Historias de la radio

Leo en la web de Periodista Digital -la que dirige el ínclito Alfonso Rojo, paisano de Molinaseca, etapa clave del Camino de Santiago donde tan buen rato pasé sentado en la terraza con aire de sardina selecta del gran Ramón- varias consideraciones que realizan diversos profesionales de los medios acerca del papel de la radio en los últimos treinta años de nuestro país. Así he leído -o visto- en diferentes entrevistas que realizan sus reporteros, todas instructivas e interesantes, cómo algunos de los protagonistas de este tiempo analizan el papel de cada cual en el devenir de la transición y la postransición de España. Me ha interesado mucho leer -y ver- a Eugenio Fontán hablar de aquellos años en los que perdió el control de la Cadena SER en favor de las huestes de Polanco merced a la intervención del socialismo triunfante en el 82. Digamos que Fontán fue el hombre más poderoso de la radio española durante un buen puñado de años, aquellos en los que bajo su dirección se impulsó la base de la radio que conocemos hoy en día -dos modelos. la SER y la impagable Radio Nacional de la época-. Agradezco sus palabras generosas acerca de la contribución modesta de quien firma este suelto y certifico que Antonio Calderón -padre del gran Ferrari- y Tomás Martín Blanco, al que no olvido y a quien reverencio homenaje hoy aquí después de su muerte, escribieron la radio contemporánea. Sin olvidar a Pécker, Prat, Martín Ferrand, García, Pérez de Lama, Caparrós, Revert, Pepe Domingo y otros gigantes. Lo malo de escribir de esto es que dejas de nombrar a alguien fundamental por cuestión de espacio y metes la pata. Inevitable. A lo que iba. tengo la suerte de llegar a la SER por esa época y conocerlos a todos; me lleva de la mano el hombre que mete la radio en el siglo XXI, Eugenio Galdón. El de Cartagena no era hombre del medio, pero sí hombre inusitadamente audaz de empresa y cambió absolutamente todos los conceptos tecnológicos, empezando por la conexión vía satélite para la emisión conjunta de los cientos de emisoras de la cadena. Tuvo sus detractores, pero este Eugenio, al igual que el anterior, escribieron las razones de la primacía de la cadena. De ello hablaba en Periodista Digital la semana pasada el gran Fernando Ónega. el gran error de los golpistas del 23-F consistió en no ocupar la SER. Se preocuparon solo de RNE y cometieron un error feliz para todos. La SER de la que hablo era prodigiosa, lo cual no quiere decir que esta de hoy en día no lo sea. Iñaki empezaba por la mañana y todos hemos visto lo que ha dado de sí. Nada más distinto que el criterio editorial que mantenemos Gabilondo y yo para analizar la actualidad, pero ello nunca ha sido impedimento para una relación fraternal y profesionalmente impecable. Tiene toda mi admiración, como la tiene el maestro Del Olmo, el desaparecido Alejo García o el magistral Julio César Iglesias. Quintero andaba de noche fantaseando con la palabra y en la materia informativa destacaban Juan Roldán, Bocos, Ferrari, Ónega, Antonio Jiménez, Ovies, Pepe Fernández y una patulea que hoy sería impagable, como impagable será dentro de unos años la que hoy desempeña esas mismas funciones en todas las radios de España.

¿Y a cuento de qué viene todo esto? Posiblemente por el hecho de que uno se hace mayor y quiere dejar reconocimiento de aquella gente de la que ha aprendido. Un nieto de Marcelino Rodríguez de Castro, el que fuera mi inolvidable director en Radio Miramar, me entrevistaba uno de estos días al objeto de dibujar un retrato de su abuelo, que fue un tipo insustituible, imprevisible, arbitrario, trabajador incansable e incomparablemente humano, a quien tanto añoro a estas alturas de mi vida, como tanto añoro a los que se fueron, llámense José María Ballvé o Luis Arribas Castro.

Es lo malo que tiene empezar a escribir sobre la radio. a estas alturas de artículo te das cuenta de todos aquellos a los que quisieras nombrar y ya no tienes sitio para hacerlo. Dónde dejo a Encarna Sánchez, dónde a Alfonso Eduardo, dónde a Marisol del Valle, dónde a Pepe Ferrer. Lo dejo aquí. Tengo que escribir la historia de esto. Se lo diré a los de Periodista Digital.