Existen muchas maneras de llevar la pajarita, pero solo una es la correcta. Conozca las reglas para romperlas.

La condesa viuda de Grantham estamos en Downton Abbey observa a su hijo, Lord Grantham, durante la cena y con extrañeza le pregunta. ¿Por qué has bajado a cenar en pijama? . El Lord viste un impecable esmoquin negro. Un horror, y un error, en la época. Es considerado muy, y repito, muy informal. Entonces, lo protocolario para una cena familiar era asistir con frac y pajarita blanca. Navidad de 2013, y nos preguntamos. ¿qué me pongo? No se desanime. Como diría nuestra amiga Lady Violet, ser derrotista, querido, es tan de clase media .

Si en el ámbito familiar un traje oscuro es más que adecuado, fuera de casa la cosa se complica. Pero le damos unas pistas. Primero, si ha sido invitado, compruebe en la invitación si hay marcada una etiqueta. Y siga sus indicaciones. Si el acto es más familiar, simplemente pregunte al anfitrión. Incluso por Whatsapp. No se corte. Uno puede haber invertido 2000 libras en Savile Road y tener el esmoquin mejor cortado de la noche, pero sentirse como un pingüino en un ascensor si los demás invitados van simplemente en traje. Es como ir a una boda con jersey.

El esmoquin, un clásico actual

En los viejos días, cuando se hablaba de esmoquin, los hombres elegantes se referían solo a una chaqueta negra a la que habían quitado la cola de frac. Pero ahora lo encontramos con un botónmás elegante o dos, recto o cruzado, en lana o en terciopelo, en negro, en azul oscuro midnight blue y hasta con estampados y brocados. La solapa en seda o satén será la primera decisión que marque la vida social de su esmoquin. Las redondas que popularizó el duque de Windsor en los años veinte, más formales, marcan mucho el estilo. En cambio, las puntiagudas permiten vestir la chaqueta, sin pantalón, combinada con un atuendo más informal para una cena sencilla o salir a tomar una copa.

El negro es el comodín perfecto, pero los azules son también un clásico que se popularizó en los años treinta, porque tienen mejor envejecimiento que el anterior, que tiende a perder su brillo. Llevar bien el esmoquin es fácil. Primera regla. que sea de su talla. Que encaje como un guante. Si ha pasado por el sastre, no hay problema; pero si ha corrido en el último minuto a la tienda de alquiler, que se lo arreglen. ¿El truco? Ir con tiempo para la personalización.

El esmoquin no es, por supuesto, una prenda de una sola temporada. Se trata de una pieza en la que invertir, que mejorará con la pátina del tiempo. Olvídese de combinaciones complicadas o acabados excéntricos; el mejor negocio en este caso es la versión más simple. Siempre es la opción más acertada. Apunte este dato también para los complementos.

El terciopelo, el comodín

Se trata de un tejido muy versátil, que aporta glamour y estilo. Un traje oscuro burdeos, azul, gris en terciopelo es una apuesta segura. Sobre todo, la chaqueta. Un básico del armario masculino. Es la única prenda que usted puede usar durante todo el día y luego por la noche.

Puede ponerse una chaqueta de terciopelo de color oscuro con camisa blanca, pantalón negro y pajarita negra y entrar en la lista de los hombres más elegantes del año. A la mañana siguiente repetir esa misma chaqueta con una camisa de cuello abierto y pantalones vaqueros o de franela gris y estar perfecto. Si apuesta por ir con el traje de este tejido completo una opción que nunca hay que descartar, acabará pareciendo una vieja estrella de rock o un jovenzuelo excéntrico. Con corbata o con jersey de cuello alto, solo es adecuado para las ocasiones más informales. Cuando combine un pantalón liso oscuro gris o negro con una chaqueta, puede permitirse una excentricidad muy british. los estampados en cuadros. Avisamos. es la tendencia de la temporada.

