Se llama Mica Arganaraz, es argentina y su pelo rizado al más puro estilo ochentero se ha impuesto en las pasarelas. Te damos todas las claves para conseguir el ‘look’ más deseado de la temporada. Por Stefanie Milla

A veces, algo tan maleable como el pelo hace -o deshace- la carrera de una modelo. Nieves Álvarez siempre recuerda cómo un corte a tiempo catapultó su proyección; Twiggy no se hubiera convertido en un icono sin su pixie; y Linda Evangelista no habría conseguido su esencia sin sus camaleónicos cambios. Este ha sido también el caso de la argentina Mica Argaranaz. No es ni la más alta, ni la más guapa ni la más espectacular, pero su pelo es el más deseado… y el más copiado. Una combinación ganadora en la moda del momento: largo midi + flequillo + rizos. Una versión 3.0 del look de Jim Morrison o de aquellos bucles rebeldes y ochenteros que lucía la protagonista de la película Flashdance.

¿Fue Mica quien puso de moda su corte de pelo o fue el look quien puso de moda a Mica? Da lo mismo. Ella ha dado el pistoletazo de salida al rizo, a la vez que se multiplican las ondas desde la raíz. No hace falta más que ver cómo, a lo largo del año, muchas estrellas se han dejado su rizo natural, abandonando por fin el alisado. Selena, Taylor Swift, Lorde o la española Blanca Suárez son algunas de las celebrities que, entre cambio y cambio de look, se han ido apuntando al rizo. Incluso ha habido otras dispuestas a viajar al pasado, como Kylie Minogue y su estilo ‘ovejita-lucera-con-permanente-ochentera’. También sirven de ejemplo la top rubia Frederikke Sofie, con sus rizos rubios prerrafaelitas, o la modelo española Steffy Argelich, con su corte Morrison. En resumen: el rizo vuelve a tener carta de identidad propia, al menos en lo que a moda se refiere. Incluso se ha perdido el miedo al encrespado. En desfiles como los de Missoni se cepilló la melena de las modelos para restar definición al rizo, sin importar el hasta ahora temido ‘efecto halo’.

rizos modelos

Los aires ochenteros sobrevuelan la pasarela este invierno.

Los aliados del pelo en libertad.

Sin duda hay muchas y muy buenas razones para abandonar el liso a toda costa y dejar que el pelo disfrute de su propia textura, dándole rienda suelta a su naturaleza más indómita. En este sentido, Álex Azanar -director del salón Dessange en Puerto Banús- cree que una de las principales claves consiste en «dar unas vacaciones al cabello y dejarlo secar al aire».

Claro que ‘al aire’ no significa ‘a su aire’. Para que el pelo se vea bien, requiere -sí o sí- de un producto de styling adecuado. Es el que hace o deshace el resultado final. Para una melena rizada, hallar el producto que da nervio al pelo, lo deja brillante, reduce el encrespado y lo reaviva no es fácil, pero cuando ese encuentro se produce ¡es un flechazo destinado a durar! Como regla general, se puede decir que cuanto más fino es el cabello, más ligero ha de ser el producto. María Baras, directora creativa del salón Cheska, nos da el truco: aplicarlo siempre sobre el cabello muy mojado, casi como recién salido de la ducha. «Es como si se integrara mejor en el pelo, el resultado es muchísimo mejor que aplicado en seco», explica.

¿Qué pasa si hace falta recurrir al secador sin remedio? «Usaremos el difusor tan solo para quitar el exceso de humedad en la raíz», comenta el peluquero Eduardo Sánchez, mientras su colega bilbaína Yolanda Aberasturi añade que es importante «secarlo sin moverlo y levantando siempre la raíz». Por su parte, Cristian Ruenes -asesor técnico de Térmix- pone el foco en el primer momento poslavado: «Al salir de la ducha, se debe quitar la humedad con una toalla de algodón cien por cien o con una camiseta de las mismas características, y así reducimos el encrespado. Hay que utilizarlo presionando el cabello, sin frotarlo nunca».

¿Natural o permanentado?

Dado que la moda marca el regreso del rizo de los ochenta, cabe preguntarse si de su mano no vuelve también una de las grandes tendencias capilares de la década del glitter, los calentadores y las hombreras… ¡La permanente!

