Ingredientes. 400 gramos de macarrones, 300 gramos de chistorra, 200 gramos de puerros, 100 gramos de chacolí, 50 gramos de queso parmesano rallado, 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, pimienta de molinillo, 100 gramos de nata líquida, cebollino picado y sal.

Elaboración. ponemos una cacerola grande con agua a hervir al fuego. Le añadimos sal. Cuando el agua comience a hervir, echamos la pasta para cocerla. Al margen, lavamos y cortamos finamente el puerro. Lo ponemos a rehogar con un poco de aceite a fuego medio durante 3 minutos, removiendo suavemente, de vez en cuando, para que no se nos agarre. Le quitamos la piel a la chistorra y la vamos desmenuzando con un tenedor o cuchillo hasta que quede un picadillo fino de la carne, de un tamaño que podamos incorporar a la mezcla. Agregamos la chistorra al puerro y dejamos que se dore (sin que tome color) durante unos 5 o 6 minutos. Vertemos después el vino chacolí y lo dejamos evaporar. Una vez que se ha evaporado, agregamos entonces la pimienta. Se saca la pasta del agua de cocción y se reserva una pequeña cantidad de esa agua. Cuando preparamos pasta, es muy importante reservar el agua de cocción. nos sirve para ‘estirar’ las salsas y también para saltear la propia pasta en una sartén si le queremos dar otro toque. Si no, simplemente podemos agregarle un chorro de aceite por encima. Mezclamos después la pasta con el sofrito de puerros y chistorra.

Acabado y presentación. agregamos por último la nata y dejamos que reduzca durante unos 5 minutos, hasta que obtengamos una consistencia cremosa.Para terminar, servimos todo junto, espolvoreando por encima un poco de queso parmesano rallado y de cebollino picado.

Mis trucos

Se debe cocer la pasta en 10 veces su peso en agua hirviendo vigorosamente (100 gramos de pasta por cada litro de agua). Es importante la cantidad de sal; basta con agregar media cucharada sopera por cada litro de agua.

Reinos de humo, por Carlos Maribona

Comer en carretera

La mayoría de ustedes habrán oído alguna vez que allí donde haya muchos camiones parados junto a la carretera seguro que se come muy bien. Todavía hoy hay quien está convencido de ello. Y, sin embargo, no deja de ser un tópico más de los muchos que existen en torno a la gastronomía.La mayor parte de las veces, los camioneros se detienen en aquellos lugares que cuentan con mejor aparcamiento. O en los que ofrecen el menú del día más barato. Comer bien en la carretera no es tarea fácil. Y más en estos tiempos.Las modernas autovías acortan considerablemente la duración de los viajes y hacen innecesarias, casi siempre, aquellas paradas para comer en ruta que en otras épocas eran casi obligadas para el automovilista.

Por si fuera poco, esas mismas autopistas nos alejan de las viejas carreteras, donde se encontraban buena parte de los restaurantes en los que de verdad valía la pena detenerse. Ahora, el desvío supone tiempo y a muchos conductores les da pereza dejar la autovía. Añádanle los necesarios controles de alcoholemia que disuaden a aquellos que asocian una buena comida con unas copitas de vino. El resultado, la desaparición paulatina de la mayoría de aquellas entrañables casas de comidas en las que cocinaban muy bien, reemplazadas por modernas cafeterías sin alma junto a las gasolineras. Viajar ya no es lo que era.