De ‘parlique’ con los ERE

Desengáñate, Herrera, el grueso del mangazo de los ERE falsos no está en los tipos a los que incluyeron en los listados fraudulentos de las empresas. Esos no dejan de ser los folclóricos del caso y solamente cubrían el papel de colaborador necesario para el total de la operación. El negocio ha estado en las intermediaciones y las comisiones, en lo que han cobrado los sindicatos por hacer fácil un expediente de regulación y en lo que se ha distraído entre aseguradoras y gestorías. Y eso lo volveremos a pagar todos nosotros. Para que lo entiendas. la trama tiene una vertiente en el sector asegurador que puede acabar costando unos 84 millones de euros al Consorcio de Compensación de Seguros, es decir, a los asegurados, que somos casi todos, y al contribuyente. El Consorcio es un fondo de titularidad pública que se financia con parte de las primas de los asegurados y entra en funcionamiento cuando una aseguradora quiebra y ha de responder a sus compromisos. La Junta de Andalucía hizo en la mayoría de los casos unos contratos de seguros a través de dos intermediarios, Vitalia y Uniter, que se supone que eran dos corredurías, pero que en el caso de Vitalia no tenía licencia. La adjudicación también tenía su guasa, ya que se realizaba a través de IDEA, el Instituto de Desarrollo Económico de Andalucía, con la idea de evitar el lío inevitable de las condiciones de toda licitación pública.

La Junta pagaba las primas, y las corredurías contrataron dos aseguradoras. Vitalia a Fortia, Uniter a Generali. Fortia, curiosamente, era una aseguradora implantada en Cataluña que tenía un cuarenta por ciento de sus pólizas contratadas con la Junta de Andalucía, más de sesenta millones de euros, cosa que, por cierto, no podía hacer, ya que su ámbito de actuación era catalán al estar supervisada por la Generalitat. Y aquí viene el lío que nuestro sector, el de los seguros, va a tener que pagar y que, no lo dudes, a la larga sale de vuestros bolsillos. Hay un punto en que Vitalia le corta el grifo a Fortia, ya que la Junta se lo corta primero a ella no pagándole las primas. Fortia, a su vez, había traspasado unos cincuenta y cinco millones de su negocio con la Junta a una empresa belga de nombre Apra Leven. Y quiebran las dos. Fortia entra en liquidación en septiembre de 2009. Por cierto, ese traspaso de cartera del que te hablo es legal; se puede hacer mediante una cesión de la cartera, o sea, de los asegurados, lo que requiere autorización administrativa o directamente hablando con el asegurado y diciéndole que la otra aseguradora es mejor. Fortia optó por esto segundo.

Fortia es pues intervenida y en septiembre es el Consorcio de Compensación quien tiene que afrontar el pago de las prestaciones, tal como manda la legislación, lo que se produjo desde 2010 hasta junio de 2013. La mayor parte de los pagos se concentraron en 2010, 67 millones, antes de que se iniciara el procedimiento judicial de los ERE. Hay veces que, cuando hay una quiebra, se hace una quita, pero
en este caso se acordó pagar el cien por cien.

Así que, chico, la cantidad abonada por el Consorcio hasta 2013 asciende a esos 84 millones de euros. Aunque no todo se corresponde con el asunto de los ERE. Está claro que, al destaparse el pastel, todo el negocio de Fortia se vino abajo y arrastró todo a la quiebra. Al final, la juerga que paga el conjunto de los asegurados es por el agujero total de la aseguradora. Por otra parte, al Consorcio no le queda otra que atender los pagos a los asegurados, hasta que haya sentencias judiciales que le permitan no hacerlo. Como ves, ese asunto de asalto a los fondos públicos tiene aspectos colaterales que aún lo hacen más sangrante. Y te digo algo, las operaciones de la UCO de la Guardia Civil no han acabado. Queda al menos otra gorda. A esto no se le ve aún el fondo.