Su fotogenia y su elegancia lo han convertido en un icono del estilo. Pero Rafael de Medina, hijo de Naty Abascal y vigésimo duque de Feria, es un esforzado emprendedor de éxito. Su empresa facturó más de seis millones de euros el año pasado. De todo ello hablamos con él.

Rafael de Medina Abascal, vigésimo duque de Feria y XVIII marqués de Villalba, llega a la cita con vaqueros y mochila al hombro. Está apreciablemente más delgado debido al entrenamiento al que se ha sometido para participar en la Absa Cape Epic, una prueba de mountain bike disputada a finales de marzo en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en la que en ocho días ha recorrido más de 800 kilómetros y cuyo premio ha ido destinado a la Fundación Laureus para el deporte, de la que es embajador en España.

A pesar de una infancia alejada de España, en internados de los Estados Unidos e Inglaterra, y de sus diez años estudiando y trabajando fuera, Rafael de Medina no pudo evitar a su vuelta a España, en 2002, convertirse en uno de los personajes más fotografiados y perseguidos de la prensa española. Muchos creen que soy modelo , bromea. Pero no, Medina es licenciado en Administración de Empresas y Marketing por la American University de Washington, trabajó cinco años en Credit Suisse y colaboró como asesor de comunicación con varias marcas de lujo. Hasta que fundó su propia marca de moda masculina, Scalpers, con dos socios más, hace siete años.

A sus 35 años, es el director creativo. Scalpers facturó 6,7 millones de euros en 2012, tiene un centenar de empleados y cuenta con 12 tiendas propias, una decena de corners en El Corte Inglés y puntos de venta en casi cien tiendas multimarca. Su próximo paso es la expansión internacional. en México tienen planificadas dos aperturas y ya venden en distintos puntos de Europa. Habla con un ligero acento andaluz, a veces como si su cabeza fuera más rápida que sus palabras y, a pesar de ese físico tan aristocrático como sus apellidos, que lo ha convertido internacionalmente en el prototipo de la nueva generación de la nobleza española, expone las mismas preocupaciones que cualquier esforzado emprendedor, aunque mucha gente siga pensando que es s0lo, y de nuevo, la imagen de su marca.

XLSemanal. ¿Cómo lleva esa fama?

Rafael de Medina. No soy un político, ni un torero, ni un deportista ni un cantante. Simplemente he nacido dentro de una familia con una madre conocida. La llevo de la mejor manera posible y respetando todo lo que la gente piensa de mí.

XL. ¿Y de dónde le viene su pasión por la moda?

R.M. Es más una pasión por el estilo y el buen gusto a la hora de vestir. Por mi madre, he visto desde pequeño cosas que para mucha gente pueden no ser habituales a la hora de vestir o de elegir determinados accesorios, y que para mí son muy naturales desde una edad muy joven. Pero no solo ha sido la moda. Cuando íbamos de viaje, mi madre nos llevaba a tiendas de decoración, anticuarios, museos, exposiciones Y eso te marca.

XL. ¿Qué es la elegancia masculina?

R.M. Tener un sentido de la armonía visual. Pero también el saber estar. A veces se es más elegante por pasar inadvertido que por llamar la atención. Este es uno de los errores más frecuentes. intentar disfrazarse.

XL. ¿Se puede ser elegante sin dinero?

R.M. Sí, absolutamente. De hecho, la moda última es llevar todo lo que está más usado. La percepción de que solo se puede ser elegante con dinero es un error. Pero claro, ¿a quién vemos en las revistas?. a artistas, cantantes, futbolistas, toreros ¿A quién se deben esas revistas? A los anunciantes. Y sacan a la gente bien, con ropa bien. Pero la realidad no es esa, puedes ir perfecto sin gastarte una fortuna.

XL. ¿Y cómo ve la situación en España para sacar adelante un negocio?

R.M. Sigue siendo muy complicado. Papeleos, permisos, la constitución de una sociedad, la contratación de los trabajadores, todo eso debería simplificarse más. Yo viví diez años en los Estados Unidos y allí puedes montar una empresa a la hora de comer y por la tarde ya la tienes activa. Yo creo que el Gobierno tiene que cambiar cosas en ese sentido si quiere crear empleo y aumentar la competitividad del país.

XL. ¿Cree que se apoya poco a los emprendedores?

R.M. Creo que al Gobierno le importan poco. Le interesan las empresas del Ibex, las empresas públicas que se privatizaron y poco más. Se habla mucho de apoyar el made in Spain, pero se hace muy poca marca España. Y creo, además, que el Gobierno no tiene clara la diferencia entre un diseñador y un empresario de moda, ni sus necesidades. Desgraciadamente ni Cibeles ni 080 en Barcelona son referentes en el mundo. Hay mucho politiqueo también en el mundo de la moda.

XL. ¿El mal de España es la corrupción?

R.M. La corrupción y la envidia.

