Su primera revolución fue introducir el color en la cachemira, pero Brunello Cucinelli quiere ir más lejos. generar ingresos sin descuidar la dignidad del hombre. Él la llama ‘empresa humanística’, la ha puesto en marcha en un pequeño pueblo de Italia y funciona.

Tan pronto cita a Obama como a Adriano o san Francisco de Asís. Aunque, a decir verdad, en su conversación se cuelan más pensadores del mundo antiguo o renacentista que rostros habituales del telediario. Con una notable excepción. el Papa Francisco, que aparece de manera recurrente en su elocuente discurso. Desde la muerte de Martin Luther King no había vuelto a encontrar grandes hombres que me inspiraran. Hasta Obama hace unos años y ahora el Papa , cuenta Brunello Cucinelli desde su despacho en el restaurado castillo de Solomeo.

Cucinelli es un empresario peculiar que hace tiempo decidió poner en marcha un gran experimento. sin olvidar los fines lucrativos que toda empresa tiene (y la suya generó un volumen de negocio neto de 279,3 millones de euros en 2012, un 15 por ciento más que el año anterior), quiso crear un modelo atento a la dignidad del hombre. Él lo llama empresa humanística y, para explicarse, cita de nuevo a los clásicos. Alejandro Magno no hacía que le llevaran agua especial, como hicieran otros antes que él. Él bebía lo mismo que sus soldados y así conseguía que lo siguieran donde hiciera falta. Yo quise hacer algo parecido, con un modelo capitalista que tenga al hombre en su centro .

Y así nació la firma que lleva su nombre y que se ha convertido en uno de los grandes representantes de la moda italiana en el mundo. Con la cachemira como ingrediente fundamental ha construido una empresa imbuida de espíritu renacentista donde una parte importante de los beneficios se reinvierten en la restauración del burgo de Solomeo y en proyectos que van mucho más allá de la lógica empresarial. Desde el teatro que construyó lentamente y que, desde su inauguración en 2008, programa nuevos espectáculos cada temporada hasta la librería con libros en italiano o inglés pero también en árabe, ruso o esperanto; o el más nuevo de todos. una academia para formar artesanos tejedores que acaba de echar a andar. Dos decenas de chavales con un máximo de 27 años reciben una bolsa de estudio de 700 euros mensuales y formación en asignaturas como Teoría y Práctica del Zurcido o el Arte del Remiendo. Además, podrán participar activamente en la vida diaria de la empresa y se mezclarán con el resto de los trabajadores (60 de ellos, en prácticas), cuya edad media ronda los 35 años. El artesano contemporáneo será considerado un maestro en unos años. Será el ingeniero del futuro, pero para que eso ocurra hay que devolverle una dignidad económica , dijo en la presentación del proyecto.

De los algo más de mil trabajadores que tiene su firma, unos 700 se concentran en este pequeño pueblo de apenas mil habitantes. Brunello Cucinelli recaló aquí en 1985. Solomeo, una pequeña localidad de Umbría a escasos kilómetros de Perugia, es el pueblo de su entonces prometida y hoy mujer, Federica. Estaba buscando una nueva sede para mi empresa porque la otra se nos había quedado pequeña. No fue fácil. Hasta que una tarde me quedé mirando la suave colina de Solomeo, con sus bosques, el burgo, el castillo Lo conocía bien, pero aquella tarde me pareció diferente. Sentí que tenía delante el lugar que había buscado durante tanto tiempo . Y dedicó un gran esfuerzo durante los años siguientes para restaurarlo y adaptarlo a sus necesidades. las empresariales y las humanísticas. En el castillo se han distribuido las oficinas y los talleres, en amplios espacios sin barreras aquí, todo el mundo se mueve libremente porque todos saben que son una pieza imprescindible del engranaje , dice.

La clave, afirma Cucinelli, está en sentirse guardián o, mejor dicho, custodio. Solo así abandonarás el miedo a perder lo que tienes. Cuando en abril del año pasado la empresa salió a Bolsa, se lo explicaba así a los inversores. sé que tú no estarás aquí dentro de 100 años, yo tampoco. Pero mi proyecto es a 100 o 300 años vista . Debió de resultar convincente. en un año la empresa duplicó su valor, dotando a Cucinelli de un patrimonio neto de al menos mil millones de dólares, según el Índice de Multimillonarios Bloomberg.

Yo no soy un esnob afirma, hasta los 15 años era un campesino, vivía en el campo. Fui a la escuela en los años setenta. Eran tiempos de protesta, del 68 parisino. Fue un periodo particularmente bonito, ¡pero no se estudiaba! Mi escuela fue el bar de mi pueblo, Castel Rigone. Entre cafés y partidas de cartas se hablaba de todo . Probablemente, cuando dejó los estudios de Ingeniería para centrarse en la cachemira, ni él mismo podía imaginarse el largo y fructífero camino que tenía por delante. Hoy lanza una advertencia a sus dos hijas, que trabajan en la empresa familiar. Si soy el custodio, y no el propietario, quiere decir que esto no se hereda. Mi padre era campesino, yo lo fui durante un tiempo y luego me lancé a hacer otra cosa. Hoy soy accionista y un día lo serán mis hijas. Si son capaces, harán esto; si no, buscarán otro camino . Entretanto, él sigue controlando el proceso creativo con un círculo de unas diez personas que, junto con un equipo más amplio de sastres, crean unos 50 prototipos nuevos al día. Cuando arrancó, allá por 1978, consiguió una financiación de 500.000 liras y creó cinco prototipos de jerséis de cachemira que, rompiendo las reglas, adoptaron colores vivos. Hoy, sus creaciones se venden en sus más de 50 tiendas monomarca repartidas por todo el mundo.

Cucinelli mira con optimismo al futuro. El mundo ha cambiado y el capitalismo debe hacerlo con él. Ha de ser contemporáneo y contener una gran dosis de humanidad. Los que se comportan conforme al viejo sistema no son creíbles ya . Y concluye. Tenemos que volver a invertir en los viejos ideales. la bella política, la familia, la espiritualidad . Amén.

LO QUE INVITA A LLEVAR

¿El estilo Cucinelli para este otoño-invierno? Permíteme que te lo enseñe , dice la alma máter de la firma al tiempo que se pone en pie para explicar, indicando su propia vestimenta, su propuesta. Hemos buscado un estilo deportivo-chic de lujo. pantalones de cachemira o chaqueta sin corbata con pequeños detalles . A la vez avanza que de cara a la próxima primavera-verano se han inspirado en el deporte.Otro ingrediente fundamental. una búsqueda exasperada del artesanado. Tejidos hechos a mano, pero rematados con láser. Una artesanía tecno, podríamos decir , concluye Brunello.