Descomponemos el estilo de los cinco galanes de moda, capaces de imponer tendencia en cada una de sus apariciones. Estos son sus secretos de armario.

Descomponemos el estilo de los cinco galanes de moda, capaces de imponer tendencia en cada una de sus apariciones. Estos son sus secretos de armario.

Hugh Jackman. Menos lobos . que llega el hombre

Su momento de gloria. No queda más remedio, hay que recurrir a Lobezno. Hasta que llegó él, nadie había superado con nota el look camionero. Ni siquiera Clint Eastwood. Algunos dicen que la clave del combo vaqueros-camiseta blanca de tirantes no está en la ropa, ni en el cuerpazo tonificado de Jackman ni en las garras de adamantium, sino en el peinado puntiagudo y con maxipatillas del personaje. Desde luego, con su corte de pelo habitual, la cosa no habría funcionado de la misma manera.l Su estilo.

Su estilo. El casual. Hugh Jackman borda el casual de padre moderno. cazadoras, tres cuartos, jerséis de punto, camisetas básicas, vaqueros rectos, botas, bermudas y dos preciosos hijos interraciales a los que va a buscar al colegio siempre que los compromisos profesionales se lo permiten. A los estrenos y galas de premios acude siempre de riguroso esmoquin con querencia demostrada por los de Lanvin y Salvatore Ferragamo. Últimamente, los completa siempre con pajaritas de lazo anudado a mano. Con corbata estrecha recuerda demasiado a Pepe Sonrisas, el personaje de Barrio Sésamo.

Eddie Redmayn

El héroe romántico de corte impecable

Su momento de gloria. Su aspecto decimonónico facilita el trabajo a los directores de casting, que lo eligen siempre para personajes de corte romántico y algo aniñados, aunque ya ha cumplido los 30. Y no se puede negar que le sienta bien la inherencia decadente. El punto álgido lo alcanza en la miniserie de la BBC Birdsong, en la que interpreta a un soldado de la Primera Guerra Mundial enamorado de una Clémence Poésy todavía más lánguida que él. Eso sí, a Redmayne el esmoquin le cae mejor que a todo el reparto masculino de Downton Abbey junto.

Su estilo. Británico.  Este londinense de metro ochenta y cinco trae interiorizado de serie el espíritu sartorial de Saville Row. Viste con trajes de corte impecable, chaquetas con un solo botón abrochado y pantalones de pernera estrecha y longitud exacta. Jamás muestra un mal día de pelo y tiene bien aprendida la lección de que corbata, camisa y pañuelo deben pertenecer al mismo universo cromático. Pero no puede despistarse, su jovencísimo compatriota Nicholas Hoult -que parece haber nacido con las medidas exactas para lucir los trajes de Tom Ford- viene pisándole los talones.

Nikolaj Coster-Waldau

La elegancia sin estridencias

Su momento de gloria. Aunque parezca que ha nacido para las historias épicas, en realidad la cota de malla y el barro de las batallas de Juego de tronos no le hacen auténtica justicia a Coster-Waldau. Para descubrir su encanto personal y comprobar de primera mano lo que es la elegancia sin estridencias, hay que disfrutarlo como el sociópata peligroso de la película danesa Headhunters. Su empresario triunfador parece un manual de cómo perfeccionar el uso de la corbata. Y cuando se echa al monte de sport camuflaje, dan ganas de iniciar una vida criminal a su lado.

Su estilo. Británico. Menos es más No sabemos si se elige él solo la ropa o lo hace con ayuda de su esposa, la cantante y antigua Miss Groenlandia Nukâka, pero la máxima de menos es más parece pensada para su armario. Es difícil verlo con otros colores que no sean negro, blanco o gris. Confiesa que, para ir de saraos, confía en los trajes de chaqueta de Hugo Boss, y el resto del tiempo es todo cuestión de vaqueros y camisetas. Y, aunque vive en Dinamarca, sus tiendas favoritas para ir de compras están en Nueva York. John Varvatos y el Barney CO-OP del Soho.

Ryan Gosling

Un dandi en la corte del nuevo “hipster”

Su momento de gloria. No es fácil llevar con dignidad una bomber de raso dorado con un escorpión bordado en la espalda, pero todo lo que Gosling saca del guardarropa se convierte en un hit. Le sucedió con la gorra de tweed que llevaba en el El diario de Noa y con el chaquetón marinero con el que se presentó en Sundance para promocionar Blue Valentine. Pero la cazadora coreana que lucía en Drive la ha elevado a la categoría de fetiche y más de uno la señala como inspiración de la primera colección para Kenzo de Humberto Leon y Carol Lim.

Su estilo. ¿hipster?. Ha creado un estilo personal de vestir que navega con soltura entre lo ‘retro’ y lo desenfadado. A veces roza lo hipster; otras parece aventurarse sin reservas en el terreno dandi. Se atreve con trajes italianos a medida de colores sorprendentes, del verde musgo al granate. Si la ocasión lo merece, aparece con una camisa-pijama de Ferragamo, como hizo en Cannes el año pasado. Y no hay que perderse los detalles. sus pañuelos y sus zapatos son siempre un festival para la vista.

Bradley Cooper

Del ‘clásico’ americano al ‘cool’ californiano

Su momento de gloria. Se ha pasado más de una década calentando banquillo como villano de turno, como pijo relamido que sale escarmentado al final de la película o, peor aún, como el amigo con inútiles aspiraciones amorosas de la protagonista. Y los responsables de vestuario parecían ensañarse con él. o lo vestían de blanco o de amarillo, y ninguno de los dos colores le favorece lo más mínimo.as, y Bradley Cooper demostró que se puede dar mucho juego con una camisa desabrochada, unos chinos, unas gafas de aviador y una borrachera de espanto.

Su estilo. el traje. No se puede negar que el hombre clava el tres piezas y que su complexión le permite abusar de los chalecos. de traje o con vaqueros, le sientan de maravilla. Y lo sabe, porque son la pieza esencial de su guardarropa. Y aunque a veces ha cruzado la delgada línea roja de lo inapropiado ( ¡oh, Dios mío! ) con trajes de alpaca azul brillante que sonrojarían al mismísimo Sonny Crockett de Miami Vice, lo suyo es el clasicismo americano de toda la vida, llámese Tommy Hilfiger o Ralph Lauren. Aunque a veces se atreve con el toque cool californiano que le da una cazadora de cuero de Rick Owens o una camiseta de algodón orgánico de James Perse.