Esta mujer de 56 años es un auténtico mito del mundo de la moda. Aristócrata, modelo, diseñadora, empresaria ahora lanza su propia colección para la compañía Uniqlo, el Zara japonés.

En cuanto la conoces, ya no puedes olvidarla . Tiene el talento de parecer que le da todo igual . Es única . Inès de la Fressange es, ante todo, unanimidad. En el mundo de la moda, los elogios hacia esta modelo, estilista, empresaria, diseñadora de ropa y perfumes, consultora y socialité se encadenan en una sucesión interminable. Así ha sido desde los años ochenta, cuando su elegancia inteligente inspiró a Karl Lagerfeld en su renovación de la casa Chanel. Y ahora, a sus 56 años, la adoración que despierta entre los popes mundiales del asunto se mantiene intacta. Lo acaba de certificar el gigante japonés Uniqlo, cuarto en el ranking del textil, que ha hecho de esta mujer el corazón de su estrategia para arrebatar un pedazo del mercado europeo a Zara y HandM. El grupo nipón, presente ya en el Reino Unido, Francia y Rusia, y a punto de abrir tiendas en España y Alemania, la contrató hace un año para darle un toque europeo a su nueva colección pensando en este asalto a los dominios de Inditex.

Hija de un marqués y una modelo argentina, Inès Marie Lætitia Églantine Isabelle de Seignard de la Fressange Sánchez su nombre completo creció en una mansión del siglo XVIII a las afueras de París. Criada por una abuela millonaria, heredera de la banca Lazard, una de las firmas de asesoría financiera más importantes del mundo, De la Fressange representa hoy la quintaesencia de lo francés.

Sangre azul

De niña pasaba horas en las cocinas, desenvolviéndose como pez en el agua entre criados. Nobles y campesinos comparten un mismo sentido del humor, porque ambos se burlan de los burgueses señala. A mí, en todo caso, la aristocracia me da igual. Mi padre llevaba pantalones Celio (marca low cost francesa) que le parecían muy prácticos, y yo compro maletas indias a cuatro euros. Cualquier cosa puede ser chic. Todo, menos el dinero . Sonará poco creíble, viniendo de una noble, pero cierto es que De la Fressange nunca presume de sangre azul. Quizá porque sus excéntricos padres, pacientes del eminente psicoanalista Jacques Lacan tres veces por semana, nunca gozaron de una holgada posición económica. Aquellos que la conocen describen a De la Fressange como una singular combinación de pilluello y madame de Montespan, la más célebre amante de Luis XIV, favorita del rey Sol durante 12 años y con el cual tuvo siete hijos, por ser elegante, orgullosa y segura de sí misma. Hay que verla en su casa de la Provenza, revela el diseñador Vincent Darré, un habitual en sus fiestas. De pronto llena su jeep de colchonetas y nos lleva a todos a la playa. Ella y sus hijas, Nine y Violette [de 20 y 15 años], se ponen cestas sobre la cabeza e imitan al presidente de la República o a unos piratas. Parece la casa de la condesa de Noailles, en la época de Cocteau, Proust, Colette y demás .

La modelo que habla

A principios de los ochenta, la irrupción de su alargado metro ochenta en las pasarelas supuso un soplo de aire fresco entre la rigidez y artificialidad esnob tan propia de ese mundillo. Más que por su belleza, poco convencional, triunfó por su estilo y su naturalidad. En sus primeros desfiles se reía, no paraba de hablar, le daba la vuelta a la ropa, se burlaba de sí misma. Su locuacidad, de hecho, le valió el sobrenombre de la modelo que habla . La fórmula De la Fressange no tardó en cuajar. Primero, hechizando a la edición francesa de Elle, para la que protagonizó más de una decena de portadas. Tenía un físico muy especial, muy andrógino, una anomalía en aquella época de hombreras y brillos subraya Catherine Rousso, exdirectora de moda de la publicación. Parecía un granadero; con esa clase y esa elegancia, se pusiera lo que se pusiera . Más tarde, seduciendo a Karl Lagerfeld, que la convirtió en su musa y en la primera modelo con contrato exclusivo con Chanel, para personificar en ella la renovación de la mítica casa de alta costura. Antes de Inès de la Fressange nadie se había atrevido a aparecer en una portada de revista combinando una chaqueta de Chanel con unos vaqueros.

