Problemas de ricos

Los ricos son distintos de ti y de mí , le dijo Scott Fitzgerald a Ernest Hemingway durante una de esas disquisiciones filosóficas que solo el décimo Martini on the rocks propicia. Sí contestó el otro, perdonándole la vida a su aceituna, tienen más dinero . Años más tarde, ambos utilizarían este diálogo en alguno de sus escritos. Hemingway en Las nieves del Kilimanjaro, Fitzgerald en El niño rico, y de este modo la innegable perogrullada quedó cincelada para la historia. Sin embargo, a pesar de estar avalada por dos grandes escritores, es muy posible que pronto deje de ser cierta. Y es que personas tan diversas como Bill Gates, el cantante Sting, el productor George Lucas o David Beckham de pronto parecen haberse hecho devotos de una nueva religión a la que algunos llaman No sweat, no get, o dicho en román paladino Si no sudas, no te toca un duro. El primer mandamiento de esta nueva fe lo resumió hace poco Barack Obama, otro de los partidarios de la idea. Michelle y yo queremos que nuestras hijas aprendan que trabajar y recibir una paga no es necesariamente divertido, tampoco estimulante y ni siquiera justo.

Deben comprobar que el trabajo es duro, puesto que la vida lo es . Otros ricos han ido más allá que el presidente. La firma de abogados Withers Worldwide, que hace poco realizó un estudio entre las familias más adineradas de los Estados Unidos, ha podido constatar que un número creciente de ellas manifiestan su intención de dar a sus hijos la mejor formación posible o ayudarlos a situarse en la vida, pero luego legar toda su fortuna a organizaciones benéficas u otras causas o personas de su elección. El primero en hacer cierta esta para los hijos de papá aterradora iniciativa, ha sido el actor Philip Seymour Hoffman, recientemente fallecido. Su fortuna, cifrada en 35 millones de dólares, ha pasado íntegramente a manos de su cónyuge, ni un níquel para su descendencia. Más drástico aún es el caso del también actor Jackie Chan, uno de los mejor pagados de Hollywood. A pesar de haberse gastado una millonada en lanzar la hasta ahora infructuosa carrera cinematográfica de su hijo, piensa dejarle fuera de su herencia. Llegué a este país como inmigrante ilegal y todo lo he logrado sin ayuda ha dicho. Si él con mi apoyo no logra triunfar, es que realmente no lo merece .

Suena interesante (e inquietante) esta nueva moda, pero para mí que en España los nenes de papá pueden estar muy tranquilos. No va a funcionar. Primero, porque las leyes no lo permiten. Hace unas semanas, y como gran excepción, vimos cómo un tribunal dio por buena la decisión de un padre de desheredar a sus dos hijos que lo habían desatendido e incluso vejado en los últimos años de su vida. Y segundo, porque, en este país, ser hijo de famoso es ya de por sí una lucrativa profesión. Si les aplican el No sweat, no get, anda que iban a preocuparse mucho los Paquirrines metidos a diyeis; las Rociítos presentadoras de televisión o los Juliancitos Contreras y Maricielos Pajares autores de apasionantes bestsellers. Y, por lo menos, todos los que acabo de mencionar doblan un poquito el espinazo. Otros se dedican solo al extenuante currazo del photocall. ¿Me pongo así, me pongo asá? ¿Enseño pierna, canalillo? ¿Hablo de mi nuevo novio, o mejor de mis problemas con la dieta de la alcachofa? Risa debe de estar dándoles a todos estos currelantes ver que a Brooklyn Bechkam lo han puesto a trabajar en una cafetería en la que gana tres euros por hora sirviendo capuchinos. Y, más aún, la declaración que ha hecho Sting junto con su monísima (e incauta) hija Kate Summer de que antes de irse al otro barrio piensa gastarse hasta el último penique . Sí, sí, yo me río de Janeiro, pensará Andreíta, que, aunque es todavía niña, tampoco se chupa el dedo y sabe el pastón que le espera dentro de un par de años con solo batir las pestañas ante la cámara adecuada.

Los ricos son distintos de ti y de mí , se quejaba Scott Fitzgerald, mareando la aceituna de su Martini, pero habría que decir que entre ricos también hay clases. Mientras unos creen que el mejor legado que pueden dejar a sus hijos es un baño de realidad, de esfuerzo y de disciplina, otros ven fenomenal, por ejemplo, que una chica que ha estudiado dos carreras pase de ir a la oficina y de levantarse temprano, vaya ordinariez, y por un pastón se dedique a anunciar maquinillas de afeitar femeninas. Son puntos de vista, qué duda cabe. Unos más miopes y cortoplacistas que otros. O a lo mejor resulta que no. El mundo está volviéndose tan raro.