Calvas reflectantes, impurezas visibles, canas indiscretas, vello en zonas no deseadas, sudores indebidos… Encontramos solución a las principales inquietudes masculinas sobre belleza. Por Stefanie Milla 

1. Calvas brillantes como un espejo

Cualquier hombre desea brillar, pero personal y profesionalmente, ¡no en la calva! Sin embargo, cuando en el área superior del cuero cabelludo no hay ni rastro de pelo, la aparición de un brillo satinado y a veces hasta cegador puede ser un problema. Menor, cierto, pero problema.
¿Cuál es la razón de ese brillo? En primer lugar, se trata de una superficie sobre la que la luz se refleja con facilidad. Por eso, cuando el cabello está rasurado y hay una sombra de pelo, aunque sea apenas de un par de milímetros, ese brillo es mucho menos pronunciado. En segundo lugar, por la libre distribución del sebo producido por los folículos pilosos, que, en lugar de distribuirse por el pelo, cubre la piel y le da ese aspecto reflectante, el cual se multiplica en caso de que haga calor.
Para evitarlo, lo más sencillo es aplicar cada mañana una hidratante matificante en el cuero cabelludo, en especial alrededor de la frente. Estos productos no solo hidratan, sino que además contienen pequeñas microesferas que absorben el sebo y lo neutralizan.

Si hacen falta medidas más extremas, los primer o prebases de maquillaje matificantes pueden ser una buena opción, ya que dan un aspecto muy mate sin que parezca maquillaje. Otra excelente opción para tener siempre a mano son las toallitas matificantes. pequeños paquetitos que liberan otros igualmente pequeños papelitos que se presionan sobre la piel para que absorban la grasa. Tienen la ventaja de eliminar los brillos sin dar textura ni dejar ninguna sensación de producto sobre la piel y de permitir todos los retoques necesarios durante el día.

2. Territorio ‘paella’ en la espalda

Cuando un hombre tiene granos en la espalda, no suele tratarse de unas pequeñas impurezas, sino de auténticos volcanes que incluso pueden llegar a doler. La solución pasa por tratarlos con la misma dedicación que los del rostro, con una triada de ataque y control infalible. limpieza (dos veces al día), crema específica para piel muy grasa y aplicación de mascarillas y/o de productos específicos para granos en las áreas más conflictivas.

Las áreas grasas necesitan acciones decididas -marcadas por la constancia- con productos adecuados pero no agresivos, puesto que cuanto más irritante sea el tratamiento, más grasa producirá la piel para compensar ese sebo que se le retira de forma inadecuada. En caso de que los granos vayan más allá y sean quistes, es importante acudir al dermatólogo cuanto antes para evitar que se formen cicatrices luego casi imposibles de eliminar del todo.

3. Sin rastro de vello en las regiones del sur

Sí: cada vez más hombres quieren ir tan rasurados como limpios por el fondo sur, sin dejarse ninguna parte esencial en el intento. Si la idea es simplemente limpiar un poco la zona y reducir la cantidad de vello, nada como los aparatos barberos, que permiten reducir la longitud del vello a medida.

¿Buscando un acabado más lampiño que la cabeza de Mortadelo? Tras recortar el vello, llega el momento de la maquinilla de hoja. Se debe usar una exclusiva para el área, y no usar la de la barba. Se moja el área con agua lo más fría posible para conseguir un efecto tonificante y se aplica espuma de afeitar antes de pasar la cuchilla. (No hace falta decir que siempre con cuidado y mimo…). Si se aplica un bálsamo posafeitado calmante, mejor que mejor. La piel del área, especialmente la de los testículos, es delicada y agradece esa consideración.

4. Canas indiscretas

Tardan más en aparecer que las de la cabeza. (De media, una década más). Pero las canas del pecho también acaban saliendo e imponiéndose como señal definitiva de que nadie está a salvo del paso del tiempo. Curiosamente, los mismos hombres que lucen canas en las sienes felizmente se abrochan la camisa hasta la nuez cuando se trata de las canas pectorales. Pero antes de que el lector se lance al supermercado a por una coloración y se la aplique en el pecho… ¡avisamos! Los tintes de coloración casera están formulados solo para la cabellera. intentar hacer doblete en el pecho puede resultar en irritaciones, picores, molestias y, casi seguro, manchas oscuras en la piel muy laboriosas de eliminar.
No por ello hay que resignarse. hay soluciones. Una, bastante obvia, es depilarse el vello. Fuera el pelo, fuera el problema. ¿Reticente a solución tan radical y que requiere tanto mantenimiento? Recortar el vello las disimula ligeramente.

José Navarro, dueño del salón masculino José Navarro Studio, es partidario de soluciones menos agresivas. «En vez de oscurecer la cana, lo que hacemos es aplicar un baño aclarante para reducir el contraste y hacerlas menos visibles de forma muy natural». ¿Y en la barba? «Es complicado. Si se aplica un tinte tal cual, el hombre puede quedar como uno de los hermanos Dalton, como si tuviera la barba dibujada. En algunas ocasiones tapamos esas canas, pero con un pincel muy pequeño, peinando y dando color de forma muy minuciosa para un efecto totalmente indetectable».
Para los que quieran mantener su vello oscuro a toda costa y borrar toda traza de gris, existen tintes específicos para vello corporal que sí se pueden utilizar en el pecho, como Íntimochic o Betty Beauty. Y por si alguien tiene interés. sí, sí, se pueden usar en el pubis también.

