En los años veinte, la Ley Seca puso de moda los ‘speakeasies’ en Estados Unidos. Ahora, aquellos bares clandestinos resurgen en locales exclusivos que, a menudo, requieren de santo y seña.

No hay letrero en la puerta ni evidencia alguna de que haya actividad en su interior. Unas veces están situados en los bajos de un callejón oscuro. Otras, en el almacén de un restaurante o una librería. Y, cuando por fin se encuentra el acceso secreto (a menudo gracias al chivatazo de algún parroquiano fiel), hay que facilitar una contraseña para acceder a su interior. Así son los speakeasies, los bares clandestinos que están arrasando en las capitales de medio mundo.

En realidad, estos locales nacieron en los años veinte con la aprobación de la Ley Seca y operaron hasta 1933, cuando por fin se derogó la norma en Estados Unidos. En su interior se servía alcohol (ilegal, por supuesto, y generalmente suministrado por las mafias) y se alternaba. Se convirtieron en espacios icónicos en los que siempre sonaba jazz y reinaba un ambiente de clandestinidad que le profería un puntito de morbo e irreverencia al asunto. Eso sí, las peleas y los escándalos estaban prohibidos. De hecho, los camareros pedían a los clientes que hablaran bajito (speak easy) por si algún policía vestido de paisano se había colado en el local y les arruinaba el negocio.

SANTO Y SE? A

Y ahora, más de 80 años después de que dejaran de tener sentido, su espíritu ha renacido. Sin el alcohol ilegal, pero intentando recrear la sensación de clandestinidad, los speakeasies modernos son la enésima vuelta de tuerca al bar de toda la vida para atraer a la clientela más urbanita, cool y pudiente. Basta con una entrada secreta (camuflada, por ejemplo, tras la fachada de otro negocio) o una contraseña que sirva de salvoconducto a un local de atmósfera íntima y decoración detallista. Algunos incluso esconden las botellas de alcohol debajo de la barra como solía hacerse en la época de la prohibición. Lo habitual es que ofrezcan una buena carta de cócteles y un barman habilidoso, pero algunos de estos locales también sirven comida o acogen actuaciones y música en directo.

Nueva York es, sin duda, la capital mundial de los speakeasies. Pero la mayoría de ellos ya tienen poco de secretos y sus cuentas en Twitter, Facebook o Instagram echan humo. De hecho, muchos son inaccesibles sin una reserva previa. Otros, en cambio, se lo toman más en serio y cada cierto tiempo cambian su número de teléfono. Algunos de los más populares son 2nd Floor on Clinton, un bar escondido dentro de otro bar en el Lower East Side, o Apothéke, un antiguo fumadero de opio en Chinatown. En Londres también se han puesto de moda. desde el elegantísimo Nightjar hasta Evans and Peel Detective Agency, un local encantador escondido en un sótano. Pero también son tendencia en Buenos Aires (como Frank’s, en el barrio bonaerense de Palermo), Sídney, Berlín o Los Ángeles.

LA VERSIÓN PATRIA

En España, la clandestinidad solo ha llegado de momento a Madrid y Barcelona. Pero en nuestro país los speakeasies son diferentes. Para empezar, fieles a su naturaleza secreta, no son fáciles de localizar, pues algunos ni siquiera tienen presencia en Internet o en las redes sociales. Tampoco es fácil contactar por teléfono. En cambio, confían en el boca-oreja para seguir siendo tan íntimos como exclusivos. Además, la versión patria de estos locales va mucho más allá de los bares especializados en cócteles. algunos son restaurantes secretos, otros sirven brunch los fines de semana o están especializados en tés y tartas. En Barcelona, Mutis (una coctelería selecta con música en directo en el Eixample) y Chi-ton, un restaurante camuflado en una tienda de souvenirs al que se llega a través de un ascensor secreto, se han convertido en un pequeño mito en la Ciudad Condal.

EL ENCANTO CLANDESTINO

En Madrid, algunos de los locales más clandestinos son Junk Club (un espacio de aire kitsch en los bajos del restaurante La Musa, en la Latina) o Arquibar, que primero fue una imprenta y luego un estudio de arquitectura en Conde Duque. Ahora es un lugar de culto para los amantes del brunch de fin de semana. En este bistró de clientela eminentemente femenina se organizan encuentros de intercambio de idiomas, tertulias y sesiones de manicuras más gin-tonic. Algunas marcas comerciales también se han apuntado a la moda. Es el caso de El Jardín Secreto de Salvador Bachiller, situado en la terraza del edificio de la calle Montera. Se trata de un espacio para hacer un alto en el camino mientras se hacen compras , explica Cristina de la Cruz, responsable de social media de la casa de complementos. Otros, como Kikekeller, en Malasaña, son un speakeasy casi por accidente. Empezamos siendo una tienda-galería donde exponíamos nuestros diseños y organizábamos exhibiciones , explica Celia Montoya, socia de Kikekeller. Y se les ocurrió abrir un local en la parte trasera del local. Ese es, precisamente, el espíritu de los speakeasies. lo exclusivo de lo inesperado, el encanto de lo clandestino.

