El asombroso A400M, una cosa que vuela

La aviación es un Acto de Fe. Uno da por hecho que ese aparato teóricamente perfecto que es un avión va a volar y que detrás del amasijo de nubes espesas que se muestran frente a los cristales de una cabina no hay un muro de hormigón, sino el espacio abierto que indican los radares y las mil pantallas del cuadro de mando. Máxima admiración, pues, por los pilotos y los ingenieros de la cosa aérea. ¡Anda que enseguida iba a ser yo el primero en pilotar un avión recién construido de esos que no se sabe si va a despegar o a quedarse en tierra!

Hace unos cuantos días me pudo la curiosidad por saber cómo se fabrica una bestia de esas que resulta capaz de remontar el vuelo y llevar en su barriga todo lo que le echen, bien sea cientos de criaturas o todo el material necesario para invadir Chundistán o socorrer Chundigeria. Sevilla, una vez más, tuvo que ser, ya que en ella se encuentra Airbus Military, empresa resultante de la fusión de la vieja CASA y la no menos vieja Compañía Sevillana de Hispano-Aviación, que habían puesto en el aire desde el célebre Saeta hasta el C101 que aún utiliza la Patrulla Águila en sus exhibiciones aéreas. Interesante paseo por una factoría que pone en vuelo aparatos ya míticos de transporte militar y que resulta ser la última línea de montaje final de uno de los hitos de la aviación de transporte moderno, el A400M, aparato del que uno no se hace una idea hasta que se encuentra bajo su vientre.

Para que imaginemos lo que es esa bestia, bastará con decir que viene a ser el doble de un avión Hércules y que su cola alcanza la altura de un cuarto piso. Por lo que se ve, eso es capaz de volar. Cada una de las hélices de sus motores resulta ser una canoa habilitada para un grupo de amigos gordos, sin exagerar. Y su panza interior es capaz de albergar desde carros de combate de mediano tamaño hasta todo el material necesario para levantar un campamento en medio de la nada. Puede aterrizar en pistas cortas y no preparadas; es decir, llega donde otros no llegan. Puede llegar más lejos en menos tiempo. Puede reabastecer de combustible a toda clase de aviones helicópteros adaptándose a la altura y velocidad necesarias en cada caso. Puede, por su tamaño y su rugido, acojonar a quien se lo encuentre encima. Y puede salvar a mucha gente de muchas cosas.

Como quien no quiere la cosa, Airbus Military, división de Airbus, empresa de EADS, es el único fabricante de aviones de transporte militar y humanitario que desarrolla, fabrica, comercializa y presta asistencia a una familia completa de aviones de transporte de cargas útiles que van desde las tres hasta las cuarenta y cinco toneladas. Ha vendido más de mil aparatos a más de ciento treinta clientes. No sé lo que vale uno de esos artilugios, pero apuesten a que por menos de un par de cientos de millones de euros no se ponen ni al teléfono. La mayoría de los clientes son las propias naciones lanzadoras del proyecto, pero también alguna otra. Si usted está interesado en adquirir uno para darse paseos por el mundo acompañado de toda su promoción de facultad y cientos de cajas de ginebra para amenizar sus vuelos, solo tiene que dirigirse a la empresa y encargar la fabricación personalizada de uno de ellos. Le tardarán un par de años y prepararán a sus pilotos el tiempo necesario para que usted salga del aeropuerto de Sevilla destino a donde le plazca. Sepa que habrá dado de trabajar a unas diez mil criaturas en toda Europa, de las cuales dos mil se encuentran en España -la mayoría, en Andalucía-, y que habrá mantenido una industria tecnológicamente avanzada con grandes repercusiones en la economía y la vida cotidiana de millones de personas. Si se asoma ahora a cualquier buscador de imágenes y escribe A400M, entenderá lo que le digo. Eso vuela, aunque parezca imposible. Enhorabuena al chapista, al eléctrico y al piloto. n