5. Pelos y no en la cabeza

Es curiosa la migración que hace el pelo en la cabeza a medida que pasan los años. El de la cabeza desaparece o se hace pequeño, según modelo, mientras que en nariz y orejas pueden llegar a surgir auténticas selvas amazónicas que avergonzarían la frondosidad del Mato Grosso.
¿Qué función tienen unos y otros? Alfonso Jorquera, estilista de Babyliss, no se anda por las ramas.

«El pelo de las orejas no tiene ningún tipo de función más que la de molestar, y la eliminación puede ser con cualquier tipo de utensilio específico para este uso. Además, normalmente los productos para retirar pelos de las orejas sirven también para delinear y limpiar las cejas. Mas si hablamos de pelos en la nariz, el discurso varía. Estos sí protegen y eliminarlos completamente pueden provocar la entrada de polvo y suciedad en las fosas nasales y de esta forma estamos más predispuestos a coger infecciones o incluso resfriados. Estos pelos son fuertes, duros y antiestéticos; sin embargo, cumplen una función. proteger de agentes externos. Eliminarlos con cera es un error, porque su completa depilación podría provocar un problema de salud, por eso recomendamos aparatos específicos para ello, que cortan el pelo sin rasurarlo en exceso. Así mejoramos estéticamente las fosas nasales, pero no ponemos la zona en peligro».

6. Puntos negros como volcanes

Mientras que una importante mayoría de las mujeres ataca cualquier atisbo de espinilla o punto de forma inmisericorde, sin darles oportunidad a pasar del milímetro de diámetro, en ocasiones los caballeros no parecen darse cuenta de que ese poro que se va abriendo acabará acumulando todo tipo de detritus para dar un aspecto bastante penoso a la piel. Bueno, quizá decir detritus sea excesivo, pero lo cierto es que si no se retira de forma regular, el combo de sebo natural + células muertas + restos de contaminación se depositan sobre la piel, se instalan en ese poro, se van oxidando (de ahí el lindo color azabache) y acaban siendo más difíciles de desalojar que un inquilino moroso.
Como siempre, la mejor estrategia para impedirlo es la prevención. Qué original, verdad? Pero es cierto. Si se limpia el rostro a diario (y si es mañana y noche, mejor que mejor) con un producto adecuado, que evite que todo ese conglomerado se instale en los poros cual bebé en su cuna, tendremos la mitad de la batalla ganada. ¿Qué la piel produce contaminantes propios para aburrir?

En ese caso habrá que ser un poco más decidido y usar o bien un limpiador exfoliante cada noche (en el caso de pieles muy grasas) o un kit de exfoliante más mascarilla desincrustante dos veces por semana. Pero… y si estos consejos llegan tarde? El doctor José Vicente Lajo Plaza, del Centro Médico Lajo Plaza, explica. «No se pueden eliminar esos puntos negros, que seguramente llevan muchísimo tiempo formándose, en unos días. Mi consejo es primero hacer dos o tres limpiezas faciales que incluyan extracción cada quince días, para ir eliminando lo más externo. Después se realiza un tratamiento exfoliante con una mezcla de ácido pirúvico y ácido salicílico, que, además de un peeling tan seguro como eficaz, es anticomedogénico y regula la secreción sebácea, lo que ayuda a regular la piel a la vez que la limpia en profundidad. Finalmente, cuando la piel está estabilizada y equilibrada, haríamos una sesión de láser Pixel o láser de Erbio fragmentado que consigue cerrar esos poros y contraerlos. Así evitamos que la suciedad se vuelva a instalar y proporcionamos a la piel un aspecto más uniforme y terso, que pasa a tener un aspecto más limpio».

7. El hombre fuente

Sudar en el gimnasio al hacer deporte o cuando eres una estrella de rock en pleno concierto está bien. Es incluso sexy. Pero sudar aunque no haga calor, o antes de entrar en una reunión, o al dar la mano… no tiene gracia. Es el problema que sufren las personas con hiperhidrosis, con sudoración excesiva, pues sudan de cuatro a cinco veces más de lo normal. Pero no solo las personas con hiperhidrosis se avergüenzan a veces por sus glándulas sudoríparas. hay personas que, sencillamente, sudan mucho. En caso de no poder ducharse cada media hora, ¿qué soluciones hay?

En primer lugar, evitar la cafeína en exceso y el picante: activan la acetilcolina, un neurotransmisor que puede darle marcha a esas glándulas. El verdadero ángel de la guarda será siempre el desodorante que, quizá, no se estén aplicando bien. Hay que apostar siempre por fórmulas antitranspirantes y en crema o roll-on, pues contienen mayor concentración de activos desodorantes que el espray. Estas no solo evitan que se degraden las bacterias que descomponen el sudor y causan su característico aroma a cebolla cruda (la razón de ese parecido olfativo son los compuestos azufrados que ambos comparten), sino que además evitan que el sudor salga a la superficie de la piel, reduciendo así la humedad. Otro truco es ducharse a última hora de la tarde o primera de la noche y después aplicar el antitranspirante. A esa hora, la producción de sudor es muy baja y el producto tiene tiempo de actuar. Y no, no se irá por la mañana con la ducha, mas quien quiera tener beneficios extra siempre puede reaplicar su fórmula favorita. En caso de que el sudor no se limite a las axilas, se puede aplicar desodorante también en el resto del cuerpo, excepto en el rostro o zonas fácilmente irritables. Y sí, nos referimos a -esas- zonas.