Descendiente de aristócratas, con estudios en el prestigioso Eton College británico y con una enorme pasión por los caballos, Diego Osorio se ha convertidom en el chico de moda de la mano de Polo Blue, de Ralph Lauren.

Son las cinco de la tarde en Madrid y Diego Osorio se pide un té verde que acompaña con un botellín de cerveza. Una mezcla perfecta para alguien que ha pasado por algunos de los mejores colegios británicos, pero que asegura haberse enganchado a la serie Isabel para ver qué hay de cierto en lo que se cuenta sobre sus antepasados. los duques de Alburquerque. Hijo de Miguel Osorio y Díez de Rivera, marqués de los Balbases y conde de la Corzana, ambos títulos con Grandeza en España, Diego ha crecido entre el ambiente aristocrático de su familia y los rígidos uniformes de escuelas como el Eton College, el mismo lugar donde se han formado los príncipes Enrique y Guillermo de Inglaterra y de donde han salido 19 primeros ministros británicos. Ahora, resignado a verse en las páginas de la prensa del corazón por su reciente ruptura con la modelo Eugenia Silva, Diego se une a la imagen de los perfumes Polo Blue y Polo Blue Sport, de Ralph Lauren, y habla, con humor, de todas sus pasiones.

XLSemanal. ¿De dónde viene su afición por el polo?

Diego Osorio. De mi padre, aunque toda la familia de Alburquerque ha estado muy ligada al mundo del caballo.

XL. ¿Qué consejos le daba su padre?

D.O. Siempre me decía eso de mil caídas hacen un buen jinete . Te puedes hacer mucho daño, pero, si le coges miedo, se acabó.

XL. ¿Es usted muy competitivo?

D.O. Muchísimo.

XL. ¿Solo en el deporte o en todo?

D.O. En todo. Me molesta perder a las chapas. El otro día me ganaron dos niñas al futbolín y me fui destrozado, te lo digo en serio. Pero no me molesta tanto perder como haber jugado mal.

XL. Se nota que se toma usted muy en serio sus deportes

D.O. Claro que sí, todos. Hago surf y esquí, juego al tenis, monto en moto Intento compaginar las temporadas de cada deporte y me paso la vida viajando.

XL. Y con tanta afición, cuando le queda un rato libre, ¿a qué se dedica?

D.O. Vivo a caballo entre Nueva York y Madrid. Allí llevo varios años asociado con un productor neoyorquino en una empresa de castings y aquí soy socio de Multi Family Office, una empresa de gestión de patrimonios.

XL. ¿Y qué tal va? ¿Mucha petición de diversificación geográfica del capital con destino a Suiza?

D.O. [Se ríe]. Que va, yo creo que la gente ya está concienciada de no sacar el dinero fuera. En todo caso, quien lo hace ahora es porque su capital procede de sitios completamente corruptos, como la mafia china y cosas así.

XL. ¿Se nota la crisis entre los grandes patrimonios?

D.O. Claro, porque la gente es más cauta y ya no gasta ni invierte como antes, pero yo creo que quien no arriesga no gana. En las crisis, siempre se forman las grandes fortunas.

XL. Veo que hemos amortizado su paso por Eton College

D.O. Yo le debo mucho a los internados ingleses por los que he pasado.Desde pequeño, te inculcan un gran sentido de la superación personal.

XL. Aunque lo de internado inglés no suena a mucha risa

D.O. Que va, yo era feliz. Todos los hermanos hemos estado allí, menos mi hermana Ana, que se volvió porque casi se deshidrata de tanto llorar. Hay que acostumbrarse a todo, incluso a las novatadas.

XL. ¿No me dirá que le hizo alguna bromita a los príncipes de Inglaterra?

D.O. [Se ríe]. No, no. Con Harry he jugado al polo y he coincidido varias veces en Sotogrande, y con William también he coincidido veraneando, pero en el colegio ni se me ocurrió.

XL. ¿Y a usted? ¿Qué le hicieron?

D.O. Me pegaron la mano a la ceja con pegamento. Pero era normal, había que ganarse el respeto de los más mayores.

XL. Y entre todos aquellos bromistas, ¿conoció a mucho aspirante a primer ministro británico?

D.O. A mí es que la política no me atrae nada, así que no me interesaba mucho intervenir en esos círculos.

XL. ¿Su familia en España tampoco lo animaba a meterse en política?

D.O. No, en mi casa me orientaban más hacia la economía o el deporte. Mi padre era muy deportista y, aunque siempre fue muy estricto y de la vieja escuela, también le gustaba que fuéramos muy independientes. Fíjate que él no se casó hasta los 44

XL. ¿Piensa seguir su ejemplo?

D.O. Sí, claro, ¡de casta le viene al galgo! [se ríe]. Esperaré a tenerlo claro, pero sé que quiero formar una familia.

XL. Oiga, ¿y tan harto está de que se hable de su ruptura con Eugenia Silva que se vuelve a Nueva York?

D.O. ¡Pero si yo estoy casi siempre fuera! Además, me siento muy respetado por los medios. A veces me sigue algún paparazi, pero hago una vida normal. La palabra famoso me horroriza.

XL. Y cuando hablan de su ruptura y citan a fuentes cercanas , ¿no se pone un poco paranoico?

D.O. Hay gente que se pone delante de un ordenador y escribe lo que le gustaría que pasara. A eso lo llaman fuentes cercanas [se ríe]. Pero ya estoy acostumbrado. Ten en cuenta que a mí me han pillado haciendo de todo.

XL. ¿De qué estamos hablando?

D.O. Una vez me sacaron haciendo pis en la calle, en un arbusto perdido, justo antes de subirme a un caballo.

XL. Pues eso no está bien

D.O. ¿Verdad? Me han sacado incluso un día que me habían puesto una multa. ¿Pero eso a quién le importa?

XL. Quizá es por sus relaciones con celebrities, como Ana Boyer. ¿Conserva su amistad con ella?

D.O. Por supuesto. Es rsona maravillosa; ella y toda su familia.

XL. ¿Podríamos decir que todavía no ha dado con su mujer ideal?

D.O. Alguna vez la he encontrado, pero es complicadísimo. Me gustan las mujeres con conversación interesante y sentido del humor inteligente.

XL. Y, claro, eso es imposible entre el género femenino

D.O. [Se ríe]. Bueno, es difícil. De todas formas, el pack es más grande. La mujer que esté a mi lado tiene que saber adaptarse a todos los ambientes en los que me muevo. Hace un rato estaba entrenando vestido con unas mallas y con lo mejor del deporte español, y mañana me voy a un desfile.

XL. Ya veo, complicado

D.O. Bueno [ríe]. Es que además soy muy intenso y mis relaciones tienen que ser así. un compromiso por ambos lados, así que yo también me adapto.