En general, este peinado se consigue aplicando una solución (que contiene generalmente ácido tioglicólico, el compuesto que le da su característico y no demasiado agradable olor a huevos podridos) que rompe los puentes de sulfuro del cabello, que forman, en cierto sentido, su ‘esqueleto’ y le dan forma. Tras romperlos, el pelo se enrolla en diferentes tipos de moldes redondos, que van del bigudí más pequeño a bodies de espuma más gruesos, y una vez sobre ellos se aplica otra solución, en este caso fijadora, que sella esa nueva forma del cabello. Si bien actualmente se hacen permanentes con otros productos que reducen esos puentes de sulfuro, por ahora todas ellas se basan en romper en mayor o menor grado la forma del pelo.

Muchos profesionales afirman que notan un aumento del interés por esta técnica en sus salones de belleza, y cada vez más mujeres preguntan por ella. Sandra Sadler, experta del salón Camille Albane de Madrid, declara: «No se pide la permanente de rizo pequeño y apretado, pero sí trabajos técnicos que aporten más nervio y volumen al cabello liso».

Sin embargo, los profesionales son los primeros en ser cautos a la hora de aplicarla. «Generalmente, las mujeres que piden una permanente tienen el cabello fino y con poco volumen -explica María Baras-. Y justo a ese tipo de pelo nunca le recomendaría una permanente, por suave que sea». De la misma opinión es Yolanda Aberasturi: «No vale cualquier pelo. Lo piden sobre todo las personas de cabello fino y escaso que lo quieren con volumen y rizo, pero consiguen que sea vea aún más pobre». Su consejo?: «Si un profesional no ve clara una técnica y te recomienda no hacértela, no insistas».

rizos famosas

En corte redondo y capeado o en caída sobre melena larga, actrices como Inma Cuesta o cantantes como Selena Gómez han sido algunas en sumarse a esta tendencia.

Un lavado diferente

Además de sus curvas, hay algo caracteriza al cabello rizado: es un pelo seco. Muy muy seco, puesto que sus propias curvas impiden que el sebo recorra su camino natural desde la raíz. Y todos los mimos son pocos. Algo que debe comenzar en el proceso de lavado. Cada vez más mujeres de melena ensortijada se han dado cuenta de que invertir en un champú específico para pelo rizado se traduce en más hidratación. Es más, desde Estados Unidos llega una opción conocida como el método no poo, es decir, lavar con acondicionador en sustitución del champú. El único secreto es dejarlo actuar al menos de cinco a diez minutos, para que le dé tiempo a dar resultados y disolver la suciedad. Este método es un regalo para el cabello muy seco, al igual que lo es el sistema low poo (es decir, baja cantidad de champú frente a la ausencia total del mismo), que se realiza con la ayuda de los acondicionadores lavantes, conocidos como cleansing conditioners, una combinación de una pequeña cantidad de champú con una mayor proporción de suavizante. Otra opción? Recurrir a champús sin sulfatos, más suaves con la fibra capilar.

El día después

Como toda mujer de pelo ensortijado sabe, uno de los principales escollos a la hora de lucir una melena impecable es la forma en la que cae el rizo y se queda lacio y poco atractivo. ¿Cómo solucionarlo?

Eduardo Sánchez lo tiene claro: «Nada de lavarlo a diario. Mi consejo es rociar el cabello por la mañana con un espray de agua (basta cualquier vaporizador comprado en un bazar) y luego aplicar algo de producto texturizante, como un espray de sal». Y añade un consejo: «¡Y fuera manos! Las manos son las peores enemigas del rizo. Mi consejo es que, una vez se haya secado el cabello, se vuelque la cabeza hacia abajo y se agite. Sin peine y sin dedos. Ese simple movimiento ya le da el cuerpo necesario».
Yolanda Aberasturi incide también en la importancia de encontrar el producto de styling adecuad oa los cabellos más finos, pues los ayuda a coger tensión, y las cremas o sérums de brillo para las melenas de rizo más grueso, que buscan reducir el encrespado y domar el volumen».

Para terminar, Cristian Ruenes piensa también en la noche anterior al día, y lo hace recomendando una almohada de satén, «reduce el frizz que produce dormir sobre algodón», y atar el cabello en la técnica conocida como ‘la piña’, «hacer un moño suelto en lo más alto de la cabeza para evitar que se deformen los rizos».


UNSPECIFIED - CIRCA 1983: Jennifer Beals in Flashdance promo photos circa 1983. (Photo by Images Press/IMAGES/Getty Images)

 

La inspiración

Jennifer Beals, la mujer que consiguió levantar del sillón a medio planeta al ritmo de What a feeling en la película Flashdance (1983) y sus bucles despeinados son los referentes más directos del nuevo rizo.