Ingredientes. 12 alitas de pollo enteras, 10 dientes de ajo fileteados, 4 guindillas, 40 g de aceite de oliva virgen extra, 60 g de vinagre de sidra, 60 g de vinagre de Jerez, una pastilla de caldo de ave, una cucharada sopera de perejil picado y pimienta recién molida.

Elaboración. se precalienta el horno a 280 C unos diez minutos antes de empezar a cocinar las alitas, colocando una rejilla a media altura y una bandeja por debajo. Entretanto, se limpian las alas de pollo con cuidado y se cortan por la mitad separando el ala de la contraala. Con la punta de un cuchillo se le retiran con mucho cuidado las pepitas a las guindillas, se filetean y se reservan. Se ponen en una sartén los 40 g de aceite y, a continuación, el ajo fileteado. Cuando el ajo esté blandito, se echan también los filetes de las guindillas y, cuando comiencen a coger un color ligeramente anaranjado claro, se retira todo del fuego y se deja enfriar. En otra sartén se vierten los dos vinagres y se dejan ahí, a fuego medio, hasta que reduzcan a la mitad. Cuando los vinagres hayan reducido, se agrega a la misma sartén la pastilla de caldo de ave y se deja reducir a fuego lento durante otros 5 minutos más hasta conseguir una textura un poco densa. Se reserva.

Acabado y presentación. se colocan las alitas sobre la rejilla de horno y se asan ahí durante 12 minutos. Pasado ese tiempo, se sacan del horno y se ponen sobre la bandeja que teníamos debajo, en la que habrá caído algo de la grasilla del asado. Sobre las alitas se echa la mezcla de ajos con el aceite, el vinagre y las guindillas. Se mezcla todo bien y se espolvorea con perejil picado y pimienta recién molida. Se sirve inmediatamente. Si se desea, un acompañamiento ideal es una ensalada verde aliñada con una vinagreta de hongos y mostaza.