Es el mejor patinador de la historia de España y actual campeón del mundo en esta disciplina. ‘Superjavi’, como lo bautizaron este año durante su hazaña. Por Ricardo Uribarri

Con apenas 800 licencias y unas pocas pistas repartidas por el territorio nacional, la posibilidad de que en España hubiera alguien capaz de proclamarse campeón europeo y mundial de patinaje sobre hielo era ínfima. Pero cada cierto tiempo aparece por generación espontánea un deportista que se convierte en el mejor del mundo en disciplinas con escasa tradición en nuestro país. Ese es el caso de Javier Fernández, que ha llegado a lo más alto y ha sorprendido a canadienses, rusos o japoneses, que aún se preguntan cómo es posible que un español sea mejor que ellos. Esta es la historia de un chico que se puso unos patines por primera vez a los seis años y del camino que ha tenido que recorrer para alcanzar su sueño.

Cortavientos: Stone Island / Camiseta: American Vintage / Pantalón: Mono basic para Just One / Zapatillas: New Balance

XLSemanal. ¿Ya ha asimilado el éxito?

Javier Fernández. Sí y no. Cuando te pones una meta y la consigues es un logro, pero cuando tienes un sueño y lo alcanzas es como estar en las nubes. Creo que esto me va a ayudar en el futuro pero será complicado, porque todo puede cambiar de un año para otro. Si todo sale bien, creo que puedo revalidar ese título.

XL. ¿Cómo llega un niño de un barrio de Madrid, en un país sin tradición en patinaje sobre hielo, a convertirse en campeón del mundo? 

J.F. Mi hermana fue la que empezó a practicar este deporte. Me gustó y le dije a mis padres que yo también quería probar. A los seis años me puse unos patines y no me los he vuelto a quitar. No fue fácil tener que dejar a mi familia con 17 años, ni llevar ya siete años fuera de España, pero me ha servido para aprender a sacar las castañas del fuego y ser más adulto mentalmente. Las cosas difíciles te hacen más fuerte.

XL. Brian Orser, su entrenador, también es el técnico de su gran rival, Hanju. ¿No surgen recelos?

J.F. Siempre surge algo, pero somos amigos y nos ayudamos en los momentos malos. Creo que entrenar con un atleta de tu mismo nivel es lo más adecuado porque se aprende mucho mirando. Eso nos impulsa a mejorar y a esforzarnos más. El patinaje es un deporte diferente. Sabemos diferenciar el grado de rivalidad que hay en una competición con la amistad. Cuando terminan las pruebas nos vamos a cenar todos juntos.

Chaqueta, camiseta y mallas: Lacoste y zapatillas: Panam

XL. ¿Se considera un pionero del deporte en nuestro país? 

J.F. Creo que sí. Es cierto que anteriormente no ha existido ningún patinador que haya conseguido los resultados que yo he alcanzado. En España ha habido grandes deportistas que lograron con sus éxitos que sus disciplinas evolucionaran en nuestro país y yo tengo que intentar lo mismo. que el patinaje no se venga abajo cuando pase mi tiempo. Espero que valga para que se creen más pistas de hielo, para que se pratique más y así conseguir que surjan nuevos talentos.

XL. En países con tradición, como Japón o Canadá, deben de estar sorprendidos de que un español sea el campeón del mundo.

J.F. Es cierto. Ahora ya están más acostumbrados y el equipo español está creciendo, pero hubo un tiempo en el que flipaban. Me decían. ¿Un español? ¿Pero tú qué haces aquí? ¿Por qué te dedicas a esto? Ahora el mundo entero ya sabe que España también tiene patinaje sobre hielo.

XL. E incluso se ve un montón de banderas españolas en pistas donde antes solo había de otros países

J.F. Y lo más curioso es que, muchas veces, no son españoles los que llevan esas banderas, sino fans míos de Japón o China. Es bonito ver que a la gente no solo le importa su país, sino también los deportistas a los que admiran.

XL. Usted es uno de los pocos en el mundo que hace un salto cuádruple, ¿dónde está su límite?

J.F. Físicamente es imposible hacer algo más que un cuádruple. Yo tengo uno en el programa corto y tres en el largo. Lo siguiente podrían ser cuatro cuádruples, pero nadie lo ha hecho en la historia. Realmente, yendo tan al límite, se cometen muchos más fallos que antes cuando no había cuádruples.

Javier Fernández durante la gala de exhibición con la que se clausuraron los Mundiales de Shanghái 2015

XL. ¿El miedo a hacerse daño en un salto es el peor rival de un patinador?

J.F. Yo nunca he tenido miedo a hacer ningún salto. Si tengo que intentar algo, por difícil que parezca, lo hago. El peor miedo de un patinador es el temor a competir y hacerlo mal.

XL. ¿ Y cómo se prepara uno para afrontar una caída?

J.F. Es difícil controlarlo porque nos jugamos muchos meses de trabajo en unos minutos, sobre todo en las competiciones más importantes. Unos Juegos Olímpicos se celebran cada cuatro años y ahí tienes tus cuatro minutos y medio para lucirte y a lo mejor ese día no lo haces. Yo soy fuerte y tengo personas que me ayudan en los momentos malos. Nunca he necesitado un psicólogo, pero si algún día tengo que echar mano de uno lo haré.

XL. En Sochi también vivió un momento complicado al pedir que los homosexuales se cortaran un poco durante los Juegos. ¿Todo aclarado?

J.F. Lo único que puedo decir es que nunca quise hacer daño a nadie. Me tacharon de homófobo por una cosa que se sacó de contexto y que yo no dije. Yo convivo con ellos y me lo paso genial. Hasta mi entrenador, que también lo es, tuvo que salir a desmentir que yo tuviera algún problema en ese sentido. Fue un mal trago, pero ya es pasado y espero que no le ocurra algo así a ningún deportista. Nosotros vamos a un evento deportivo a competir. La política se la dejamos a los políticos.

XL. ¿Ha pensado ya qué le gustaría hacer cuando se retire?

J.F. Los patinadores suelen aguantar hasta los 26 o 27 años. Mi idea es seguir hasta los próximos Juegos de 2018, ver cómo estoy y decidir si sigo, si me dedico a dar exhibiciones por el mundo o me retiro. En el futuro me gustaría crear una escuela para enseñar a chicos y formar una familia.