Es la tendencia más chic del verano. Y la más arriesgada. Los pijamas salen del dormitorio y conquistan la ciudad. Te contamos su manual de uso.

El pijama la prenda y la palabra se lo debemos a la India colonial, como la tónica, el cachemir y el curry. Tradicionalmente allí usaban hombres y mujeres sijes y mahometanos un pantalón muy suelto que se amarraba alrededor de la cintura. Pero no fue hasta la época victoriana cuando los británicos lo adoptaron definitivamente como una prenda íntima, para estar en casa y dormir. Nuestro diccionario aún guarda la preciosa palabra que nuestras abuelas utilizaban para advertir de que no se habían quitado aún bata y pijama. Perdona, estoy en déshabillé . Hoy ya no toca disculparse si se nos ocurre recibir o salir de tal guisa. La moda nos da permiso para vestir el pijama de la mañana a la noche.

La moda se relaja

Por lo general, pisar la calle en pijama se ha considerado una excentricidad propia de gente mayor ya de vuelta de todo o un ramalazo de la cultura de barrio, territorio arreglao pero informal por excelencia. Pero eso es cosa del pasado. La moda se ha lanzado en pos de la comodidad de las mujeres, a las que está liberando aceleradamente de tacones y fajas de diseño gracias a un refrescante nuevo gusto por lo deportivo, lo confortable o lo unisex. Triunfan siluetas no marcadas, superposiciones y prendas relajadas, categorías todas ellas aplicables al pijama, una prenda que lleva temporadas en el catálogo de los diseñadores top, pero que esta temporada se ha vuelto insoslayable. Loewe, Sonia Rykiel, Balenciaga se han empeñado en que esta primavera nos lo pongamos para ir a la oficina, al cine o de cena. Y, atención, que es una tendencia que parece que viene para quedarse. Firmas como Valentino y Givenchy continúan apostando por los pijamas para este otoño. Impecables los dos piezas de terciopelo de Fendi, que remiten a los batines de Sherlock Holmes.

La vuelta de los años treinta

En lo que coinciden estilistas y diseñadores es en que tenemos que poner mucha atención a cómo lo acompañamos. el objetivo es asumir la comodidad, pero sofisticarla.

La década clave para inspirarse son los años treinta, cuando el vestuario de las mujeres relajó el corsé de lo femenino y dio entrada a los pantalones, una versión casi falda de lo ancha y que, para la noche, se asemejaba a los pijamas de satén. En los cuarenta, los bautizados palazzo y los conjuntos de Coco Chanel vistieron a todo Hollywood, de Katherine Hepburn a Audrey Hepburn. Ellas perfeccionaron el uso sofisticado y ultrachic de un diseño que lo mismo servía para ir a la playa o el balneario que para acudir a una fiesta por la noche. Son ellas las referencias para estos pijamas que hoy salen a la calle sin disimulo, pero calculadamente aderezados.

Un ‘sexy’ de andar por casa

Pero no solo de apelar a nuestra comodidad vive esta tendencia. Los analistas más perspicaces de los canales contemporáneos de la moda (Instagram, Pinterest y demás redes de blogging, microblogging y vídeo) han apuntado a la gran fetichización que sufre todo lo que tiene que ver con el sueño como su origen. Las famosas, las modelos y las aspirantes a serlo se fotografían durmiendo, despertando, desayunando en la cama, abrazando la almohada o haciendo estiramientos en pijama y en todas las posturas posibles en el dormitorio. El pijama es el rey del selfie tierno pero sexy, natural y aniñado, pero picaruelo y las marcas aprovechan para ocupar con su oferta ad hoc cada ventana de bits disponible en Internet.

Colección Cápsula, de Dolce and Gabbana.

Los diseñadores

Calvin Klein

Sonia Rykiel

Gucci

Alexander Wang

10 claves para llevar el ‘look’

1. No ahorres. Conviene no regatear en el tejido. deben ser de la mejor calidad y, sobre todo, con caída. Para el día, popelín. Para la noche, seda.

2. El patrón, masculino sí o sí. Mejor evitar las reformulaciones del clásico pijama como pantalones muy estrechos o crop tops.

3. Pelo de peluquería. Prohibidísimo no lucir un peinado cuidado.

4. Maquillaje subido. Ha de ser impecable. labios, colorete y ojos han de gritar a los cuatro vientos que nuestro estilismo va en serio.

5. Ante la duda, Por separado. Si no nos atrevemos con el total look, podemos mezclar texturas. Por ejemplo, jersey de lana y pantalón pijama de seda. La camisa del pijama úsala como chaqueta ligera para todo.

6. Peligro. arrugas. Imperdonable salir con un pijama ni mínimamente arrugado.

7. Lo importante de los accesorios. Carga las tintas en los complementos. Por ejemplo, con joyas grandes (vintage), zapatos con perso-nalidad (con tacón o no) y bolso clutch.

8. Por la mañana. Lo mejor. combinar los pantalones pijama con un jersey oversize de punto y zapatillas blancas. O la camisola con pantalones negros y botines, por ejemplo.

9. Para la tarde. Cualquier combinación de pantalón de pijama con blazer y mocasines masculinos.

10. ‘Look’ de noche. Impecable con un pijama de seda azul o negro, sandalias de tacón alto y bolso-joya.

Las ‘celebrities’

Rihanna

El icono

Divas en pijama. Algunas actrices de los años cuarenta y cincuenta como Katharine Hepburn demostraron que el pijama de seda podría ser una de las prendas más sofisticadas