Madrid. El Jardín Secreto de Salvador Bachiller. Una azotea-jardín de ambiente romántico y de estilo inglés para tomar u/06/nuevayork_angel-600xXx80.png” />

Nueva York. Angel’s Share. Se esconde tras una puerta sin marcar en el restaurante japonés Village Yokocho.

Berlín. Reingold Lounge. Un retrato de los escritores Erika y Klaus Mann saluda a los clientes de este bar mientras disfrutan de los sonidos del jazz y de magníficos cócteles.

Madrid. Kikekeller. Tienda, galería y bar que recrea ambientes muy diferentes para disfrutar del arte y tomar algo después de cenar.

Londres. Nightjar. Catalogado como uno de los mejores bares de cócteles del mundo con banda de jazz en directo.

Los Ángeles. No Vacancy. Está situado en una calle escondida de Hollywood y se ubica en una casa con estilo victoriano.

Barcelona. Speakeasy BCN. Un lugar reservado y clandestino que cuenta con una amplia oferta gastronómica

Nueva York. The Back Room. Decorado como en los años veinte, este local se encuentra en el Lower East Side de la ciudad.

Londres. Purl. Un clásico a la hora del aperitivo, para disfrutar de un buen cóctel experimental.

Sídney. The Barber Shop. De estilo vintage e íntimo, este local se encuentra escondido detrás de una barbería.

Un ‘speakeasy’ en cada puerto

* En Madrid KIKEKELLER. En un antiguo taller de costura del barrio de Malasaña, este local es una tienda de diseño y decoración de día y un bar de copas de noche. Situado en la trastienda, el speakeasy sirve cerveza artesanal, mojitos y un amplio menú de cócteles. El bar solo funciona de jueves a sábado y organiza presentaciones de libros, exposiciones, pequeños conciertos Más info.. www.kikekeller.com

* En Barcelona SPEAKEASY BCN. Aquí, la tapadera es un bar de cócteles. el Dry Martini de Javier Muelas. En su almacén está el secreto. un restaurante clandestino al que se puede entrar desde el bar o a través de un acceso secreto en la calle Córcega. Sirven menús de degustación pensados para ser disfrutados con un buen cóctel en la mano. Más info.. www.speakeasy-bcn.com. * En Londres PURL. Situado en un sótano victoriano del afluente barrio de Marylebone, se ha convertido en uno de los bares más populares de Londres por sus refinadísimos cócteles, cuya preparación es todo un espectáculo. Lleno de rincones acogedores, la decoración es un homenaje a la época de la prohibición americana. Se recomienda reservar. Más info.. www.purl-london.com.

* En Nueva York BATHTUB GIN. En el refinado barrio neoyorquino de Chelsea, la tienda de cafés artesanales Stone Street Company guarda un pequeño secreto. La puerta del speakeasy está camuflada en una de sus paredes. Al otro lado, un local con todo el sabor de los felices años veinte, donde la ginebra es la reina y en cuyo centro hay una bañera que bautiza el bar y sirve de sensual escenario para los espectáculos en directo de estilo burlesque. Más info.. bathtubginnyc.com

* En Berlín REINGOLD. En pleno Mitte berlinés, este speakeasy se ha convertido en uno de los templos del cóctel de la capital alemana. Detrás de una puerta de hierro, un timbre da acceso a un local íntimo con una barra interminable y una decoración que mezcla el lujo contemporáneo con el sabor de los años veinte. Más info.. cms.reingold.de.

* En Los Ángeles LA DESCARGA. A este local de ambiente cubano donde siempre suena la salsa se entra por un armario al que solo se accede con reserva previa. Una espectacular escalera de caracol lleva hasta un bar con mucho encanto. Los mismos dueños tienen dos speakeasies más en Los Ángeles. No Vacancy y Dirty Laundry. Más info.. www.ladescargala.com.

* En Sídney THE BARBER SHOP. Escondido detrás de una barbería de clientela hipster, este local especializado en cócteles de ginebra es uno de los bares de moda en la capital australiana desde que abrió sus puertas, hace dos años. Más info.. thisisthebarbershop.com.