El perfecto antídoto contra el frío.

Ingredientes para cuatro personas. 400 g de patata, 500 g de berza, 300 g de morcilla de verdura, 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra para hacer un refrito con 1 diente de ajo, 75 g de mantequilla, 50 g de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y una cucharada sopera de cebollino para adornar el plato.

Elaboración. se lavan bien las patatas sin eliminarles la piel. Una vez que están bien secas, se envuelven en papel de aluminio y se hornean sobre una placa a 180 C durante 50 minutos. Entretanto, en una cazuela con agua salada hirviendo, se cuecen las hojas de berza cortadas en juliana durante 15 minutos. Pasado ese tiempo, se sacan y escurren bien. Cuando las patatas ya estén hechas, se sacan del horno, se cortan en dos y con una cuchara se les retira la pulpa. Con ayuda de un pasapurés se rompe la patata junto con la berza. En una sartén con dos cucharadas soperas de aceite se hace un refrito con un diente de ajo fileteado. Se añade este refrito a la mezcla de patata y berza y se revuelve bien. A continuación se incorporan poco a poco los 75 gramos de mantequilla, cortada en dados pequeños, y el aceite de oliva virgen extra y se mezcla todo bien con unas varillas hasta que el conjunto quede homogéneo.

Acabado y presentación. se cuece la morcilla de verdura en una cazuela con agua y sal. Se parte de agua fría y se deja que hierva a fuego suave. La morcilla debe cocer de 45 minutos a una hora y es fundamental no pincharla. Cuando esté hecha, se saca de la cazuela, se escurre y se corta para conseguir raciones de aproximadamente unos 150 gramos por persona. Al ir a servir, se presenta la mezcla de patata y la berza embarrada en forma de quenelle o como más apetezca y, al lado, los trozos de morcilla. Se puede adornar con unos brotes tiernos y espolvorearle por encima un poco de cebollino picado para darle algo de color.

Mis trucos

No es buena idea utilizar máquinas para triturar las patatas, porque sus cuchillas rompen los gránulos y moléculas de almidón y producen una masa fina que acaba por parecerse a un engrudo. Lo mejor es emplear un pasapurés.