Para el galerista Jacobo Fitz-James Stuart, el empresario de joyería Juan Suárez y el hotelero Enrique Solís, la forma de vestir ya no es una bandera; simplemente es una opción personal. Sin etiquetas. Por Elena Castelló


JACOBO FITZ-JAMES STUART / 35 años (1981) Dueño de la galería madrileña Espacio Valverde

“Hoy llevar corbata puede ser una rebeldía”

Encontrar cosas y compartirlas. Así define este nieto de la duquesa de Alba la vocación que lo llevó a convertirse en galerista junto con su esposa, Asela Pérez Becerril. Son padres de dos niños y regentan Espacio Valverde, en Madrid.

JACOBOFITZ-JAMES XL. ¿Qué distingue a su generación?
J.F.-J.S. Quizá la generación de mis padres estaba obsesionada con romper moldes. Fueron educados en un mundo muy estricto y eso los llevó a romper la estructura para hacer todo tipo de cosas fuera de los límites. Y nosotros somos mucho más vulnerables, porque nos hemos criado sin esa estructura.
XL. ¿Son más conservadores?
J.F.-J.S. No sé si conservadores. Hay como un agotamiento, una sensación de que hay que hacer algo, pero de que la bohemia ya no parece una solución.
XL. Pero parece que ya no hay uniformes.
J.F.-J.S. En ese tema soy un bicho raro, no me fijo en cómo viste la gente, soy muy despistado. Vivo en un barrio donde todo el mundo se viste como quiere y llevar corbata puede ser una rebeldía.
XL. ¿Y en las reuniones familiares?
J.F.-J.S. Volver a un orden irracional y antiguo me gusta. Me parece bien que haya lugares donde se preserven cosas del pasado, una memoria. Creo que, cada vez más, iré implantando valores tradicionales [risas]. Y daré collejas a los niños si no van impecables [risas].

JUAN SUÁREZ / 34 años (1982). Director ejecutivo de Aristocrazy

“Somos la generación del ‘sí-sí’. Solo nos falta creérnoslo”

Es el menor de una familia de joyeros de larga trayectoria y éxito empresarial, pero Juan Suárez no se conformó con continuar la tradición y se embarcó en la apuesta más rompedora de la firma. la marca Aristocrazy, de la que es director ejecutivo.

JUANSUAREZ

XL. ¿Qué identifica a su generación?
J.S. Más que la generación del ‘nini’, nosotros somos la del ‘sí, sí’. Se nos ha llamado la ‘generación perdida’. Pero eso es un error, porque somos la más formada. Solo nos falta creérnoslo.
XL. ¿Esa inseguridad proviene de la crisis?
J.S. Es verdad que hemos atravesado la peor crisis de la historia, pero, a pesar de eso, vivimos mejor que cuando nuestros padres eran jóvenes. Hay gente que se escuda en eso para no hacer cosas.
XL. ¿Qué admira de la generación anterior?
J.S. La capacidad de sacrificio, es difícil encontrarla en mi generación.
XL. ¿Y qué le gusta menos?
J.S. Quizá les cuestan más los cambios. Nosotros somos muy dinámicos.
XL. ¿Son una generación sin corbata?
J.S. Yo creo que más bien somos la generación de la adaptación. Cuando voy a los consejos, llevo corbata [risas].
XL. Hace 20 años era impensable…
J.S. Sí. Se ve en los aviones, ahora pasas por la parte de business (yo siempre viajo en turista) y ves a la gente con camiseta negra, tatuaje y vaquero. Ya no se trata de quién eres, sino de qué tienes que contar.


ENRIQUE SOLÍS / 27 años (1989) Gestor de los hoteles-‘boutique’ One-Shot.

“No todos tenemos los millones de Zuckerberg para ir en camiseta”

El menor de los cinco hijos de Carmen Tello actual esposa del diestro Curro Romero y del marqués de la Motilla gestiona desde 2013 la cadena de hoteles-boutique One-Shot. «A nuestra generación nos ha marcado mucho haber vivido muy jóvenes una crisis económica tan brutal como la que ha atravesado España», reflexiona.

enriquesolis

XL. ¿En qué les ha marcado la crisis?
E.S. Nos ha obligado a tener que movernos rápido. Vivimos en un mundo muy tecnológico, pegados al móvil. Eso tiene muchas ventajas, pero también riesgos que hay que saber medir.
XL. ¿Cuáles son esos riesgos?
E.S. No vivir nunca en el presente, sino en el pasado o en el futuro. Yo, por ejemplo, me acuesto mandando un e-mail y me levanto poniendo un e-mail. Incluso esto ya parece lento y se recurre al WhatsApp también en el trabajo. Un mundo demasiado acelerado.
XL. ¿Y qué cosas han cambiado para bien?
E.S. Lo más importante es el nuevo papel de la mujer. Se ve en el mundo de la empresa.
XL. ¿Y la flexibilidad en el vestir?
E.S. Que no haya tantos códigos es bueno. El casual está muy bien porque es más cómodo, pero en ciertos ambientes aparecer con camiseta o zapatillas no me parece correcto. Hombre, si eres Mark Zuckerberg y tienes todos esos millones en tu cuenta, estupendo, pero no todos los tenemos… [Risas].