Son las varitas mágicas del maquillaje. Y tu mejor inversión. Nada como una brocha de calidad para conseguir un acabado perfecto. Te contamos todos sus secretos. Por Stefanie Milla 

Quizá quien lea este artículo se pregunte la razón por la que es buena idea invertir en brochas de maquillaje, cuando casi todos los cosméticos vienen con aplicador incluido. Cierto. Pero… no nos engañemos. Incluso los mejores aplicadores -hay algunos diseñados ejecutados con verdadero ingenio- nunca darán los resultados que una brocha adecuada proporciona. Y si pensamos que en maquillaje la clave no está en aplicar producto, sino en cómo se hace, ¿es necesario decir algo más?

El pelo natural es mejor para los productos en polvo, mientras que las fibras sintéticas son idóneas para fórmulas cremosas

Es cierto que una buena brocha no es barata. También es cierto que no duran años, ¡sino décadas! Sufridas y agradecidas, las brochas resisten el paso del tiempo de forma envidiable. Ni siquiera hace falta mimarlas demasiado: con no maltratarlas en exceso aguantan en plena forma años, años y años.

¿Cuál es el Kit básico?

Professional make-up brush. collection of brushes on white background

Supongamos que estas líneas os han convencido para invertir -que no gastar, la diferencia es importante- en un set de brochas. ¿Cuántas y cuáles harían falta? Una para colorete, otra más grande para polvos translúcidos, y para un efecto súper profesional nada como una plana y flexible para la aplicación de la base de maquillaje.

Pelo, ¿natural o sintético?

Aunque pueda parecer que las brochas de pelo natural son mejores, lo cierto es que en esta ecuación no hay buenos ni malos, sino mejores o peores, según el uso que se les vaya a dar. El pelo natural (generalmente, cabra, poni o visón, según la dureza y flexibilidad que se necesite) es más adecuado para los productos en polvo, pues resulta flexible y permite un gran control de la aplicación.

Por su parte, las fibras sintéticas son idóneas para fórmulas cremosas o con grasa (como los fondos de maquillaje), ya que el pelo, al no ser poroso, no absorbe el producto; y resultan más higiénicas.

Los tres elementos

A la hora de invertir, tres son los parámetros de calidad en los que debemos fijarnos. el pelo, la virola (la abrazadera de metal) y el mango.

El pelo natural puede ser de diferente procedencia. Para las brochas suaves, necesarias para aplicaciones más extensas, se usa principalmente pelo de marta -uno de los más preciados por ser muy flexible-, de ardilla (también llamado petit gris) y de turón. El pelo sintético suele estar hecho de taklon, nombre comercial de un derivado del poliéster, o de toray, también nombre comercial que designa este tipo de fibra sintética derivada del carbono.

La calidad de la virola está directamente relacionada con la durabilidad del pincel. Cuanto mejor sea la conexión del mango con el pelo, más tiempo durará. Es decir, no se despeluchará, que es la muerte anunciada de las brochas de mala calidad. Una prueba tan sencilla como eficaz es, a la hora de adquirirla, tirar suavemente del pelo para ver si se sueltan. Si nos quedamos con algún pelillo en la mano… malo.

Para su limpieza se pone champú neutro sobre la palma de la mano, se ‘amasa’ con suavidad y se enjuaga

El mango debe ser, sobre todo, agradable de usar. Si es de madera, ha de estar bien barnizado para no acabar descascarillándose, mientras que los sintéticos durarán por siempre jamás. Aunque su función principal es ser ergonómicos… ¡También nos encanta que sean bonitos, para qué negarlo!

Objetivo: tenerlas impolutas

Que levante la mano quien crea que quizá no cuida sus pinceles tanto como debería… Mentalmente, podemos imaginar un ejército de manos alzadas, porque, sinceramente, ¿quién no lleva las brochas dando tumbos de neceser en neceser o bien reposando hasta que les toca entrar en acción, y hasta entonces… si te he visto no me acuerdo?

A la hora de ‘darles un agua’ lo más importante es la suavidad, tanto a la hora de escoger jabón (o bien uno neutro o un champú suave) como de manipularlas (se pone el jabón sobre la palma de la mano y se ‘amasa’ el pelo, sin tirones). Después se enjuaga y se seca en plano, nunca en vertical. Basta con retirar el exceso de agua (sí, una vez más con suavidad, ¡mucha suavidad!), depositarlas tumbadas sobre una toalla o algo de papel y dejar que la humedad se evapore sola. Si las dejamos de pie (por ejemplo, en un vaso o en un cubilete), el peso del agua abrirá el pelo y dañará su forma, y puede contribuir a despegar el pelo de la virola.