El traje negro, un recién llegado

Este tipo de traje en ningún caso sustituye al esmoquin, pero en una sociedad más abierta puede funcionar como alternativa.Sin duda, han sido los jóvenes actores de Hollywood quienes lo han popularizado sobre la alfombra roja. Hay que llevarlo con corbata negra. Esta no debe ser ni muy estrecha le confundirán con el cantante de una banda indie ni muy ancha mejor no decir con quién le confundirán. Lo mejor es apostar por las de siete centímetros. Eso sí, olvídese de llevar un traje negro con pajarita. En las fiestas donde no se exija protocolo, apueste por una corbata negra con algún motivo en blanco o tonos grises metalizados, le quitará seriedad y ganará en elegancia. El pañuelo en el bolsillo, en esos casos, está permitido.

-El tejido. Lo más chic es el terciopelo con estampado escocés.

-La hechura. Lo fundamental del esmoquin, una prenda que mejora con los años, es que se ajuste como un guante. Adáptelo a sus cambios de cintura.

-La pajarita. Ni grande ni pequeña. Y siempre negra. No improvise

-Las solapas. Pueden ser de seda o satén. Las puntiagudas son más versátiles que las redondeadas.

El pañuelo. Un detalle elegante. Siempre blanco. Impecablemente planchado.

-La camisa. Siempre blanca y con doble puño para llevar gemelos. Puede usarse fajín.

Los botones. El esmoquin con un solo botón es el más elegante. Hay que dejar que asome ligeramente la manga de la camisa. Los bolsillos pueden tener un remate de seda o satén.

Dudas frecuentes y respuestas precisas

-Sobre la camisa. Siempre blanca. Olvídese de plisados, jaretas o texturas de piqué. Hoy está permitido el cuello inglés. El wing collar, o cuello de ópera, es mejor dejarlo para las ocasiones más formales (o para los camareros). Eso sí, con puño doble para gemelos.

-Sobre la pajarita. Heredera de las que se utilizaban en la corte de Luis XIV, que a su vez se la habían copiado a los mercenarios croatas, debe tener un tamaño intermedio. Ni grande ni pequeña salvo que sea usted un rockabilly o un mod. Cuando se sugiere black tie no significa que se pueda ir con corbata negra. Indica etiqueta (pajarita negra con esmoquin). No innovar, mejor en negro.

-Sobre el calzado. Lo mejor es un zapato negro liso, lustroso y de cordones. Sin dibujos, ni flori Para modernos gentlemen, unos Oxford terminados en charol. Los slippers de terciopelo son adecuados para las noches en la mansión Playboy o para ir con batín en casa. Antes, solo estaban permitidos para el anfitrión de la fiesta. Los opera slippers unos mocasines con lazo son para los eventos más formales. Es decir, los que requieren white tie. O lo que es lo mismo, frac.

-Sobre los calcetines. No hay alternativa. negros. De hilo de Escocia o seda los ejecutivos están prohibidos. Largos. Que lleguen casi a las rodillas.

-Sobre el reloj. Tradicionalmente no se llevaba reloj de pulsera en los eventos formales, ya que sugería que el que lo llevaba tenía mejores cosas que hacer. Pero si es elegante, olvídese de esa regla. Apueste por uno ultraplano, con correa de piel negra. Aunque el acero está permitido, pregúntese cuándo ha tenido que usar un cronómetro en una gala. Cuanto más sencillo, mejor.

-Sobre el fajín o el chaleco. Los puristas sostienen que el traje de noche requiere llevar cubierta la cintura, ya sea con fajín o chaleco. Estos complementos siempre y cuando se ajusten bien y estén bien cortados siguen siendo aceptables. Eso sí, dejen el cinturón en casa y apuesten por unos tirantes.

Así nació el esmoquin

¿Esmoquin o tuxedo? Dos nombres para una misma prenda. Esta es su historia. Piense en un caballero británico del XIX que quiere relajarse tras la cena. El cambio de chaqueta se impone. La del frac es sustituida por un cómodo batín que protege del olor de la pipa o del puro, y de las quemaduras.

En 1860, algunos comenzaron a llevar esta invención por la tarde, siguiendo al príncipe de Gales futuro Eduardo VII, que encargó a su sastre una chaqueta de frac de seda azul sin cola, que pudiese llevar a las cenas en su finca de Sandringham. Así nace el esmoquin o dinner jacket. Por casualidad, también eran clientes de su sastre los fundadores del elitista Tuxedo Club, de Nueva York, que copian al príncipe e introducen la prenda en los EE.UU., donde recibe el nombre de tuxedo.