En la dehesa toledana, entre Gredos y el Tajo, se levanta este hotel en una finca de 600 hectáreas de encinas. Ideal para descansar, comer y dormir como un rey.

A 90 minutos de Madrid, rodeado de campos seculares y poblaciones históricas, Valdepalacios es un refugio sibarita para disfrutar de la paz campestre y la buena vida. La finca pertenece a la familia Covarrubias desde el siglo XIX y, antes de convertirse en hotel hace cinco años, acogió una yeguada de caballos de carreras.

Al llegar, lo primero que se ve es un conjunto de edificaciones de ladrillo y teja antigua que abarca 4000 metros cuadrados. Entre ellas destaca la casa principal, por sus dimensiones y su arquitectura atípica, que se comunica a través de un patio con las antiguas viviendas de capataces y gañanes, cuadras y corrales, que conforman un hábitat tradicional que llegó a tener hasta 50 habitantes y escuela propia.

Entre estanques, fuentes y jardines, la antigua casa familiar es ahora el cuerpo central de este hotel, cuyos grandes y nuevos ventanales enmarcan al fondo las cumbres de Gredos.

Las zonas comunes se concentran en la planta baja, donde se ubica el restaurante Tierra en un espacio acristalado y de altos techos que se extiende a una terraza al borde de la piscina exterior. Dirigido por el chef José Carlos Fuentes, cocinero del año 2010, el equipo de cocina recolecta cada día los ingredientes con los que trabaja. unos, en la finca y otros, a orillas del Tiétar. De martes a domingo se pueden degustar platos como arroz de pichón y ostra Guillardeau, huevo con setas de Gredos y malva silvestre o gamo asado en hoja de higuera.

Al lado del restaurante se suceden una serie de elegantes y confortables salones, con una buena colección de muebles y cuadros antiguos, suelos y chimeneas de mármol para leer y conversar al amor de la lumbre.

El hotel tiene solo 27 habitaciones; todas, atractivas, diferentes y bien equipadas; cada una con un estilo personal. Románticas las del primer piso. Con mobiliario clásico y en tonos lila y verde las del segundo. De diseño contemporáneo las del ático. Y con el salón incorporado al dormitorio las ubicadas en las antiguas caballerizas y dependencias de los trabajadores.

El conjunto cuenta con capilla para bodas y un moderno spa, el Caroli Health Club, con piscina interior y tratamientos personalizados que también se ofrecen en las habitaciones, para mayor comodidad e intimidad de los huéspedes.

Con solera. Bajo el centenario tejado del edificio principal está uno de los salones preeminentes de Valdepalacios, el Salón de Vigas, que conserva los largueros originales del siglo XIX.

‘Spa’ con vistas. El spa del hotel, el Caroli Health Club, ofrece una piscina interior con vistas a Gredos y tratamientos personalizados que también se pueden disfrutar en las habitaciones.

Todo al verde. Junto al restaurante Tierra, en la planta baja del conjunto, se extienden una serie de coquetos salones con chimenea ideales para leer, conversar o sestear.

Singular. Cada una de las 27 habitacions del hotel está decorada con un estilo único.

600 hectáreas. Valdepalacios está en una gran finca con lago exterior que antes fue sede de una yeguada.

Dónde y cómo

DIRECCIÓN. carretera de Oropesa a Puente del Arzobispo, km 9. Teléfono. 925 45 75 34. www.valdepalacios.es. n CIERRA. el hotel, nunca. El restaurante. domingos por la noche y lunes y martes a mediodía. n TARJETAS. todas.n PRECIOS. doble, desde 250 hasta 700 ; desayuno. 20 . IVA no incluido. Restaurante. menú Esencia de la Tierra, 80 , y Gran Menú, 110 . IVA no incluido.

Un lugar para

 descubrir la finca. A pie, a caballo o en bici, en coche de caballos o en una tanqueta, para salir al encuentro de venados, liebres y águilas. n aprender y saborear. En temporada, con degustaciones de productos y cursos de cocina. n mejorar su ‘swing’. Clases de golf tecnológicas y en el campo de prácticas. n reunirse y celebrar. Ideal para reuniones, presentaciones y hasta bodas. n visitar. La villa hispanomusulmana de Vascos, en una cercana finca privada. Oropesa, con sus dos castillos. Puente del Arzobispo, con su puente de 11 ojos y su cerámica. Y Calzada de Oropesa, con el convento de las Agustinas Recoletas, la iglesia y la Casa de los Presbíteros.