XL. ¿Qué siente cuando tanta gente, sin conocerlo, piensa que todo le ha venido dado por su madre, por su apellido?

R.M. Lo que importa en la vida es la manera de ser que uno tiene, cómo lo ven sus amigos y su familia. La imagen real de uno mismo, no la que dan los medios de comunicación. Eso me ha pasado mucho y me sigue pasando. Voy a muchas cenas y la gente se sorprende. Ah, ¿pero tú trabajas? .

XL. Muchos no lo ven como una persona seria que ha sacado adelante una empresa, sino como

R.M. Por una parte está la imagen que la prensa ha podido dar de mí y de mi vida y por otra, como decía, creo que tiene mucho que ver la envidia. La gente no termina de digerir que hayamos podido montar una emprs, y todo el trabajo que hemos hecho. Y mi madre nunca ha tenido nada que ver en Scalpers, jamás. Es mi proyecto. Su trabajo es otro. Si algo hemos conseguido, es porque nos lo hemos trabajado. Nadie nos ha regalado nada. Y eso lo sabe la gente que trabaja con nosotros.

XL. Scalpers nació en plena crisis.

R.M. Sí, efectivamente. En esa época trabajaba en banca privada, pero tenía inquietudes por el mundo de la moda y me planteé crear una marca propia a partir de mi estilo. Mis socios y yo vimos que había un nicho de mercado para ofrecer un producto de calidad, a un precio medio o medio-alto. Pero en ningún momento dispusimos de una bolsa de financiación, como cree mucha gente. Tuvimos la que tiene cualquier pyme. En 2007 estalló la crisis de las subprime americanas y nosotros abríamos la primera tienda.

XL. ¿Cómo fueron los comienzos?

R.M. Empecé con uno de mis socios vendiendo corbatas en moto por Madrid y haciendo chaquetas a medida a domicilio, hasta que en un sótano de la calle Hermosilla empezamos a hacer camisas y trajes a medida. Y con esos cientos de trajes y camisas que hicimos abrimos un pequeño local.

XL. Pero el éxito no solo es dar que hablar. ¿A qué lo atribuye?

R.M. Hemos acertado acercándonos a un cliente que aprecia la calidad. Ofrecemos la novedad de un servicio muy cuidado, nuestro asesoramiento, que el cliente se sienta cómodo. Y, luego, me mentiría a mí mismo si no reconociera que ser yo prescriptor y encarnación del estilo que representa la marca ha acelerado el crecimiento.

XL. ¿Pero eso no se puede convertir en un arma de doble filo?

R.M. Sí, porque hay una parte del trabajo duro que nadie conoce. Como cuando recorro las fábricas escogiendo tejidos, por ejemplo. Al señor de la fábrica le da absolutamente igual quién soy, lo que quiere es hacer su producto bien y que se lo pagues a tiempo. Y después mi imagen y mi estilo hacen que haya gente que piense que vendemos cosas carísimas. Pero no es así.

XL. ¿Qué significado tiene en el siglo XXI ser Grande de España?

R.M. Es meramente representativo. Únicamente el tratamiento en una carta o una mención. Se sigue pensando que la aristocracia es la que vive de los campos y de las fortunas heredadas de siglos, que no trabajas. Pero en el siglo XXI está claro que tienes que trabajar, con título o sin título [risas]. O puedes no trabajar y vivir muy modestamente. Porque una cosa es el patrimonio y otra, la liquidez. Por otra parte es algo muy bonito saber que representas a una de las casas con más historia de España y del mundo. Lo que nos toca a nosotros es mantener lo que hemos recibido y mejorarlo para futuras generaciones.

XL. ¿Qué valores considera usted importante inculcar a sus hijos?

R.M. [Se lo piensa]. Yo creo que valores fundamentales del día a día, como es la alegría de vivir, la pasión por lo que haces y el respeto al prójimo. Creo que con ellos pueden seguir su camino el día de mañana.

XL. ¿Y usted qué es lo que más valora? ¿Se considera una persona afortunada?

R.M. Sí, sí. Por mi familia, mi mujer, mis hijos, por tener un trabajo que me gusta y proyectos. Y por estar rodeado de buenos amigos, que seguimos creciendo todos poco a poco. La crisis nos está enseñando a tratar de dejar el mundo mejor para las generaciones que vienen. Cuando ves lo mal que lo están pasando tantas familias Casi prefiero no ver el telediario. Somos jóvenes y tenemos que transmitir esperanza y optimismo.

El “look” Medina

-No me pondría nunca un pantalón pirata.

-Un complemento imprescindible un pañuelo. Y un reloj, porque me encantan cómo se actualizan sus diseños y su tecnología. Llevar el reloj de la pedida todo el rato, vistas como vistas, se me hace un poco duro [risas]. Van también con tu estado de ánimo. Los colecciono, sobre todo por su valor sentimental.

-Una prenda de fondo de armario una camisa blanca.

-Un capricho un buen traje a medida.