¡Tiembla, París! La verdadera ciudad del amor es Las Vegas. La industria de las bodas exprés vive una constante expansión. Más de 80.000 personas -entre ellas, muchos famosos- se casan aquí cada año. Lo hacen en alguna de estas capillas donde (casi) todo está permitido. Por Fernando Goitia

Casarse en marcha

En el túnel del amor puedes casarte sin bajar del coche. La oferta es parte de la Little White Wedding Chapel, decana de las capillas locales. Abierta en 1951, ha celebrado más de 800.000 matrimonios. Entre ellos, el de Bruce Willis y Demi Moore y alguno de los de Frank Sinatra, Judy Garland, Mickey Rooney, Michael Jordan o Britney Spears.

Hagan jue… no, hagan el amor

Ante la crisis cierran casinos, se cancelan proyectos y, mientras tanto, el amor goza de buena salud. En una ciudad de medio millón de habitantes y 70 capillas se celebran 80.000 bodas que mueven 600 millones de dólares al año.

El filón de San Valentín

El Día de San Valentín es temporada alta en Las Vegas. Se celebran más de 3600 bodas en un solo día. En la Little White Wedding Chapel, por ejemplo, hay un enlace cada 15 minutos y se trabaja hasta la medianoche. Su récord. 127 bodas en un día.

Control de alcoholemia

En enero de 1994, Britney Spears se casó aquí, ‘pasadísima de vueltas’, con un amigo. Desde aquella boda, anulada a las 55 horas, las capillas deben comprobar que los novios estén sobrios en el momento de darse el ‘sí, quiero’.

Donde manda la extravagancia

La oferta no tiene límites. una boda entre tumbas oficiada por la mismísima parca; en la piscina de un acuario; en una góndola; vestido de pirata, de Elvis Y nadie se extraña. Ya se sabe: todo lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas.

‘Love me tender, Love me sweet ‘

Ingleses, canadienses y alemanes encabezan la lista de foráneos que se casan aquí. Esta pareja germana, por ejemplo, quería algo al ‘estilo americano’. La víspera anduvieron en Harley, una limusina los condujo a la ceremonia y los casó Elvis.

Antes del ‘sí quiero’

Casarse en Las Vegas es sencillo y barato. Basta con identificarse y decir que no estás casado, pagar 60 dólares y obtener la licencia de matrimonio, que otorga el juzgado, abierto hasta medianoche. Pese a ello, hay siempre largas colas.