El romance profesional con Lagerfeld sufrió un final abrupto en 1989, que subrayó la independencia de Inès de la Fressange. La causa del desencuentro, cuenta la leyenda, fue su decisión de prestar su rostro a Marianne, encarnación de la República francesa, siguiendo la estela de divas como Brigitte Bardot o Catherine Deneuve. A Lagerfeld no le hizo gracia aquella decisión y llegó a declarar que Marianne representaba todo lo que es aburrido, burgués y provinciano y que no iba a ser él quien disfrazara monumentos históricos.

Considerada como el paradigma de la mujer parisina, hace tiempo que De la Fressange se retiró de las pasarelas, aunque haya seguido poniendo su imagen al servicio de marcas como Jean-Paul Gaultier, para quien aceptó desfilar de forma excepcional, a los 51 años, en la Semana de la Moda de París, honor que concedió a su viejo amigo Lagerfeld dos años después.Entre ambos eventos, publicó La Parisienne, un libro desenfadado, con los secretos de su estilo y sus direcciones favoritas en la capital francesa, convertido hoy en millonario best seller. La mujer parisina sabe que lo que cuenta es la impresión general que ofrece remarca la autora. Pasar de las convenciones, es eso lo que implica ser parisina. una mujer que aparca en doble fila para comprarse unas medias y que no necesita ir a la última ni llevar el pelo perfecto porque sabe que la belleza está en las mezclas, en las proporciones. Combinando, por ejemplo, un vaquero ancho y unas bailarinas de vestir; o, en los colores, uniendo un jersey de pico azul marino y un vaquero blanco. Yo, aunque la gente pueda tener otra impresión, no soy una persona segura de sí misma, ¡sería muy aburrido! Siempre pienso que debería cambiar esto o aquello .

La moda, en el ADN

Con cuarenta años de experiencia en la cima del negocio, a De la Fressange se la disputan todas las marcas, ansiosas por imprimir el ideario de l en su ADN comercial, sintetizada en declaraciones como esta. Los productos que sobreviven a todas las épocas nacen fuera de las convenciones. Jamás me imaginé con un reloj de oro o una sortija de piedras preciosas, me parecían complementos propios de mi madre. ¡Pues hoy llevo ambas cosas! . Desde hace 12 años es embajadora de la firma Roger Vivier, para quienes ha organizado sorprendentes presentaciones, como una fiesta con elefantes y una doble de la reina de Inglaterra, a la cual los invitados llegaban en taxis ingleses; o un falso peep-show para dar a conocer una línea de zapatos y bolsos. No en vano De la Fressange siempre ha preconizado la diversión, la curiosidad y la apertura de espíritu. La vida es más simple si la miras con alegría. Es la única ventaja de la edad. intentar ser mejor. Yo, por ejemplo, siempre llego con antelación a las citas; así, si hay algo que descubrir, allí estoy yo . Lejos de ganarse fama de extravagante, la poderosa LOréal contrató sus servicios hace tres años.

Adoramos su franqueza, sus bromas. Las mujeres la sienten cercana, es natural, no esconde su edad, nunca sobreactúa , asegura Isabelle Guyony-Hovasse, la directora general. La japonesa Uniqlo ha sido pues la última en rendirse a sus encantos. Y hay más. Como si de una Steve Jobs del mundo de la moda se tratara, en un último síntoma de su pujanza, los accionistas de la marca que lleva su nombre fundada en 1991, de cuya propiedad la despojaron hace 15 años, le han devuelto las riendas del negocio. Era duro ver prendas con tu nombre que no te gustan , admite. Los pañuelos, chales, joyas, lencería y ropa del hogar que llevan su nombre volverán a fabricarse a su gusto.