Invitar a casa a cenar siempre es un reto, pero en días señalados y especialmente en Nochevieja es una tarea ardua. ¿Por qué? Por Elena Tejero

La decoración

Habitualmente, cuando invitas a cenar un día normal, las expectativas de los invitados respecto a la decoración de la mesa son escasas o ninguna, mientras que en Nochevieja se supone que toda la casa debe respirar ambiente navideño y, sobre todo, la mesa donde vamos a cenar. Si no tenemos ni tiempo ni dinero para invertir en ello, hay varias soluciones sencillas que podemos encontrar dando un paseo por el campo la misma mañana: piñas, ramas de pino, acebo… Velas y un mantel blanco hacen el resto.

El tiempo de la cena

Esta noche tenemos que calcular muy bien el tiempo. No debemos empezar demasiado pronto. Si no, para cuando terminemos, aún quedará mucho para la hora de las uvas. Por otro lado, si empezamos muy tarde, podemos encontrarnos tomando las uvas entre plato y plato. Terminar de cenar media hora antes de que den las uvas sería lo idóneo. Así nos da tiempo a prepararnos con calma para ese momento, teniendo en cuenta que las uvas ya deben estar preparadas desde la mañana. Lo ideal, por ello, es empezar a cenar a las 22:00 horas.

Los invitados

En las cenas de Nochevieja se suelen juntar muchos invitados y lo normal es que no tengamos una mesa muy grande. Así que una buena opción es organizar un bufé.

6 consejos básicos para el perfecto bufé de Nochevieja

  1.  Bebidas, copas, cubiertos, servilletas, platos, fuentes… Se necesitan muchas cosas, así que lo mejor es montar dos o tres espacios diferentes: Bebidas, ponlas aparte, con vasos, copas… Así aliviamos espacio en la mesa principal y, además, la gente puede ir bebiendo algo antes de cenar sin estropear la decoración de la mesa. Primer y segundo platos, cubiertos y servilletas, en la mesa principal. Postre y fuente de turrones: se sirven aparte, al final.
  2. Si el bufé es de pie, los platos deberán poder tomarse solo con tenedor. En nuestro menú, la solución es que la pintada se corte en lonchas finas.
  3.  Crea diferentes alturas en la mesa, así resulta visualmente más potente; incorpora velas de distintos tamaños, jarrones con acebo… La decoración debe ir detrás y entre las fuentes, sin restarles protagonismo a estas.
  4.  En la mesa de las bebidas coloca un gran cubo de hielo para refrescos… Pon también una bandeja con whiskies, cava… para la copa de después de cenar.
  5.  Las fuentes deben estar dispuestas en este orden según se accede a la mesa: lo primero que se debe encontrar el comensal es su plato. Para ello dispón una o varias pilas (no más de 12 o 15 en cada montón). Después, la fuente con el primero; luego, la del segundo y acompañamientos; y, por último, cubiertos y servilletas.
  6.  Pon un platito pequeño al lado de cada fuente para que los invitados depositen los cubiertos de servir. Así evitas desastres: que se pongan encima del mantel o que caigan en la fuente.