglo largo de vida y a consecuencia de las condiciones atmosféricas, el desgaste por el uso diario y otra serie de factores propios del trabajo, las torres así como otras partes de mi estructura habían sufrido un continuo deterioro, sometiéndome recientemente a una profunda cura en toda mi estructura, así como mi piel negra se transformó en rojo vena Somorrostro, en recuerdo del mineral que durante décadas se extrajo del suelo de mi provincia y que sirvió para crear riqueza y empleo entre mis convecinos .Aquellos que me estáis leyendo en esta ocasión, en este momento en el que puedo expresarme con vuestras palabras observarme con los ojos de la paz y de la comprensión, acordaos de mi historia y quedaos con los valores que han permitido que pueda estar aquí, con vosotros. majestuoso pero sencillo, fuerte pero débil, desafiante pero humilde, bello pero sencillo, contenido en la emoción de estos sentimientos sinceros que he tratado de trasmitiros y espero poder estar muchos años entre vosotros, como orgulloso legado a las futuras generaciones que os hará dignos herederos de los hombres que me hicieron posible . Por todo esto que os he contado, y después de dos años de intenso trabajo de preparación, iniciado en 2004, con la colaboración activa del Gobierno Vasco y el Gobierno Central, el 13 de Julio de 2006 en Vilnius, el Comité Mundial de UNESCO a través de su Comité Ejecutivo me declaró Patrimonio de la Humanidad .Esta declaración fue aprobada por unánime aclamación de los miembros de dicho Comité. La UNESCO otorgó este reconocimiento en base a los siguientes criterios. 1 Al considerarme una adición espectacular y estéticamente agradable al estuario del río y una excepcional expresión de creatividad técnica, reflejando una relación completamente satisfactoria ente forma y función. En otras palabras una obra sorprendente que combina perfectamente belleza, estética y funcionalidad.2 La UNESCO consideró también que, mediante el desarrollo del mecanismo del transborador y su fusión de la tecnología del hierro con el empleo de nuevos cables de acero, creé una nueva forma de construcción que influyó en el desarrollo de puentes en todo el mundo en las tres décadas siguientes y exportó las tecnológicas de Francia y España. Así pues la UNESCO ha querido destacar mi carácter innovador, de autenticidad desde un punto de visto tecnológico y mi condición de pionero en este tipo de construcciones.