Todos prometen lo mismo: pérdida de peso, aumento de la energía y, sobre todo, la salud de un roble. Pero cada ‘tribu alimenticia’ tiene su particular forma de intentarlo. Por Ixone Díaz Landaluce

Los paleo: solo caza y recolección

El hombre de las cavernas subsistía gracias a la caza y la recolección y los seguidores de la dieta paleo (de paleolítica, claro) siguen su ejemplo argumentando que es la que mejor se adapta a nuestro ADN. No exenta de polémica, sus adeptos no prueban los lácteos, las legumbres, los cereales, el azúcar ni las comidas procesadas, pero se hinchan a carne, huevos, verduras, frutas, frutos secos y semillas.

Los vegetarianos: cuestión de matices

No prueban la carne, pero sí consumen lácteos y huevos. Existen diferentes grados
de vegetarianismo. los menos estrictos, por ejemplo, también comen pescado. Hay quien sigue esta dieta por motivos de salud, quien pretende evitar las hormonas y aditivos de los productos cárnicos y quien lo hace por cuestiones éticas y de respeto a los derechos de los animales.

Los veganos: un estilo de vida

Más que una dieta es un estilo de vida. Los veganos no consumen ningún producto animal: ni lácteos ni huevos ni, por supuesto, carne. Tampoco utilizan productos de belleza testados en animales ni productos textiles hechos de cuero o piel. La mayoría son veganos éticos, ya que rechazan el consumo de estos alimentos por respeto a los animales y también por el efecto perjudicial de explotaciones agrícolas en el planeta.

Los crudoveganos: sin aditivos y sin calor

Además de comer únicamente verdura y fruta (orgánica, por supuesto, y sin aditivos artificiales), tampoco la cocinan ni la calientan a más de 46 grados, pues consideran que la temperatura daña las enzimas del alimento y disminuye su valor nutricional. Sus seguidores suelen ser ecologistas practicantes.

Los ‘juicers’: locos por los zumos

Las dietas depurativas (o cleanses) no son como las demás. Para empezar, porque no se pueden prolongar en el tiempo más allá de unos pocos días. Pero, sobre todo, porque restringen la alimentación a un solo tipo de comida. El juicing, que consiste en consumir únicamente zumos durante varios días, es sin duda el cleanse de moda, aunque también hay dietas depurativas a base de batidos o sopas.