Otra opción son los esprays limpiadores de brocha. cómodos, rápidos, eficaces… Sin embargo, es mejor usarlos con moderación, pues contienen alcohol que puede deshidratar y fragilizar el pelo. Muy prácticos son los limpiadores de silicona, que permiten eliminar todos los restos de productos en polvo en un santiamén con solo pasar el pincel entre sus púas. No son quizá el instrumento más adecuado para higienizar la brocha, pero sí perfecto para retirar restos de color.

Las ‘it-girls’ de las brochas

Hasta hace no demasiados años parecía que solo había dos formas de aplicar el fondo del maquillaje. con los dedos o con esponja de gomaespuma.

La brocha plana permite una buena cobertura y las llamadas ‘mofeta’, un efecto muy transparente

Pero entonces llegaron las brochas. Ahora, no solo existe un pincel específico para los fondos, ¡sino varios! Planos de lengua de gato; redondos; kabuki; con depósito o bien ovalados… Fran Suárez, maquillador nacional de Yves Saint Laurent, explica la variedad. «Con la brocha adecuada no solo se consigue mayor precisión, sino, además, un resultado más uniforme. La razón de que haya diferentes tipos de brochas es para adaptarse a las distintas texturas de fondos y conseguir diferentes acabados. La plana permite un resultado muy homogéneo y buena cobertura, con un efecto de alisado, mientras que las llamadas ‘mofeta’ (con la punta blanca) permiten un efecto muy transparente. A su vez, las que tienen depósito sirven para no ensuciarse las manos y no tocar la base con los dedos en ningún momento». No solo eso. Fran Suárez nos da otra razón. «El calor de los dedos puede activar las glándulas sebáceas, lo que se evita usando pincel». ¿Qué pasa entonces con las esponjas? «Son ideales para retocar -explica-. Con ellas fundes o quitas allí donde pueda haber exceso. Lo importante es usarla a toquecitos, más que arrastrando».

GUÍA PRÁCTICA DE LAS BROCHAS

Brocha redonda para maquillaje fluido

brochas maquillaje, xlsemanal (11)

Brocha Le Teint Pinceau, de Yves Saint Laurent (60,50 euros)

Su pelo es compacto y denso y está dispuesto en forma de borla o cortado al ras. Se usa con movimientos circulares para que el fondo de maquillaje penetre donde se necesita más cobertura, como las aletas de la nariz. Las hay con un pequeño depósito entre el pelo para aplicar allí el fondo y no tocarlo con las manos.

Brocha para ‘contouring’

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Brocha Pro Contour Definition Brush, de Urban Decay (32 euros)

Puede ser de punta plana o biselada. Están hechas para definir y aplicar con precisión, por lo que son estrechas y de pelo semirrígido. En caso de usarlas con productos en crema, es mejor que sean de pelo sintético.

Brocha kabuki’ para maquillaje mineral

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Brocha kabuki Face Brush, de Bobbi Brown (48 euros)

De tamaño mediano y gran densidad, son compactas, con forma de cúpula y semirrígidas. No están hechas para extender, sino para depositar el maquillaje en polvo sobre la piel y fijarlo. Por eso se usan siempre con movimientos circulares, comenzando en las partes centrales y llevándola luego hacia los lados y el cuello.

GUÍA PRÁCTICA DE LAS BROCHAS Y 2

Brocha para polvos

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Brocha gruesa para maquillaje, de Beter (13,30 euros)

El tamaño grande y generoso y la disposición abierta y amplia de las cerdas es el secreto de las brochas para polvos translúcidos, que han de ser aplicados con mano ultraligera, con apenas una insinuación de producto para un aspecto absolutamente transparente.

Brocha para colorete

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Brocha Yachiyo, de Nars. De pelo de cabra negra (55 euros)

De tamaño mediano y pelo suave y flexible, pueden ser redondas o biseladas. Las primeras son idóneas para efectos más suaves y difuminados, mientras que las anguladas son mejores para un efecto de contorneado.

Brocha plana para maquillaje fluido

brochas maquillaje, xlsemanal (11)

Brocha plana Foundation Brush, de Bobbi Brown (39,50 euros)

También llamada ‘de lengua de gato’. Es de pelo largo y flexible, terminada en punta para acceder mejor a las zonas más complejas, como ojeras o aletas de la nariz. Se usa con movimientos largos de arrastre, con el pincel en plano, y permite un acabado muy uniforme y homogéneo.