Nací en Lima (Perú) hace 73 años. He participado en el ciclo Literatura y automóvil, organizado por la Fundación Barreiros. Dándole pena a la tristeza es mi nuevo libro.

Alfredo Bryce Echenique. Llegué a París en el mes adecuado. Era profesor, y mayo del 68 fue una ocasión histórica de ligar. Allí, las clases o terminaban en la cama o no eran buenas.              

XLSemanal. ¡Qué me dice!

A.B.E. Ellas venían a por mí. Yo desconocía sus nombres. Entre acto y acto iba al baño para abrir la cartera de la chica y ver cómo se llamaba.

XL. ¿Cómo sobrevivió a tanto exceso? 

A.B.E. Dejé que las cosas vinieran espontáneamente. Eran los colegas los que me avisaban de que fulana o mengana quería llevarme a la cama.

XL. ¿Y siempre en formación de a uno o recaló, además, en alguna orgía? 

A.B.E. Alguna vez estuve, sí. En tres o cuatro. Y con madera de ébano también.

XL. ¿Qué conclusión sacó?

A.B.E. Que más vale pocos, pero organizados [sonríe]. Fue divertido.

XL. Alguna ayudita extra tendría.

A.B.E. No hizo falta. Ahora llevo Viagra en el bolsillo, por si acaso. Aunque la libido masculina es algo magnífico; aumenta con la edad. Eso sí, lo que yo nunca mezclé fue bebida y sexo.

XL. Pero sí que ha trasegado lo suyo.

A.B.E. Ya no. Hoy bebo con moderación.

XL. Encontrado en Internet. Podrá ser un famoso escritor, pero el exceso de alcohol ha afectado sus neuronas .

A.B.E. Se escriben demasiadas tonterías en estos sitios. No hagas caso.

XL. ¿Por qué no traga a Jaime Bayly?

A.B.E. Es un personaje que cansa. Ya tiene la papada muy grande como para ir de enfant terrible. Qué penoso. No es de confianza. Puede ser un delator.

XL. ¿Y por qué odia a los Humala?

A.B.E. Porque el único con algo bueno es el presidente. Pero menuda familia la que le ha tocado. Entre el hermanito y el papá ¡Dios mío, son unos payasos! ¡Cretinos! Se les ha subido a la cabeza.

XL. Hábleme de su amigo Gabo.

A.B.E. Llevo ya tiempo sin verlo. Nadie lo ve. No es que no pueda escribir, es que no puede estar entre la gente. Está aislado. Va perdiendo paulatinamente la memoria y cambiándole el nombre a las personas. Es un proceso muy triste.

XL. ¿Teme esos estragos de la edad?

A.B.E. Sí, mucho. Lo ha habido ya en mi familia. Mi madre, siendo muy joven, perdió la memoria totalmente.

XL. ¿Urge otra revolución del 68?

A.B.E. [Sonríe irónico]. No estaría mal si tuviésemos una todos los años.

XL. ¿Aunque volviesen las estudiantes para acabar las clases en la cama?

A.B.E. Todas, todas. Que vuelvan todas otra vez. No hay miedo [sonríe].